MADRID, 6 Mar. (CHANCE) -
En los últimos meses, Blanca Pombo se ha visto envuelta en una doble tormenta mediática: por un lado, la guerra soterrada con sus primas Pombo; por otro, los rumores que la relacionaban sentimentalmente con Ilia Topuria. En medio de ese ruido, la joven ha decidido dar un paso al frente para contar su versión, dejando claro hasta qué punto estas informaciones han sorprendido también a su propia familia.
Según relata, la supuesta relación con el luchador pilló a todos completamente desprevenidos: "Bueno, mi familia estaba... Mi hermano estaba diciendo... No me lo puedo creer, o sea... No me lo puedo creer. Y mis padres igual. '¿Pero qué dices? ¿Cómo que en casa?' Claro. Y yo les prometo que no. Que no ha venido nadie a casa. ¿En qué momento ha venido Topuria a casa y no nos has avisado?". Con este relato, Blanca subraya que ese idilio nunca ha existido ni ha tenido lugar en su entorno más cercano.
Es más, insiste en que ni siquiera conoce a Topuria en persona: "No lo entiendo. O sea, es que os juro que no lo entiendo porque a mí me preguntaban mis amigas '¿pero le conoces? ¿has coincidido con él?' Y digo, ¿nunca? ¿nunca? O sea, que no sé". Su objetivo es cortar de raíz un rumor que no solo la salpica a ella, sino que alimenta el relato de "prima polémica" en mitad del conflicto familiar.
En paralelo a estos titulares, sigue muy presente la fractura con sus primas María, Marta y Lucía Pombo, una historia que se arrastra desde hace años y de la que Blanca habla con prudencia. "Yo creo que esto fue hace mucho tiempo, han pasado muchos años, han pasado muchas cosas y bueno de verdad yo lo que creo es en trabajarlo y yo en mi casa lo vivo, lo hablo con mi familia y bueno", explica, dejando claro que prefiere abordar el conflicto en privado y no en platós o redes.
Aun así, no cierra la puerta a una posible reconciliación en el futuro: "Pues mira, la vida es tan complicada y tan fácil a la vez que no sé decirte. Yo vivo día a día y tranquila". Con esa filosofía, Blanca intenta rebajar la tensión pública mientras gestiona en la intimidad una guerra familiar que se ha contado, casi siempre, desde la versión del otro lado.
Lejos de querer alimentar más polémicas, la joven reivindica una vida centrada en su vocación y en los suyos: "Es verdad que no me meto nada en el tema, o sea a mí me intentan meter en polémicas y es que no me meto, no me meto. Estoy súper contenta, estoy feliz, estoy disfrutando de mi sueño, que es mi vocación, y disfrutando de mis amigos, de mi familia y tranquila". Un mensaje con el que busca marcar distancias con el ruido mediático y recuperar el control sobre su propia historia.