Tenso funeral por José Luís de Vilallonga en Barcelona

Tenso funeral por José Luís de Vilallonga en Barcelona

JOHH, HIJO MAYOR DE JOSÉ LUÍS, ACUDIÓ PARA DARLE EL ÚLTIMO ADIÓS Y PADRE E HIJO NO SE HABLABAN DESDE HACÍA MÁS DE VEINTE AÑOS

Cuatro días después de su fallecimiento en Mallorca, José Luís de Vilallonga volvía a estar presente en el corazón de todos sus seres queridos en un sentido funeral que se ofició en la parroquia de San Antonio de Padua, en Barcelona, muy cerca del que fuera su domicilio durante años. Esa misma mañana, su ex mujer, Syliane Stella, su hijo, Fabrizio, y el esposo de Syliane, el pintor Jorge Bascones, enterraban sus cenizas en el panteón familiar de la familia Vilallonga.

Por la tarde, de riguroso luto, los tres acudían a la iglesia en la que iba a tener lugar el responso. Planeaba la posibilidad de que por allí apareciera John, el hijo mayor de José Luís, de 60 años, que llevaba más de 20 sin hablar con su padre. John y su hermana, Carmen, son hijos de Priscilla Scott-Ellis, una aristócrata inglesa de la que el Grande de España aseguró no haber estado nunca enamorado a pesar de sus 27 años de matrimonio.

Sentados en primera fila, se encontraban en un banco Fabrizio, su mujer, su madre, Syliane, Jorge y la madre de Syliane. Al otro lado, separados por un pasillo infranqueable, John estaba junto a su esposa, Michele, su hija de 21 años, Atalanta, su primo, Alfonso (que subió al altar a cantar una emotiva pieza francesa), y su tía, Concha, viuda de un hermano de José Luís. La tensión era palpable, pues la viuda oficiosa de Vilallonga, Syliane, nunca le perdonó a John el desprecio con el que habló de su padre en su libro de memorias Vilallonga, mi padre .

- Syliane, ¿qué le ha parecido que hoy haya venido John al funeral?

- Es su padre, es totalmente normal que venga.

- ¿Pero le ha sorprendido?

- Un poco, sí.

- ¿No ha habido saludo?

- No.

- ¿No hay reconciliación en estos momentos?

- No, yo, personalmente, no.

ES SU PADRE

- ¿Cree que quizás no ha sido ni siquiera correcto que viniera?

- Cada uno tiene su conciencia.

- ¿Por qué cree que ha venido?

- Hombre, es su padre. Era un mínimo, ¿no?

- En el fondo sentirá su muerte

- Seguro que sí, era su padre.

Por una puerta lateral, intentando esquivar a la prensa, John marchaba junto a su mujer y su hija. No quería hablar en esos momentos de los motivos que le distanciaron de su padre y, en un momento tan especial, solo recordó el cariño que, a pesar de todo, sentía por él.

- John, a mucha gente le ha sorprendido su presencia. ¿Por qué ha venido?

- Porque es mi padre. Estoy aquí por mi padre y no para hablar.

- ¿Le sabe mal no haber podido estar con él en estos últimos momentos?

- Nada más, gracias. No voy a decir nada ahora. Estoy aquí en memoria de mi padre, nada más.

- Como hijo, ¿le quería?

- Sí, le quería muchísimo.

- ¿Dará alguna explicación algún día?

- Puede ser, pero no voy a decir nada ahora.