EL ACTOR PLANEA MONTAR UNA OBRA DE TEATRO JUNTO A SUS COMPAÑEROS DE LA SERIE, RUTH NÚÑEZ (BEA) Y ALEJANDRO TOUS (DON ÁLVARO).
No lleva gafas, tampoco tiene el pelo castaño, y mucho menos viste con esos chalecos de rombos a los que nos tiene acostumbrados Santi, el amigo inseparable de Beatriz Pérez Pinzón, la fea más entrañable de la pequeña pantalla. Pasar un rato con Roberto Correcher, el actor que le da vida, es muy agradable, ya que como él mismo dice, pone una pasión contagiosa en todo lo que hace.
A sus recién cumplidos treinta y tres años, el actor madrileño ha pisado escenarios, ha rodado películas ( Perdona bonita, pero Lucas me quiere a mí ) y ha trabajado en series de gran éxito para la pequeña pantalla ( Código fuego , Hospital Central , Aquí no hay quien viva , A tortas con la vida , y en la actualidad en Yo soy Bea ). Viendo su currículum, nadie podría imaginar que su gran pasión desde niño era la de ser médico forense.
Roberto vive solo en su piso de Madrid, le gusta salir con sus amigos, estudiar todo lo que se le ponga por delante, hablar idiomas, leer... Y no descarta la posibilidad de ser traductor literario en un futuro.
¿Cómo es Santi?
Es bueno de corazón, muy optimista, muy cariñoso, fiel y humilde. Si fuera un animal, sería un perrilllo. Él defiende su terreno, no ha sacado muchas veces las uñas, pero cuando las saca es siempre para defender a Bea y a Carmelo, porque son casi su familia. Los lazos son muy puros, es un personaje muy limpio, que no tiene dobleces, y muy transparente.
¿En qué te pareces a él?
En todo... (risas) No, yo soy más trasto y tengo peor carácter.
¿Esa es la máxima diferencia entre él y tú?
Creo que yo soy aún más optimista que él, y todo lo contrario a perezoso, soy hiperactivo. Siempre necesito estar haciendo, generando o produciendo algo. No soporto estar mucho tiempo en el sofá. La cama me escupe por las mañanas porque tengo que estar activo.
¿Cómo te definirías?
Soy de extremos, muy polar. La tónica general es que soy muy optimista, risueño, pero también soy muy solitario, me gusta estar solo, soy muy estudioso, hacer mil cosas. Soy muy amigo de mis amigos. Pero puedo llegar a ser apático o arisco cuando algo no me interesa, entonces no le pongo energía.
¿Te gusta comer tango como a Santi?
Sí, tengo buen saque, sí (ríe).
¿Cuál es tu comida favorita?
La ensaladilla rusa con pan y los canelones, eso lo que más. Y luego la comida mejicana y la japonesa. Lo único que no me gusta nada es el tomate natural.
¿Eras consciente del éxito que podía tener Yo soy Bea ?
La serie está muy bien adaptada a lo que ocurre en este país. Muchos de mis amigos que trabajan en oficinas me describen sus lugares de trabajo y son tal cual. Es gente que se identifica en seguida con el tipo de producto que estamos haciendo. ¿Que fuéramos a llegar a este boom? Siempre acato las cosas con mucha ilusión, mucha entrega, mucho esfuerzo y siempre quiero que sea sensacional y espectacular. Esta vez parece que ha sido así, pero yo no me lo imaginaba.
En cuanto a tu personaje, ¿se va a enamorar?
Fíjate que yo esa información no la tengo, van escribiendo según transcurre la actualidad. Sólo puedo decirte que a finales de enero habrá un giro importante en el personaje, cuando me incorpore a Bulevar 21 a trabajar.
¿Sufrirás algún tipo de transformación física como la que tendrá Bea?
(Se queda pensativo) Yo voy a suplicar que me echen un poco de gomina (risas). La protagonista es ella, eso hay que respetarlo. A mí no me trasforman ni de mal para bien ni de bien para mal. Mi personaje es así, todos conocemos a alguien así, y quizá en momentos puntuales me pueden poner un traje.
Igual no necesita un cambio tanto como Bea...
Hombre, un cambio de ropa sí (risas), pero lo bonito es que sea ella la que se transforma.
Antes te definías como una persona estudiosa, ¿es por eso por lo que te has animado a estudiar tantos idiomas?
Sí. Estoy en la Escuela Oficial estudiando danés y neerlandés, y desde pequeñito hablo inglés y alemán. El francés y el italiano los manejo un poco.
¿Por qué lo haces?
Lo hago porque empecé muy bien en esta profesión, luego caí, volví a subir, y estos devaneos me obligaron a buscar actividades paralelas. Si en un futuro llega una etapa de vacas flacas, prefiero estar preparado. Así que me preparo para ser traductor literario.
¿Por qué traductor literario?
Porque soy muy casero, me encanta estar en casa y leer.
¿Cuáles son tus lecturas favoritas?
Soy fan de los thrillers, es decir, las sagas de novelas forenses, porque de pequeño quería hacer Anatomía Patológica... (ríe). Bueno, de pequeño y de mayor, pero me tiraba más el teatro. Así que todo lo que está relacionado con eso me gusta mucho. Soy fan de un personaje de ficción que es la doctora Scarpeta de Patricia Cornwell, la forense de una saga que es la más lista del planeta...
¿Por qué te decidiste entonces por la interpretación?
Mi madre era muy teatrera, era del APA del colegio y siempre en fin de curso montaba espectáculos y obras de teatro, y yo estaba metido en todas. Supongo que lo he mamado por ella.
Entonces cuando le dijiste a tu madre que querías ser actor, estaría encantadísima...
No te creas que le hizo mucha gracia, porque ella decía que era pan para hoy y hambre para mañana. Supongo que todos los padres en algún momento han dicho eso, pero como yo lo tenía muy claro, tanto que me estaba costeando yo los estudios y a la vez hacía Filología Alemana.
Has estudiado Filología Alemana, Arte Dramático, idiomas... ¿algo más?
Bueno, ahora estoy haciendo un seminario de Arte Dramático con Manuel Ponce, porque hay que reciclarse.
Si todo fuera posible, ¿hasta dónde te gustaría llegar?
¿Si todo fuera posible? (Suspira) A mí me gustaría trabajar internacionalmente y llegar a lo más en mi profesión, evidentemente.
Has trabajado mucho en teatro, ¿te atrae más este medio?
Esto lo voy a decir con la boca pequeña... (ríe) Me gusta más el cine y la televisión. El ritmo de la tele me encanta, es vértigo puro, y en un día pasas por muchas cosas. El cine es un poco más pesado. Y del teatro me gusta ensayar, estrenar, pero cuando llevo nueve meses haciendo la misma función me cuesta.
Antes de dar vida a Santi, habías interpretado un amplio abanico de personajes homosexuales...
Que me ofrecieran hacer este personaje fue como un antes y un después, porque al interpretar tantos papeles gays asumí que estaba encasillado, claro, pero cuando surgió éste vi la luz al final del túnel. También te digo una cosa, preferiría hacer de gay hasta los noventa y nueve que estar en mi casa esperando a que sonara el teléfono.
¿Qué es lo más curioso que te han dicho por la calle?
¡A ver si te pones a trabajar, gandul! (risas). Hay gente que es mucho más espontánea que otra, entonces te gritan... Pero eso me hizo mucha gracia.
¿Cómo es un día normal en tu vida?
Me levanto muy temprano, repaso lo que tenga en el día, y si tengo tiempo suelo ir al gimnasio o a clase en la Escuela Oficial de Idiomas. También intento quedar con mis amigos, porque los veo muy poco, y organizo alguna cena o algo así. Paso mucho tiempo solo, pero por elección, porque me gusta.
¿Vives solo?
Sí, aunque es complicado lo de la hipoteca (risas), pero lo llevo bien porque no soy una persona muy dada a dar explicaciones. Me gusta tener mi espacio como yo quiero, porque realmente tengo alguna que otra manía, no soy fácil.
¿Qué manías tienes?
(Se queda pensativo) Soy muy ordenado y muy organizado. En mi casa se ve que hay vidilla, hay cosas por el medio, pero las justas. Y luego tengo manías típicas de soltero, que ahora mismo no sé decirte. Pero muchas veces me sorprendo yo mismo (risas).
¿Tienes algún proyecto a parte de la serie?
Ruth (Núñez), Alejandro (Tous) y yo estamos preparando una función de teatro, que será algo totalmente distinto a la línea de la serie.