MADRID (CHANCE)
Ana Escribano y su hija, Paula Larrañaga, juntas en la gala XV de los Premios Solidarios a la Igualdad de 'Mujeres para el Diálogo', protagonizaron una de las imágenes más emotivas de la noche al recordar la figura de Carlos Larrañaga y el vínculo tan especial que sigue uniendo a toda la familia. Madre e hija, muy cómplices ante las cámaras, dejaron claro que, pese al paso del tiempo y a los momentos complicados que vivieron en el pasado, el recuerdo del actor continúa muy vivo en casa y ha dado lugar a una familia tan atípica como unida.
La artista explica cómo se mantiene presente la figura del intérprete en su día a día: "Sí, sí, sí, lo tenemos muy presente en casa, se habla mucho de él y vemos las cosas cuando sale algo, nos ilusiona mucho verlo. Sí, está muy presente, está muy presente cuando está con sus hermanos. Las conversaciones, ellos les cuentan cosas también, yo me cuento también a mí, o sea, también compartimos, ¿no? También cuento yo cosas que no han vivido ellos, ellos a mí".
Y añade con emoción: "Claro que sí, yo creo que es muy bonito para todos, como han pasado los años, como esta familia atípica, pues hay unos lazos muy bonitos. Es bonito, es verdad que siempre quiso, a pesar de que hubo momentos así más turbulentos, como todos, pero siempre tenía la ilusión de ser la familia que somos, ¿no? Tanto todos nosotros, con María Luisa, que para mí es mi familia igual, mis hijas que son hermanas solo de madre, los hermanos de Paula se comportan igual con Paula que con mi hija Julia y con Martina, o sea que, bueno, por eso digo que atípica, pero muy bonita".
Por su parte, la joven, que se abre paso en el mundo artístico llevando a cuestas un apellido histórico, no oculta la emoción al hablar de cómo sentiría su padre este momento vital. "Si me viera estaría muy orgulloso, estoy segura, y me acompañaría, y tendría su apoyo", confiesa, dejando claro que sigue siendo una referencia constante en su vida. Aunque reconoce con cierta nostalgia que ya no puede contar con su presencia, subraya el apoyo que sí la sostiene en el presente: "No le tengo, pero tengo el de mi madre, tengo a mis hermanos. Muy contenta". Una mezcla de añoranza y gratitud que refleja cómo, entre recuerdos compartidos y nuevos pasos profesionales, la familia sigue cumpliendo el deseo que él siempre tuvo: permanecer unida.