MADRID, 7 Abr. (CHANCE) -
Irene Rosales ha roto su silencio tras la controvertida entrevista que Kiko Rivera concedió el pasado viernes en '¡De viernes!', donde cargó duramente contra ella a nivel personal y económico, acusándola de "vivir muy bien cuando te lo pagan todo" y de haberse "malacostumbrado" mientras él se hacía cargo de la casa, el coche y buena parte de los gastos. El DJ llegó incluso a insinuar que Irene le habría impedido disfrutar de la custodia compartida de sus hijas y que se estaba "aprovechando" de él, unas palabras que generaron un enorme rechazo en redes y entre muchos colaboradores de televisión. Ahora, desde el plató de 'El tiempo justo', donde trabaja como colaboradora, su exmujer ha querido dar su versión de los hechos con calma, pero también con firmeza.
"No te puedo decir que no me ha afectado porque son unas declaraciones muy duras. No voy a excusar el comportamiento", reconoce, admitiendo el golpe emocional que le han supuesto las palabras del padre de sus hijas. Aun así, deja claro que su vida personal está en un momento muy distinto al que él describe: "No me afecta personalmente en absoluto, estoy viviendo un momento muy dulce, me merezco disfrutarlo". Irene asegura no entender "cuál ha sido el motivo real tan grave" para que Kiko hable así de ella y marca una línea clara: "Entiendo y respeto que dé una entrevista, lo que no comparto son las maneras. También tengo que decir que es su manera, es su opinión, y no lo comparto en absoluto".
Uno de los puntos que más le duele es el relato económico que ha hecho el dj en televisión. Admite que él ha aportado más dinero, pero recuerda que, durante años, ella se ha volcado en el cuidado de sus hijas sin apenas generar ingresos propios: "Él ha aportado mucho más económicamente, pero yo he aceptado todo por más paz. La casa en la que vivo es de alquiler, y en el acuerdo al que llegamos se recoge que él lo tenía que pagar durante un año porque yo no generaba dinero; estos años he estado cuidando de nuestras hijas, es un trabajo muy poco reconocido y nada agradecido". Con mucha autocrítica, se reprocha a sí misma haber aguantado demasiado: "He sido una auténtica imbécil por haber aguantado tanto tiempo, no hay otro nombre".
La colaboradora también desmiente que viva "a costa" de su ex, detallando que se hace cargo de los suministros y que incluso le propone a Kiko descontar esos gastos de otras cantidades que él debe abonar, como el colegio de las niñas. Cuenta, además, un episodio que le dolió especialmente: "Me cortó la línea del teléfono sin avisar. Ese día le escribí y le dije que me parecía de muy poca vergüenza. Es verdad que fallo mío por no haberla cambiado antes, pero se la he estado pagando desde que en septiembre se fue de mi casa". Entiende que Kiko pueda estar cansado de que "a lo largo de su vida se hayan aprovechado de él", pero lanza un mensaje claro: "Que no lo pague conmigo".
Otra de las afirmaciones que más le ha molestado es la insinuación de que le pone trabas para ver a sus hijas. "Es totalmente incierto que no le deje ver a sus hijas, y mucho menos por dinero", recalca, explicando que el convenio establece que Kiko puede no presentarse a las visitas entre semana avisando con 24 horas de antelación. "A mí no me importaría darle la custodia compartida, pero si luego me mete ese tipo de cláusulas... Yo que estoy empezando a trabajar, ¿qué haría? Es que yo ese derecho no lo tengo", lamenta, apuntando a que el acuerdo no es tan ventajoso para ella como él pretende hacer ver.
Sobre el papel de Lola, la nueva pareja de Kiko, Irene prefiere no responsabilizarla de nada, aunque no esconde su malestar por algunas situaciones. "Para mí no ha sido plato de buen gusto ver que su novia, llevaban dos días juntos y ya estaba besuqueando a mi hija delante de las cámaras", admite. Cuenta que llegó a consultar con el abogado que hasta entonces compartían, algo de lo que ahora se arrepiente: "Ilusa de mí, porque al final es el abogado de él. Ahora mismo el convenio no se puede modificar, podríamos no haberlo firmado". Aun así, evita cargar contra Lola: "Yo no sé el papel que juega ni la voy a hacer responsable de nada; si es tan buena para calmar las aguas con su madre, también podría haber calmado las aguas en esta situación", desliza.
Irene también sale en defensa del hijo que Kiko tuvo con Jessica Bueno, desmintiendo que él dejase de quererle cuando nacieron sus hijas. Explica que, a medida que el niño iba creciendo, ella fue insistiendo en que su padre pasara más tiempo con él: "Le iba haciendo entender a Kiko que tenía que pasar más tiempo con su hijo, que necesitaba la figura de su padre. Si tenía que estar un mes con el niño, él se iba tres semanas fuera de casa y yo estaba con el niño". Asegura que siempre ha intentado favorecer esa relación y que incluso se ofrecía a hablar con Jessica cuando era necesario.
Más allá del conflicto, se sincera sobre el durísimo momento personal que ha atravesado en los últimos años. "Llego un momento que estaba muy agotada. Toda la bronca entre su madre y él fue en el peor momento de mi vida. Yo pierdo a mi madre y, en cuestión de nueve meses, pierdo también a mi padre, y en medio de todo ese caos, pues no he mediado, no", confiesa. Explica que está en tratamiento porque no se permitió parar a procesar ese duelo: "El mayor problema era que mi marido tenía una guerra con su madre que todavía estaba en vida. Mi familia ha sido su familia, ha estado con él para absolutamente todo, hasta que en diciembre decidió cortar todo tipo de relación con ellos, sin que le hayan hecho nada".
Ahora, Irene asegura estar en una etapa muy distinta, centrada en reconstruirse y en su nueva relación con Guillermo. "Estoy viviendo un momento muy bonito que, a pesar de que tenga que llevar a mis espaldas esta guerra, nada ni nadie va a estropear, porque creo que me merezco este momento de disfrutar en el amor y conmigo misma. Soy muy feliz", afirma. Reconoce que, con perspectiva, siente que quizá debería haberse separado antes, no por falta de cariño, sino por el desgaste: "Tengo una persona que me aporta, que me alaba, que me respeta y que me apoya en mi camino". Sobre las suspicacias de Kiko respecto al inicio de esta nueva historia, Irene es tajante: el primer beso con Guillermo fue a finales de septiembre, y por eso decidió mudarse a Madrid con él poco después: "Son pocos días, pero lo que quiero es vivir el amor y disfrutar, ¿por qué perder más el tiempo?".