MADRID (EUROPA PRESS)
Tras recibir el alta la semana pasada después de pasar más de un mes en la Clínica López Ibor, Raquel Mosquera ha decidido mejorar su look. La viuda del boxeador Pedro Carrasco acudió ayer a la peluquería para cortarse el pelo, teñirse y peinarse, momentos que aprovechó para charlar animadamente con las empleadas.
A la salida, Raquel saludó a los periodistas pero no comentó cómo está la situación con su familia y si ha sido duro recurrir a un agente judicial para que le devuelvan a su hija. Asimismo, no aclaró si ha pedido explicaciones a sus padres por el cambio de la cerradura de su casa. Sin decir palabra, la joven bajó a un párking, donde le esperaba su marido, Tony Anipke.
El nigeriano, muy caballeroso, cogió las bolsas a la Mosquera mientras ésta se montaba en el coche para dirigirse a su casa. Una vez allí, Anipke mostró su peor cara ante la prensa y prohibió hacer fotos de su domicilio mientras cerraba la puerta con violencia.
Más tarde, la pareja volvió a salir de la casa. Tony, con la niña en brazos, se negó a hablar con los reporteros, mientras Raquel, cargada de bolsas, se despidió de ellos.