Silvia Marsó, buena madre en la vida real y en la ficción

Silvia Marsó, buena madre en la vida real y en la ficción

Silvia Marsó, la mala malísima de Ana y los siete , estrenó una nueva película el pasado 21 de diciembre. Se trata de una comedia musical infantil, Ángeles S.A protagonizada por la jovencísima María Isabel, la ganadora de Eurojunior 2004 y que debuta en el cine después de triunfar con sus movimientos de cintura. Silvia, que va a ser la madre de la criatura, está encantada con el filme.

Se le dan muy bien los niños, es madre en la vida real y ha trabajado mucho con ellos en la pequeña pantalla. De momento no se plantea volver a la televisión. Todavía no le han ofrecido un papel que la seduzca. Ella sí que seduce, con sus enormes ojos y con una dulzura que no va a perder nunca aunque haga de chica mala o de asesina en la ficción.

¿Qué es Ángeles S.A ?

Es la primera película infantil que se hace en veinte años. En España hay películas de animación que triunfan en todo el mundo pero no hay películas infantiles con personajes de carne y hueso. Creo que hacía falta un proyecto como éste.

En la ficción, eres la madre de María Isabel, ¿cómo es tu personaje?, ¿te está resultando fácil de interpretarlo?

Mi personaje me gusta porque es muy sereno y el más equilibrado de la película. Es una madre muy sincera que se preocupa mucho por lo que está viviendo la familia después del fallecimiento del padre. En todo momento está al lado de su hija. Es andaluza y me encanta porque me hacía mucha ilusión hablar con el acento del sur. Soy catalana y me apetecía hablar de otra manera. Lo he trabajado con una lingüista y creo que paso un poco por andaluza.

¿Cómo es la pequeña María Isabel en la vida real?

Es una niña encantadora, muy sencilla y muy preocupada por su trabajo. Le gusta mucho lo que hace y tiene un don para cantar, bailar y actuar. Es lo primero que hace y lo está haciendo muy bien.

¿Crees que a una niña tan pequeña le puede afectar la fama?

Ella lo lleva con mucha naturalidad. La ley en España controla mucho a los niños artistas y no deja que se abuse profesionalmente de ellos. No es como antiguamente. Está estudiando y si en algún momento tiene que viajar por trabajo va a tener un profesor particular para que la ayude con sus clases. No creo que este mundo vaya a perjudicar su crecimiento, al contrario, se va a enriquecer mucho viajando por todo el mundo. El mundo del espectáculo es una gran escuela para la vida.

¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo del espectáculo?, ¿siempre quisiste ser actriz?

Empecé a los catorce años a interpretar, tenía muy claro que la vocación la llevaba dentro. Mi familia no tenía nada que ver con esto como le seduce a María Isabel. Era gente muy sencilla y muy discreta y eso es muy bonito. Respetaron mucho mis sentimientos y mi ilusión. Me sentí muy apoyada aunque al principio pensaron que lo de ser actriz era un capricho. Con los años vieron que era una profesión elegida con una gran responsabilidad. Creo que si naces con esto hay que desarrollarlo porque sino te puede producir una frustración muy grande.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

La interpretación, ser otra persona. Es una profesión muy difícil, no basta con hacer de ti mismo. Hay que hacer siempre cosas distintas y arriesgar.

Llevas mucho tiempo apartada de la televisión, ¿por qué?

Porque las cosas que me han ofrecido en televisión últimamente no me han interesado. Me han ofertado papeles semejantes a lo que ya he hecho y a mi me gusta mucho variar. Después de mi personaje en la serie Canguros hice un personaje en Manos a la obra que nada tenía que ver con el anterior y luego en Ana y los siete hice de mala malísima... Todo es distinto. La televisión la tengo un poco apartada, hace poco participé en un capítulo de una serie en el que hacía de asesina y me encantó.

¿Qué te ha dado a ti la televisión?

La televisión tiene una parte muy bonita que es el reconocimiento del público pero también tiene una mala porque te puede quemar. Hay que distanciar unos trabajos de otros.

¿Y el teatro?

Es de una gran responsabilidad y te enseña mucho a nivel de interpretación. El teatro es la base de todo, te sirve para poder hacer cine y televisión. Procuro hacer obras que tengan profundidad humana y eso la televisión no te lo puede dar. El teatro es la mejor escuela para un actor.

En tu trabajo, ¿te exiges mucho a ti misma?

En general no vivo obsesionada por mi carrera. Soy perfeccionista pero no lo paso mal por el trabajo. Me gusta tanto...

¿Cómo recuerdas tu paso por la popular serie Ana y los siete ?

Nos convertimos en una gran familia. Cuando acabas una serie sueles dejar de ver a la gente. Pero con esta serie aún tengo relación con algunos de los actores. Todos los niños suelen venir a verme al teatro. Van creciendo y cada vez los veo más altos. Le gusta mucho verme. Con Ana Obregón tengo poca relación ahora porque tenemos vidas muy distintas.

En tus últimos proyectos has trabajo con niños, ¿te gustan?

Me encantan los niños y más ahora que tengo uno. Es una de las razones por las que hice la película. Pensé que mi hijo podrá venir a verla. Tiene ocho años. Ahora entiendo a los niños más y me meto mejor en el papel.

¿Tu físico te ha ayudado a encontrar trabajo en el mundo del espectáculo?

No pienso que tenga un buen físico, yo me considero muy normalita. Me gusta que mis personajes no tengan nada que ver con chicas despampanantes sino muy corrientes.

De todo lo que has hecho en este tiempo, ¿qué es lo que más satisfacciones le ha dado o cuál de todos sus trabajos recuerda con más cariño?

Uy, muchos. Todos los personajes son un poco tus hijos y no puedes despreciar a unos por otros. Pero sí hay algunos que me han sido muy importantes en mi vida como Doña Rosita la soltera , La gran sultana en la que me dirigió Marsillach, el personaje de Ana en Amor, curiosidad, prozak y dudas o el personaje de Blanca en La madre muerte , pero son muchos más.