Por Pilar Vilella
La actriz María Botto regresa a la gran pantalla con "Paisito", una tierna historia de amor, fútbol y traiciones ambientada en el golpe de estado que tuvo lugar en Uruguay en los años 70. En ella, María interpreta de manera sublime a Roxanna, una niña que ve alejarse a su amor por estar en bandos contrarios en un conflicto del que apenas entienden. Al cabo de muchos años se encuentran y rememoran su historia, dejando atrás rencores. La actriz ha tenido que rememorar su propia historia, ya que su padre, casado con Cristina Rota, desapareció durante la dictadura militar de Videla.
Próximamente podremos verla en la pantalla junto a su madre y a su hermano, el también actor Juan Diego Botto, algo que le llena de orgullo ya que para ella su familia es lo más importante. "Trabajé con él en Silencio roto, y es tan magnífico...nunca piensa en él, siempre piensa en los demás, cuando te toca a ti un plano siempre está presente. Es totalmente para el otro, tan bondadoso en todos los sentidos, que para mí trabajar con mi hermano es todo un privilegio", nos contó.
-¿Qué fue lo que más te llamó la atención de esta película?
-Lo primero, la historia me conmovió muchísimo, pero en un principio no estuve segura de hacer el guión. Estuve hablando muchísimo rato con la directora, y a mí personalmente me importaba cuál era su punto de vista, su visión como directora y qué quería contar. La película, depende de cómo se haga, puede tener distintas lecturas. Después de eso, estuve hablando con mi padre, Cristina Rota, y fue ella la que me impulsó a hacerla. Me preocupaba mucho llegar a mezclar entre mis vivencias y las del personaje, y que no pudiese ser lo suficientemente objetiva para hacer a Roxana. Empecé a leerlo y me emocionó, y para mí muchas veces es lo más importante.
-¿De qué manera te ha transportado a tus vivencias personales esta película?
-Habla del exilio, por lo tanto no tenía que pensar mucho para darme cuenta de que me tocaba en lo personal. Lo que más me impactó fue el viaje a Uruguay, porque comparte muchas cosas con Argentina, una de ella son los olores. Hay mucha humedad, igual que en Argentina...tuve la sensación de hacer un viaje al pasado, había cosas que me superaban, es como alguien que se va de España, y cuando regresa huele a tortilla de patata. Después de hacer una escena, cuando llegaba al hotel, llamaba a Madrid. A mi hermano, a mi chico, a mi madre, a mi hermana...Para saber que todos estaban bien.
-¿Cuál ha sido el papel de tu madre a la hora de explicar todo lo que ocurrió?
-La historia no la hemos tenido que repasar porque somos una familia que tenemos presente siempre lo que pasó. Nuestras conversaciones están plagadas de repasos históricos, siempre hablamos de política. En ese sentido, el trabajo que hicimos fue de poder jugar con este personaje, ponerle mi vivencia pero no mezclar, pero sin revoltijo emocional. Aunque se parezcan, mi historia no es igual a la de Roxanna, que tiene su propia personalidad.
-¿Cuándo haces un papel así, cómo consigues desconectar al llegar a casa?
-En este caso no pude hacerlo, estaba tan inmersa en la historia que la única forma de desconectar era llamando a la familia, pero incluso en ese momento seguía trabajando. No te podría decir, porque en este caso fue una entrega arrolladora. Estuve absolutamente metida, terminaba el rodaje y me iba a la habitación, tampoco salía mucho. Sólo salí un día porque hacía frío y tenía que comprar un jersey.
-¿Crees que se te ha quitado el Sambenito de hermana de o hija de tras tanto tiempo trabajando?
-No lo sé la verdad, pero no me importa, de hecho soy yo muchas veces la que los lleva a ellos, estoy muy unida a mi hermana y a mi madre. Siempre que tengo dudas, nos llamamos, los llamo. Estoy muy orgullosa de que mi hermano sea Juan Diego Botto y de que mi madre sea Cristina Rota, no quiero que me desvinculen de ellos, y no creo que eso sea posible. Si mi hermano fuera alguien al que no admiro, fuese una persona no digna de mención, a lo mejor sí intentaría que no me relacionaran, pero estoy muy orgullosa. Realmente me da igual, además yo hago lo mismo. Soy muy cinéfila, y cuando alguien me pregunta sobre un actor digo que ha hecho tal película y que es hermana de no se quién, hija de no se quién... Creo que es lo normal.
-María, estás muy unida a tu familia, ¿te planteas formar la tuya propia?
-Me encantaría tener hijos, pero no es el momento. El otro día hablaba con una amiga a la que se lo suelen preguntar, y las dos nos dimos cuenta de que queríamos, pero ahora mismo no lo veíamos. Igual en un futuro sí que puede ser.
-¿Crees que es difícil compatibilizar una carrera de éxito con la maternidad?
-Evidentemente se puede hacer, porque hay mucha gente que lo hace. Pero creo que se necesita una predisposición, uno siente que está preparado y el cuerpo te lo pide. A mí me lo pidió hace mucho tiempo, pero en ese momento no tenía nadie con quien compartir mis ganas de tener hijos (sonríe). Y ahora estoy muy feliz y muy bien acompañada, pero quiero disfrutar con mi pareja de otras cosas.
-¿Qué proyectos profesionales tienes?
-En octubre empiezo otra vez Pelotas, estoy ensayando una película que se llama "Hablar", con un montón de actores, además vuelvo a trabajar con mi hermano, e incluso con mi madre.
-Los actores siempre decís que no importa tanto el formato como el guión que os dan, pero tú ¿con qué te quedas, con cine o televisión?
-Soy también de esa opinión, uno tiene que hacer lo que realmente le gusta. Yo estuve en una producción de la cual no me siento orgullosa, la única, y creo que cuando uno hace algo que no le hace feliz, se acaba apagando. A partir de ese proyecto decidí que todo lo que hiciera realmente tenía que ser algo que me llegara al corazón y que yo supiera de antemano que iba a estar orgullosa de ello.
-¿Cómo se lleva lo de trabajar con tu hermano?
-Trabajé con él en Silencio roto, y es tan magnífico...nunca piensa en él, siempre piensa en los demás, cuando te toca a ti un plano siempre está presente. Es totalmente para el otro, tan bondadoso en todos los sentidos, que para mí trabajar con mi hermano es todo un privilegio.
-¿Y con tu madre?
-Eso me impone muchísimo más respeto, pero en esta película nos lo vamos a pasar muy bien. No coincidimos porque son historia individuales, pero va a estar magnífica. Para mi, ver a mi madre trabajar es aprender. Además, estoy acostumbrada a verla dar clases, pero no a actuar.
-¿Qué te gusta hacer cuando te bajas del escenario?
-Me gusta mucho estar con mis amigas, de hecho nos llamamos muchísimo, nos reunimos en casa de alguna de ellas para descansar y hablar. Hace dos años que no tengo vacaciones, pero si tengo la oportunidad me gusta ir a la playa con mi chico. Muchas veces me he ido sola a la playa, así desconecto.
-¿Por cierto, tienes acento argentino?
-A mí me cuesta hablar argentino, cuando voy allí hablo castellano , y si tuviera que preparar un acento argentino tendría que trabajarlo. De hecho, yo me considero más española que argentina, toda mi cultura de aquí. Mis raíces son argentinas y parte de mi familia está ahí, pero mi familia está en España.