TONY LEBLANC HIJO: "TIENE MUCHO CARÁCTER PERO ES UN PADRE EJEMPLAR, ESTAMOS TODOS MUY ORGULLOSO DE ÉL"
Tony Leblanc e Isabel Páez de la Torre son un ejemplo vivo de ternura y complicidad, se han dado ya dos veces el sí quiero ante el altar en los cincuenta y tres años que llevan juntos pero entre ellos hay mucho más que unos cuantos papeles y un anillo. Padres de ocho hijos, se refieren el uno al otro llamándose papá y mamá. Han pasado por momentos muy difíciles pero nada ha sido capaz de separarles, Tony asegura que es el destino y nosotros no somos quienes para rebatírselo, menos cuando resulta tan placentero ver cómo les brillan los ojos en ésta su segunda juventud. Isabel se llevó al galán que todas perseguían pero Tony encontró un verdadero tesoro. El mayor de sus hijos, Tony, posa por primera vez junto a su padre celebrando con nosotros el día de San José en su casa de Madrid.
-Tony nunca ha parado de trabajar...
-Tony Leblanc hijo: Nunca, siempre fue muy activo. En Barcelona hacía dos funciones de teatro y se iba a trabajar a una sala de fiestas, después cogía el coche y se iba a Lérida a rodar La fiel infantería y al acabar volvía a Barcelona para seguir con el teatro. Eso todos los días hasta que al final se desmayó en el teatro.
-Tony Leblanc: Es verdad que lo he hecho pero ahora me paro a pensarlo y no sé como. En deporte no existe nadie que se me parezca en la burrada: boxeaba los sábados y los domingos jugaba en tercera división con el Chamberí. Nunca me paré a pensar en lo que conseguiría, lo hacía y punto. Ahora que tengo menos salud y más edad me parece imposible.
-Los años después del accidente tuvieron que ser horribles...
-Tony Leblanc: Muy malos, yo estaba en una silla de ruedas cuando vino Santiago Segura a traerme su guión. El me volvió a dar la vida.
-¿Habrá entonces un Torrente IV?
-Tony Leblanc: Lo habrá, lo que no sé es de qué haré yo esta vez.
-Usted fue un niño prodigio...
-Tony Leblanc: Comencé a trabajar a los siete años en el barrio de Usera, donde veraneaba con mis padres. Los hermanos Quintero me dieron mi primer papel protagonista: un carabinero. Yo no sabía leer así que la maestra me lo leía para que me lo aprendiese. Tenía una gran facilidad para interpretar, me veían como el nuevo Joselito.
-¿De dónde viene el apodo de Tony Leblanc?
-Tony Leblanc: Luego aprendí a bailar Claqué y me hice unas tarjetas para venderme como bailarín americano y Ignacio Fernández Sánchez quedaba demasiado español así que cogí el segundo apellido de mi padre, que se llamaba Ignacio Fernández Leblanc y me cambié el nombre a Antonio.
-Creo que le pidió dinero a Franco por actuar...
-Tony Leblanc: Llenaba el teatro tarde y noche pero era yo sólo, tenía que pagarlo todo yo, no me podía permitir faltar un día así que le pedí lo mismo que sacaba por una noche en el teatro.
-¿Recuerda cuánto dinero fue?
-Tony Leblanc: No lo recuerdo pero en 1965 hacía una media de 138.000 pesetas, eso lo sé porque me hicieron una placa conmemorativa en la que lo pone.
-¿Cómo es Tony en casa?
-Tony Leblanc hijo:Tiene mucho carácter pero es un padre ejemplar, estamos todos muy orgulloso de él. Es muy fácil para los sablazos y eso un hijo siempre lo agradece...
-Tony Leblanc: Desde luego, lo que hay que oír. (Ríen)
-¿Qué tipo de padre es?
-Tony Leblanc hijo:Tiene virtudes y defectos pero sus virtudes eclipsan cualquier defecto que se le pueda achacar. Nos ha dejado siempre total autonomía, nos quiere a todos por igual y nos lo demuestra constantemente.
-Tony Leblanc: Soy respetuoso con la forma de pensar de cada cual, siempre lo he sido.
-¿Con qué será lo próximo con lo que nos sorprenda?
-Tony Leblanc: Con un libro de poemas, si no es este año será a principios del que viene, tengo noventa poesías escritas pero he elegido sólo las treinta mejores. Voy a explicar el por qué de cada poesía, la antesala de cada poema, algo que todavía no se ha hecho. Es una pirueta más de todas las que he hecho en mi vida.
-¿Le hubiera gustado ser otro?
-Tony Leblanc:La misma persona que soy pero un poco mejor actor, soy mi crítico más feroz.