NUEVA YORK (EP/AP)
Tres años después de salir del "túnel" con un transplante de hígado que le cambió la vida y tras sufrir la pérdida de su querida amiga Rocío Jurado, Raphael se toma las cosas con humor y dice estar más relajado y tranquilo.
"Estoy muy bien, tal como se ve", dijo con una gran sonrisa ayer, un día antes de presentarse en el Carnagie Hall de Nueva York, como parte de su gira 'Cerca de ti'.
El llamado Ruiseñor de Linares, quien tras recuperar su salud escribió el libro 'Quiero vivir', dijo que su operación ha sido la experiencia más fuerte que ha atravesado. "Después de eso... lo demás son nimiedades".
Raphael relató que no sólo llegó a estar cerca de la muerte, sino a entrar "en el túnel", del que afortunadamente le ayudaron a salir. "No me gustó lo que vi, por eso me vine", expresó entre risas.
Esa experiencia cambió mucho su vida, haciendo de él una persona más tranquila y consecuente que no da concesiones. "Todo lo que hago lo hago porque me da la gana", aseguró.
El pasado 1 de junio el cantante volvió a sufrir "un palo muy fuerte" cuando estando de gira se enteró de la muerte de Rocío Jurado, quien cayó víctima de un cáncer de páncreas.
"No solamente se ha perdido a una artista irrepetible, sino que yo he perdido a una de mis mejores amigas", lamentó, agregando que la cantante "era una mujer llena de esperanzas y todos los que estábamos alrededor pensábamos que (la enfermedad) se iba a alargar muchísimo".
La última vez que se vieron en persona fue hace mes y medio, antes de que Raphael iniciara 'Cerca de ti'.
Con cuatro décadas de exitosa trayectoria -incontables premios y presentaciones, 326 discos de oro, 49 de platino y el único de uranio entregado en el mundo por ventas superiores a los 50 millones de copias-, el astro español ha logrado conquistar generaciones pese al cambiante gusto de los consumidores.
"Yo canto para todo aquel que me quiera escuchar y ... es fascinante ver ... que gente que no tiene 25 años se pone de pie al final de un concierto porque ha entendido mi forma de ser", dijo satisfecho.
Poseedor de un estilo histriónico inconfundible, el artista aseguró que su modo de interpretar le afloró naturalmente. "Yo soy así", dijo. "No hubo nada que descubrir".
Y Raphael jamás soñó siquiera en dedicarse a otro oficio. A los 4 años ya cantaba en la escolanía de la Iglesia de San Antonio en Madrid, y a los 9 ganó el premio a la mejor voz infantil de Europa en el Festival de Salzburgo.
Luego de grabar más de 50 discos en español, así como producciones en italiano, francés, alemán, inglés y japonés, confesó que hay muchas cosas en su carrera de las que se ha arrepentido, "pero no te las voy a contar", dijo con picardía.
Uno de los trabajos que más satisfacción le ha dado fue el musical de teatro "Jekyll & Hyde", que protagonizó hace unos años en Madrid durante siete meses.
"Mi paso por 'Jekyll y Hyde' lo voy a recordar toda mi vida.
Creo que ha sido lo mejor que yo he hecho, y lo voy a repetir", aseveró decidido.
Aunque aún no hay tiene nada programado y su tiempo está comprometido con la gira -que se extiende hasta julio del 2007-, le gustaría volver a montar la obra en Madrid, para luego llevarla a México y Nueva York.
Casado desde hace 32 años con la escritora Natalia Figueroa, con quien tiene tres hijos -Jacobo, Alejandra y Manuel-, Raphael no dudó en responder que su mayor logro personal ha sido su familia.
Enfocado en el presente, el padre, esposo, actor y cantante dice no preocuparle mucho cómo lo recuerden. "Primero habría que preguntarse si yo voy a ser recordado", aseveró.