Ana Obregón, rumbo a Mallorca con su nieta Anita para vivir su último verano en 'El Manantial": "Me temo que sí"

Ana Obregón y su nieta Anita en el aeropuerto antes de viajar a Mallorca
Ana Obregón y su nieta Anita en el aeropuerto antes de viajar a Mallorca - EUROPA PRESS

   MADRID, 15 Jul. (CHANCE) -

  Después de un año muy especial en el que ha compaginado a la perfección su faceta de abuela de la pequeña Ana Sandra con sus múltiples compromisos profesionales con su labor al frente de la fundación Aless Lequio que lleva el nombre de su hijo, Ana Obregón ha dado el pistoletazo de salida a sus vacaciones con su nieta, en el que posiblemente sea su último verano en su residencia familiar de Mallorca, 'El Manantial', que la actriz y sus hermanos Juancho, Celia, Amalia y Javier García Obregón han puesto a la venta en un exclusivo portal inmobiliario por una cantidad cercana a los 25 millones de euros.

 De ahí que a su llegada al aeropuerto de Madrid con Anita -que a sus tres años es una niña preciosa y despierta que no para un segundo quieta- y la niñera de la pequeña, la bióloga se haya mostrado de lo más abrumada, ya que aunque ha confesado que "tengo muchas ganas de vacaciones, sobre todo por Anita", reconoce que esta podría ser la última vez que disfrute de su descanso estival en su refugio favorito en el que tantos buenos recuerdos guarda con su hijo Aless, sus padres y el resto de su familia: "Ay, nunca digo la última pero yo me temo que a lo mejor sí" ha expresado con sinceridad, dejando entrever que la casa podría estar a punto de venderse.

 'El Manantial' es una espectacular residencia situada en la Costa de los Pinos, en Palma de Mallorca, y cuenta con 1.000 metros cuadrados de vivienda distribuidos en una sola planta, con 7 dormitorios en suite, amplias estancias y grandes terrazas, con piscina, un enorme jardín y unas vistas privilegiadas del Mar Mediterráneo en un terreno de 8.000 metros. Fue construida por el padre de la presentadora, Antonio García, en los años 60, y durante más de medio siglo ha sido testigo de los veranos de la familia Obregón. ¿Será este el último? A tenor de las palabras de Ana, parece que sí.