MADRID, 16 Jun. (CHANCE) -
Las barritas de surimi han formado parte de ensaladas, aperitivos y comidas familiares durante muchos años de la historia, convirtiéndose en un ingrediente habitual en muchos hogares por su aparente sencillez y, sobre todo, por su inigualable sabor. Sin embargo, detrás de estas barritas se esconde una historia mucho más antigua de lo que muchos imaginan, vinculada a una tradición culinaria que se remonta varios siglos atrás en Japón.
Mucho antes de que llegara a las mesas de todo el mundo, los artesanos japoneses desarrollaron técnicas para aprovechar y conservar los lomos de pescado fresco mediante la extracción de sus proteínas más puras. De ese conocimiento ancestral nacieron elaboraciones que aún hoy ocupan un lugar destacado en la gastronomía nipona: como el kamaboko o los kanikamas. Desde entonces, se habla de una tradición culinaria milenaria y reconocida mundialmente por su equilibrio, ligereza y altísima calidad nutricional.

Con el fin de desenterrar este legado, Krissia ha descubierto los secretos de este ingrediente en su última campaña, 'Krissia, el sabor mejor guardado de Japón', trasladando a los amantes del buen comer en un viaje por el tiempo para entender que cada bocado es, en realidad, una receta que ha tardado siglos en perfeccionarse.
FUENTE NATURAL DE OMEGA-3, VITAMINA B12 Y MINERALES: EL SECRETO DEL SURIMI
El secreto del surimi no es un misterio moderno, no, sino "el respeto por la materia prima y la técnica que heredamos de Japón", afirma Yaiza Quevedo, Health & Nutrition Manager de la compañía. A nivel nutricional, el surimi "es proteína de alto valor biológico gracias a la gran disponibilidad de aminoácidos esenciales con los que cuenta" y, además, es "fuente natural de omega-3, vitamina B12 y minerales como el selenio, nutrientes procedentes del pescado con el que se elabora", explica Quevedo.

Con esta herencia como punto de partida, Krissia ha sabido trasladar al presente una elaboración con siglos de historia, acercando al consumidor un producto inspirado en una de las tradiciones gastronómicas más emblemáticas de Japón.
¿El resultado? Un alimento que conserva la esencia de sus orígenes, pero que responde a las necesidades contemporáneas marcado por la búsqueda de opciones prácticas y equilibradas. De este modo, la marca se posiciona como un puente entre la tradición y la innovación, demostrando que es posible mantener vivo un legado culinario centenario sin renunciar a la comodidad y a los hábitos de consumo de hoy.