Víctor Ullate: "Mi hijo es para mí un regalo de Dios"

El veterano bailarín
El veterano bailarín - EP

RECIBIÓ EL PREMIO MAX HONORÍFICO COMO HOMENAJE A SU CARRERA ARTÍSTICA

Víctor Ullate rebosa felicidad. El pasado día cuatro de febrero recibió en la gala de entrega de los Max el Premio de Honor que homenajeaba toda su carrera artística. El conocido bailarín, coreógrafo y director español obtenía así el reconocimiento de una gran trayectoria, que cumple ya más de cuarenta años. Pero los premios no son motivo de descanso, ya que el bailarín se encuentra terminando los últimos remates de lo que será su próximo espectáculo, Beethoven , que se estrenará en Madrid, en el Teatro Albéniz, el próximo viernes día ocho.

A pesar de las largas jornadas de trabajo, Víctor Ullate está encantado. Dice que cuando algo te gusta, como a él la danza, las horas pasan volando, y no eres consciente del tiempo. Aún así piensa en una retirada no demasiado lejana ya que asegura que le apetece tener tiempo para hacer cosas que no puede hacer ahora.

Además de la danza y la pintura, otra de las cosas por la que se desvive y que le llena de ilusión es su hijo Víctor, con el que dice que comparte muchos gustos y una relación muy bonita.

-Víctor, el otro día le concedieron el Premio Max honorífico por toda su trayectoria, ¿cómo se sintió?

-Muy bien, muy contento, muy ilusionado y muy satisfecho.

-¿Qué significa ese premio para usted?

-Es un premio muy importante porque se reconoce mi carrera como bailarín, como director, como coreógrafo, como maestro de baile, entonces, qué puedo esperar, me llena de ilusión.

-¿Lo celebró de alguna manera en especial?

-Sí, lo celebré anoche con un vinito.

-¿Y no hay momento para la relajación? Hoy ya toca trabajar.

-Sí claro, ahora tenemos prueba de vestuario y ensayo hasta las seis de la tarde. Pero vamos, muchas veces termino la jornada a las diez de la noche.

-¿Está nervioso ante el estreno?

-De momento no, pero ya veremos el viernes, seguro que estoy de los nervios.

-¿Qué va a ver el público en este espectáculo?

-Primeramente va a ver unas sonatas preciosas. Es un trío, es la vida misma de dos personas que se aman y lo que ocurre cuando aparece una tercera. Y luego está La Pastoral, donde la coreografía va desde la infancia, la ilusión de un chaval de trece o catorce años, que es cuando yo empecé, pasando por el amor, para terminar en la sabiduría, en la vejez.

-¿Desde siempre supo que quería ser bailarín?

-Sí, desde pequeñito, me gustaba mucho la danza.

-Supongo que no sería nada fácil en aquella época decir que quería ser bailarín.

-Qué va, para nada, fue muy complicado.

-¿Cómo se lo tomaron en su casa?

-Mi familia se lo tomó bastante mal pero tengo que reconocer que mis padres fueron unos tíos muy valientes y que dijeron nuestro hijo quiere bailar, y bailará .

-¿Qué tal va la escuela?

-Muy bien, porque tanto el municipio de Alcobendas como el de Alcorcón se están portando muy bien.

-¿Hay muchos jóvenes bailarines con talento?

-Sí, hay muchos, sobre todo los niños que hemos elegido para el Ballet Mestizo, que es un ballet de hijos de inmigrantes, es una forma de integrarlos dentro de la sociedad española, y queremos que el público vaya siguiendo su formación como bailarines.

-¿Les da consejos?

-Sí, pero más se les dice lo que tienen que hacer, unos sábados toman clases de música, otros de pintura, a otros les llevamos al teatro.

"MI FAMILIA SE TOMÓ BASTANTE MAL QUE QUISIERA SER BAILARÍN, PERO MIS PADRES FUERON MUY VALIENTES Y ME APOYARON"

-¿Es duro ser bailarín?

-Todo es duro cuando una cosa no te gusta, si lo haces por obligación es horrible. Pero cuando una cosa te gusta, puedes invertir horas, como yo, que se me pasan las horas como el humo, por ejemplo pintando, bailando, uno no mira el reloj.

-¿También pinta?

-Sí, me encanta pintar

-Y como espectador, ¿le gusta ver otros tipos de danza?

-Sí, a mí me encanta todo, hasta el funky, el hip hop, lo que sea.

-¿Qué le parece el programa que hace su hijo Fama ¡A bailar! ?

-Me gusta muchísimo. Me encanta el interés que demuestran por este arte los alumnos, el esfuerzo que hacen día a día, cómo consiguen su propósito, cómo se aprenden las coreografías.

-¿Y cómo ve a Víctor?

-Mi hijo para mí es un regalo de Dios, es un tío que hasta los catorce años no decidió que quería ser bailarín, y luego, en la Escuela Rudra de Maurice Bejart, como allí hacían teatro, canto, y todo tipo de actividades, encontraron que Víctor tenía una voz de tenor y unas dotes interpretativas fantásticas, entonces, cuando yo le vi, le dije: Hijo, limítate, pero no solamente a bailar, sino a hacer las tres facetas (ríe). Yo me identifico mucho con él, me realizo mucho con mi hijo, tenemos una relación muy bonita, además tenemos los mismos gustos, es el Víctor Ullate joven, es igual que yo. Veo fotos de él y es que yo era igual.

-¿Han trabajado juntos alguna vez, o han pensado en hacer algo?

-Cuando yo hice La inteligencia de las flores , él narraba la voz del insecto, del pulgón, y es que es genial.

-¿En algún momento piensa en la retirada?

-La verdad es que el momento llegará, por supuesto, lo que no sé es cuándo. Pero sí llegará ese momento porque quiero hacer muchas cosas que no he hecho hasta ahora.

-¿Cómo qué?

-Quiero viajar, pintar, quiero leer, quiero tener tiempo para no hacer nada.