Silvia Abascal lo tiene todo. Es guapa, cariñosa y buena actriz. Pero además es una persona solidaria, sensible y comprometida con su tiempo. Desde niña sintió la necesidad de ayudar a los demás, lo que ha motivado que de mayor, apadrine diversas causas benéficas como proyectos de Unicef o programas relacionados con el Síndrome de Down. La actriz, que se hizo popular por su papel en Pepa y Pepe , va a estar apartada de la televisión durante un tiempo. Nos cuenta que escoge muy bien los proyectos en los que participa y que de momento prefiere centrarse en el cine y en el teatro. Ella es de las privilegiadas que pueden elegir.
¿Quién te enseñó a ti a ser solidaria?
Creo que todos los seres humanos estamos rodeados de ciertos males y problemas y eso nos hace sensibilizarnos con alguna cosa. En mi caso estoy muy concienciada con el cáncer y el síndrome de Down y luego siempre me ha gustado viajar y allí he encontrado a muchas personas que necesitan ayuda. Siempre he querido colaborar de un modo público y privado.
¿Qué sientes cuando viajas y ves tantas injusticias?
Me ayuda a valorar lo que tengo en esta vida y tener claro las dimensiones reales de lo que vivo. Mi profesión es maravillosa pero tiene una parte muy frívola.
Los actores, por su sensibilidad, ¿suelen ser personas solidarias?
El compromiso es una cuestión de persona y no tiene que ver con la profesión. Ser actor ayuda por la cercanía que tenemos con los medios de comunicación, nada más. Hay personas que saben mucho más que un actor pero no tienen una acceso tan directo a los medios. Creo que hay que mirar más allá de nuestro ombligo y comprometerse con este tipo de causas.
Háblame de tus proyectos más inmediatos
Pronto se estrenará Escuchando a Gabriel , una película en la que interpreto a una violinista enloquecida. Enloquecidas , que es una comedia muy loca con Concha Velasco y Verónica Forqué. También Cuarenta y ocho horas que narra el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Además estoy preparando Gatas , una obra maravillosa que trata sobre mujeres luchadoras.
¿Cuál es tu secreto para no haber parado desde que empezaste a trabajar?
Yo creo que mi secreto es ir poco a poco, sin prisas, ni tengo ambición de hacerlo todo. Yo me tomo descansos cuando necesito a los míos, si necesito viajar o meterme en la escuela para renovar. Influye la suerte y amar lo que haces porque este oficio es muy vocacional.
Tienes un aspecto envidiable, ¿dedicas mucho tiempo al culto al cuerpo?
Yo no me cuido mucho, hago danza cuando puedo, me gusta comer sano y no me obsesiona nada la belleza. A mí me gusta la mujer con caderas, con curvas... yo cuando adelgazo mucho no me gusto porque me quedo sin pecho y no estoy guapa tan delgada. Yo tengo claro que soy actriz y no modelo. Nunca adelgazaría para ser portada de una revista porque yo soy actriz y me formé en una escuela de interpretación. A las actrices cada vez se nos empuja más a adelgazar y estar en una talla determinada y eso no es bueno.
¿Cuándo te vamos a volver a ver en televisión?
La televisión la tengo aparcada de momento, suelo seleccionar lo que hago. Lo último que hice fue Vientos de agua que no funcionó en España pero en Argentina sí. Creo que no hay que estar eternamente trabajando en televisión.
¿Qué le debes tú a la pequeña pantalla?
Es la pantalla más inmediata y te metes en un segundo en los hogares. Yo he aprendido muchas cosas porque sigue un ritmo trepidante, da eficacia pero la elaboración la echo de menos en este medio.
¿Qué te dijeron en casa cuando les dijiste que querías ser actriz?
En mi casa siempre me han apoyado porque sabían que no iba a dejar mis estudios y que ser actriz era algo que me llenaba.
¿Quién te animó a participar en un proyecto solidario como el de Voces ?
Yo conozco a Juan Merín que es una de las personas más significativas de Voces . Yo trabajo en Unicef como embajadora de cara a la educación de las niñas y hago viajes relacionados con este tema. La solidaridad no es algo exclusivo por eso no sólo trabajo con Unicef, también con el Síndrome de Down, contra el cáncer. Voces era una idea que me parece que faltaba en esta sociedad, un conjunto de personas que se dedican a la cultura regalan parte de su tiempo para luchar contra diversos problemas. A partir de nuestro trabajo, de nuestra fama, podemos mover a la gente.
¿Pero en qué consiste exactamente este proyecto?
Cualquier persona que tenga un proyecto solidario puede contar con la ayuda de Voces si la necesita. Se estudian los proyectos y se decide si se llevan adelante o no. De momento nuestra idea es desarrollar proyectos culturales y destinar los fondos a varias causas. En este caso en concreto, con el concierto, trabajamos con tres causas diferentes: Paraguay, Colombia y los agricultores. Lo que consigamos recaudar con los actos culturales vamos a ayudar a proyectos que ya están desarrollados. Apoyamos cosas que nos inspiran confianza.