MADRID, 9 Jul. (CHANCE) -
Alejada del foco mediático y retirada de la interpretación desde hace más de 25 años, la que fuera una de las actrices más populares de nuestro país en la década de los 80 y los 90, Eva Cobo, ha reaparecido públicamente tras la tragedia que marcó su vida: el fallecimiento de su hija Carlota -fruto de su relación con Toni Cantó- a los 18 años el 29 de enero de 2011 en un accidente de tráfico en Barcelona al chocar contra un vehículo que circulaba en sentido contrario y cuyo conductor iba borracho. Una colisión en la que también murió en el acto el amigo con el que iba, Javier, sobrino del político Xavier Trías.
15 años después, y aunque reconoce que algo así no se supera sino que se aprende a vivir con ello, la intérprete ha decidido retomar su carrera y se ha puesto de nuevo frente a las cámaras en el cortometraje 'El desvío', un thriller psicológico ambientado en el Camino de Santiago que protagoniza junto a José Manuel Lorenzo, Irene Esser, David Amor, o Manuel Loureiro entre otros bajo la dirección de Martín D. Guevara.
Ha sido precisamente para hablar sobre este proyecto que supone su regreso al mundo del cine la razón por la que Eva se ha sentado este miércoles en el plató de 'Y ahora Sonsoles', donde se ha sincerado a corazón abierto sobre la muerte de su hija.
"Carlota estaba estudiando en la universidad, en Barcelona, y yo estaba entonces viviendo en La Coruña. Cinco días antes de que ocurriera, yo siento una necesidad enorme de verla. Me fui al aeropuerto sin billete a coger el primer vuelo para verla", ha rememorado, revelando que fue esa intuición la que le permitió pasar unos días con la joven antes de su trágico fallecimiento. "Estuve con ella 4 días, hasta el jueves que me tenía que volver. Lo último que me dijo fue 'mami, te quiero mucho'" ha revelado emocionada.
Tan solo dos días después, el sábado a primera hora de la mañana "me llamaron a la puerta de casa y había dos señores vestidos de paisanos. Me enseñaron una placa, era la policía. Me dijeron que querían hablar tranquilamente y me dieron la noticia". Como ha relatado, "yo les dije que se habían equivocado, ellos insistieron. Cuando dijeron la palabra que no quieres oir, que es tanatorio, ahí es cuando se cae todo".
Un durísimo golpe que la impulsó a dejar su vida en Galicia para instalarse en Londres con sus dos hijos. "Fue una necesidad de cambio, de no tener recuerdos, fui incapaz de cambiar la habitación, tirar las cosas, y entonces lo que hice fue irme" ha explicado, confesando que la muerte de un hijo "no se supera, se aprende a vivir con ello, se lleva".
"Todos los días te acuerdas de ella, la recuerdas de toda manera. Al principio te proteges pensando que está en la universidad, que está de viaje... Pero poco a poco tienes que ir asumiendo lo que ha ocurrido y coges una depresión, una depresión enorme. Yo estuve muy mal y sigo con medicación" ha reconocido, asegurando que su tabla de salvación fueron sus otros hijos, "que necesitan una madre fuerte que funcione como madre, que trabaje y sea suficiente". "Tengo dos hijos sanos y otra que me cuida" ha afirmado conteniendo las lágrimas antes de revelar que esta desgracia no sirvió para unirle a Toni Cantó, con el que no tiene ningún tipo de relación.