Roberto Enríquez, de polémico sacerdote en "Quart"a profesor de guitarra en el cine

Roberto Enríquez, de polémico sacerdote en "Quart"a profesor de guitarra en el cine

EL ACTOR VUELVE AL CINE EN "NO ME PIDAS QUE TE BESE PORQUE LO HARÉ", LA ÓPERA PRIMA DE ALBERT ESPINOSA, GUIONISTA DE "PLANTA CUARTA"

Es simpático, amable y aún más atractivo en persona que en la pequeña pantalla. El actor Roberto Enríquez, que se ganó un hueco en nuestro corazón por su papel protagonista en la serie Quart , va dejar definitivamente el disfraz de cura y la pequeña pantalla para convertirse en un profesor de guitarra en el cine. Es uno de los protagonistas de la primera película dirigida por Albert Espinosa en la que también interviene Eloy Azorín y otros talentos. El joven actor asegura que su papel televisivo le ha abierto muchas puertas y que ahora la gente lo vuelve a parar por la calle como en sus comienzos. Pero nota que algo ha cambiado, las jovencitas le respetan y valoran más por su talento que por su físico.

¿Te ha contagiado Silvia Abascal su faceta solidaria?

Soy muy amigo de Silvia Abascal, hemos trabajado juntos algunas veces y me llamó para contarme cómo participar en el proyecto solidario de Voces . Me pareció estupenda la idea y quiero hacer algo por los demás. Voces es gasolina extra para otros proyectos. Silvia sólo contagia cosas buenas, es una persona maravillosa.

¿Te consideras una persona sensible?

Soy una persona muy sensible. Nuestro oficio ayuda a desarrollar mucho la sensibilidad, a conocerte.

La serie que protagonizabas Quart se ha caído de la pantalla, ¿cómo te sientes?

Hay mucho trabajo en televisión y se están haciendo muy buenas series pero es difícil que todas tengan un hueco en el panorama televisivo. Yo estaba encantado con Quart . Sabíamos que no iba a ser una serie familiar y que iba a tener un público más determinado. Dentro de lo que se hace en televisión, creo que el resultado ha sido muy digno y estoy muy contento con el resultado. Ya se han emitido los seis capítulos y la serie se ha quedado parada.

¿Demasiada competencia en la parrilla televisiva?

Me parece muy bien que haya series españolas de calidad. La audiencia decide qué serie se queda y cuál se va. Nuestra profesión es así. Lo que más me molesta es que presumimos de llevar gafas de Armani y luego somos un país de pandereta que se ajusta a los convencionalismos. No llego a entender porqué respondemos a tópicos tan evidentes y series cuidadas se quedan fuera de la parrilla. Pero eso no ya no depende de mí.

¿Por qué aceptaste un proyecto tan arriesgado?

Dije que sí porque sabía que era un proyecto difícil y el personaje me apasionaba. Era una serie muy entretenida y hablaba de muchas cosas interesantes.

¿Qué sientes cuando te ves en pantalla?

Me emociono mucho, me siento pequeño. Es maravilloso. En el caso de las promociones de Quart ha habido momentos en los que me han entrado ganas de llorar. De primeras me impacta el verme y tengo todos esos sentimientos.

¿Has compaginado la serie con otros proyectos?

La serie la rodamos en abril y he podido hacer otras cosas. He hecho una película, No me pidas que te bese porque te besaré , la ópera prima en cuanto a dirección de Albert Espinosa. Ya he visto una copia y me ha encantado. Es una comedia maravillosa. Hace cosquillas en el alma. En ella participa Eloy Azorín, un chico que se va a casar y tiene muchos conflictos con esa decisión. Yo hago de profesor de guitarra. Es una película muy bonita. Trabajamos con un grupo de discapacitados mentales y todo fue muy especial.

¿Te ha abierto puertas tu papel televisivo?

He notado el tirón que tiene aparecer en televisión. Mi personaje tenía mucha importancia en la serie y eso se siente en la calle y a nivel laboral. Yo empecé a trabajar en esto a los veinte años en el Centro Dramático Nacional y desde entonces no he parado de hacer teatro. Ya había hecho televisión antes pero nunca había hecho un papel tan central como éste. La televisión tiene su parte buena. Hay teatro y cine muy malo también.

Eres un chico atractivo, ¿te paran mucho por la calle?

Un poco, pero no me molesta. Lo llevaba peor cuando hice la serie Esencia de poder porque muchas quinceañeras se acercaban y me moría de vergüenza. En esta serie se acerca la gente de otra manera, les gusta más mi personaje que yo. Se acercan a decirme cosas más profundas y eso me gusta.

¿Qué es lo más bonito que te han dicho desde que eres un personaje conocido?

Me han dicho cosas bonitas y feas. Guardo con especial cariño de cuando hice la obra de teatro de la Gaviota y un espectador se acercó a decirme que se había sentido muy identificado con mi personaje. Conseguí que se emocionara y eso es muy bonito.

¿Eres muy crítico con tu trabajo?

Si. Al principio, por los maestros que he tenido, era más. Me llegaba a dar pudor el decir lo bueno que veía. Con el tiempo he ido cogiendo experiencia, estoy en el justo sitio para poder decir si me gusta o no algo que hago. Ahora veo lo bueno y lo malo. Hay actores que no soportan verse pero a mi me ayuda, aunque después me tenga que ir al baño a vomitar porque a mi estas cosas las somatizo (Ríe).