Toni Cantó, un caso singular: actor y político

Toni Cantó en la presentación de "El síndrome de Ulíses"
Toni Cantó en la presentación de "El síndrome de Ulíses" - EP

EL ACTOR VALENCIANO REGRESA A LA PEQUEÑA PANTALLA CON LA SERIE "EL SÍNDROME DE ULISES" DONDE INTERPRETARÁ A UN SACERDOTE

Traspasar la barrera de los 40 años no le ha supuesto ningún problema al actor Toni Cantó. Hombre polifacético, su vida está íntimamente ligada a los escenarios: triunfa en el teatro con la obra Baraka!, recientemente se ha estrenado en el cine Óscar, una pasión surrealista , donde este actor valenciano comparte cartel con Victoria Abril y se incorpora a la segunda temporada de la exitosa serie televisiva El síndrome de Ulises . Pero desde hace dos años compagina su pasión por el séptimo arte con su compromiso con los ciudadanos de Torrelodones, pues en miembro de Ciudadanos- Partido de la Ciudadanía. Este valenciano que fuera chico Almodóvar en Todo sobre mi madre , nos descubre cómo es su faceta política.

Te incorporas al reparto de El síndrome de Ulises encarnando a Jesús, el nuevo párroco de Arroyo Pingarrón; ¿cómo encaras esta nueva faceta profesional?

Con la misma ilusión que encaro siempre el trabajo y con la emoción que me da encontrarme en un sitio como este, que funciona, que está en marcha y en el que, sobre todo, hay un equipo técnico y artístico fantástico. Estoy muy contento de poder trabajar con todos estos compañeros.

Además, tu media naranja en la serie, claro, es ni más ni menos que Toni Acosta. ¿qué tal la experiencia de trabajar con ella?

Sí, Toni Acosta es mi media naranja. Es la primera vez que trabajamos juntos y lo hago muy a gusto. Habíamos coincidido alguna vez porque somos los dos gente de teatro y nos habíamos visto en funciones. Por eso sabíamos como trabaja cada uno y está resultando muy fácil, la verdad.

Además de revolucionar la vida de la buscahombres del centro médico, ¿Qué supone la llegada de tu personaje a Arroyo Pingarrón?

Bueno pues de momento no revoluciono mucho. Mi relación con Ulises, el protagonista es casi inexistente en principio. Tan sólo he coincidido con Miguel Ángel Muñoz en un día de grabación, porque mi personaje tiene que verse con Ulises porque tiene que atender a unos huelguistas que están en mi parroquia. De momento mis tramas son con Estela que es bastante difícil de sobrellevar.

¿También te resulta sencillo interpretar a un cura?

Bueno, hago de un cura un poquito particular. Yo lo que intento es llevarlo a un lado que puede tener algo que ver conmigo: políticamente activo, socialmente comprometido, es una persona que tira por ahí.

¿Cómo definirías a tu personaje?

Pues Jesús llega a un lugar donde todo el mundo creía que lo iba a pasar muy mal y es un sitio donde realmente él empieza a pasarlo bien; porque donde él tiene curro es donde hay problemas y Arroyo Pingarrón es un lugar problemático en el que hay mucho trabajo.

¿Toni Cantó tiene algo en común con el personaje que interviene en El síndrome de Ulises ?

Sí, me gusta la política, el trabajo social y por ahí es por dónde he querido acercarme al personaje.

Nos has comentado que te gusta la política, tú participaste en las listas del Ciudadanos- Partido por la Ciudadanía en Torrelodones. ¿Con qué faceta te quedas, con la actor o político?

Yo creo que hay que hacer de todo, mi trabajo es el de actor pero yo estoy cansado de ver como se están cargando Torrelodones, mi pueblo y me pongo a trabajar en ello para que eso cambie.

¿Y cómo te fue en las pasadas elecciones municipales?

Ahí estamos, haciendo un trabajo muy interesante como primera fuerza de oposición y yo espero que en las siguientes logremos la alcaldía, seguro que sí con el trabajo que estamos haciendo.

¿Qué opinan tus allegados sobre esta nueva faceta como político?

Les hace mucha gracia, me dicen que me meto en muchos líos, lo cual es cierto, pero yo soy así. En política no sólo hay que votar, como mínimo, sino que encima hay que arremangarse y pringarse un poquito e intentar tomar batalla en los problemas de convivencia que tenemos.

¿Vas a poder compaginar tu profesión de actor con la de político?

Ahora mismo no es que me esté dando tantísimos trabajo. Actualmente estoy representado una obra en La Latina, bueno, una o dos días a la semana. En lo relativo al partido, nos reunimos de vez en cuando para solucionar cosas pero lo único que hago fijo es un taller de teatro para los vecinos de Torrelodones.

¿Así que a parte de actor y político, eres profesor de teatro?

Bueno, es un taller dirigido a la gente del pueblo que tiene ganas de aprender teatro y de vivir esa experiencia. Hemos acabado el curso de tres meses y actualmente estamos preparando un espectáculo con el trabajo que hemos hecho.

Volviendo a tu faceta como actor, ¿con qué te quedas: cine, teatro o televisión?

Cada cosa tiene su pro y su contra, yo fundamentalmente lo que más me considero es actor de teatro; es lo que más he hecho y sigo haciendo. Pero a mí un trabajo cómo este también me gusta mucho; a lo mejor si tuviera que estar como Míguel Ángel, todos los días de sol a sol; me costaría mucho más pero de momento, yo estoy encantado con lo que estoy haciendo.

Entonces consideras tu incorporación al Síndrome de Ulises como una experiencia positiva, ¿No?

Sí, una experiencia estupenda, que espero que dure y que me está haciendo disfrutar mucho.

¿Conocías la serie antes de empezar a trabajar en ella?

Sí, yo procuro ver todo lo que se hace. Además es una sensación que me gusta, llegar aquí y conocer la gente, el sitio. Entras de otra manera, de repente vienes a ese mundo pero me lo están poniendo muy fácil. Es un privilegio trabajar con gente como la que hay aquí.

El Síndrome de Ulises se caracteriza por mezclar el drama con la comedia; ¿te sientes cómodo en este género?

Sí, en principio creo que es la mejor manera de trasmitir el drama social. Yo actualmente estoy trabajando en una obra de teatro, que se llama Baraca que es el mismo género: la tragicomedia. Yo creo que es lo más divertido, la gente tiene ganas de ver la realidad y reírse un poco de ella; pero también tiene ganas de que le den algo más que la típica comedia sin ningún tipo de consistencia ni de chicha. La tragicomedia suele cubrir mucho esos dos lados, no es solo reír por reír sino que también hay contenido, realidad y mala leche.