Yolanda Ramos compagina "El Intermedio" con "Peta-zetas"

Yolanda Ramos.
Yolanda Ramos. - EP

LA ACTRIZ CÓMICA HACE PLURIEMPLEO EN LA TELE CON WYOMING Y JOSÉ CORBACHO

Yolanda Ramos es una habitual de nuestras pantallas. Desde que saltó a la fama con Homo Zapping , se ha convertido en una de las cómicas con más seguidores en nuestro país. Cafetería Manhattan , Siete Vidas y El Intermedio son algunos de sus últimos proyectos. Miembro ya honorífico de La Cubana, la carrera de Yolanda pasa, incluso, por ser taquillera de discoteca. Ahora, está inmersa en los años ochenta con Peta-Zetas , un programa que no está funcionando como se esperaba pero que, aún así, cuenta con todo el apoyo de Yolanda, ilusionada con el proyecto que le ha permitido volver a trabajar con José Corbacho.

-¿Qué ha supuesto para ti Peta-Zetas?

-Ha supuesto volver a trabajar con José Corbacho, que para mí es un lujo.

-¿Te sientes a gusto con este programa?

-Sí, me siento a gusto porque, con Peta-Zetas rememoro cosas de las que ya no me acordaba. Me hace pensar en mi pasado...

-¿Qué recuerdas de esa época?

-Recuerdo el principio. Pasé de la adolescencia a ser mayor... poner un pie en la vida. Ya te has hecho mayor, ya no eres una niña, y fue una época de muchas esperanzas, de poder ser lo que quería ser, dejar el colegio, poder dedicarme a actuar (que no fue así)...

-¿Alguna locura que hiciste en los 80?

-Uff... ¡Hay tantas! Me acuerdo que me reunía con una vecina, con canciones que habíamos hecho nosotros para hacer playbacks en el parque del barrio de Enrique y Ana (risas)... Vivir la vida.

-Si tuvieras que resumir esa década en una palabra, ¿cuál sería?

-Esperanza, no sé por qué.

-¿Es tu época dorada o estás mejor ahora?

-Ahora estoy mejor (risas). Sí.

-¿Se puede decir que Corbacho es tu debilidad?

-Sí, la verdad es que sí. Confío mucho en sus proyectos, me conoce mucho a la hora de trabajar... Es un hombre que no sacrifica el guión. Lo que importa es el resultado y es una manera de trabajar que a mí me va muy bien.

-Llevas mucho tiempo actuando. ¿Cómo fue tu salto a la popularidad?

-Fue, indudablemente, Homo Zapping .

-¿Cómo surgió el proyecto?

-Porque estaba trabajando con Jordi González en una televisión local y me despidió de un día para el otro. Me tuve que poner a trabajar de taquillera en una discoteca. José, que ya me conocía de La Cubana pero que hacía años que no lo veía, fue a la discoteca y se le ocurrió que para el proyecto que estaba preparando me podrían llamar. Al cabo de los meses me hicieron un cásting y así fue como me volví a recuperar.

-¿Se pasa mal en los parones?

-Sí, se pasa mal si el trabajo que sigues teniendo es inestable. A nivel de estabilidad se pasa mejor que con la carrera en sí. Tiene sus pros y sus contras. La época de la discoteca la recuerdo como buena porque, al menos, cobraba cada mes. No tenía la angustia que tenemos los actores.

-¿Cuánto tiempo estuviste en la discoteca?

-Pasaron dos años, que me sirvieron para recuperarme de la inestabilidad e incluso centrarme. Me fue bien. No quiere decir que quiera volver ahora, porque la televisión es muy diferente. Aunque sea más inestable, ganas más dinero.

-¿Qué significa para ti haber pertenecido a una compañía tan importante como es La Cubana?

-Lo que La Cubana me dio fue una carta de presentación para cualquier sitio. Diciendo que vienes de La Cubana, no sé ahora, pero me ha servido mucho. Te acogen en todos los sitios. Es un currículum muy importante. Vieron en mí cosas que yo no veía, como la capacidad de improvisación. En La Cubana los espectáculos empiezan desde lo que tú puedes improvisar.

-¿Cuándo decidiste ser actriz?

-Desde pequeña. Desde siempre.

-¿Ahora te ves en la televisión o no te importaría volver a La Cubana?

-La televisión me gusta mucho. Está bien pagada, te reconocen y los fines de semana tienes fiesta. El domingo, después de comer, no te tienes que ir al teatro... La televisión es un gran medio.

-De todo lo que has hecho, ¿con qué programa te has sentido mejor?

-Con Homo Zapping .

-¿Y tu personaje preferido?

-El de Lluvia. Era un anónimo que salía con Cayetana Guillén-Cuervo. Estaba inventado y me dejaban decir lo que yo quería. Era muy divertido y espontáneo. No imitabas a nadie.

-¿Qué tal tu experiencia en El Intermedio ?

-Estupenda. El Intermedio es, para mí, uno de los mejores productos que hay ahora en televisión. Es otra carta de presentación. Estoy muy orgullosa, que no siempre pasa. Hay veces que haces un programa y no estás ni orgullosa ni lo contrario... estás trabajando. Cuando vas a un sitio y te da orgullo...

-¿Cómo es Wyoming?

-Wyoming es muy majo. Yo que he tenido que trabajar con muchos hombres, encuentro que Wyoming es un tío humilde, supernormal, que en maquillaje ya le encanta hablar. Habla de cosas muy interesantes pero a la vez muy divertidas, es como escuchar la radio. Estoy muy bien. Es un tío que no repara en la estrella que es. No lo hace adrede. Le sale.

-¿Tus próximos proyectos?

- El Intermedio la semana que viene (risas). Hay varias cosas pero que me interesen, lo que estoy haciendo realmente.

-¿Estás contenta?

-Sí, estoy feliz pero siempre existe el miedo a que se acabe un día el programa porque la televisión trae eso. Pero sí que para mí hay un antes y un después, indudablemente.

-Últimamente no descansas mucho. ¿En qué empleas el tiempo libre?

-Descanso más de lo que parece (risas). A El Intermedio sólo voy un día, así que descanso bastante. El tiempo libre lo aprovecho muy mal. Soy de aquellas personas que mitifican el tiempo libre cuando no lo tienen. Cuando no lo tengo, en leer, ir a correr, al gimnasio, estudiar inglés... Pero cuando tienes tiempo libre es que estás parado.

-¿Te sientes mal cuando estás mucho tiempo sin ver a tu familia por trabajo?

-Fatal. Es lo que peor llevo de mi profesión. Lo paso muy mal. Ahora lo llevo bien pero cuando me he tenido que ir a hacer alguna serie fuera de casa... Si me hubiera pillado diez años atrás, lo llevaría mejor pero, a medida que te haces mayor, te apetece estar con la familia.