MADRID, 8 Abr. (CHANCE) -
Después de las polémicas declaraciones que Kiko Rivera hizo en 'De Viernes', donde habló sin filtros de su relación con su exmujer Irene Rosales y mencionó a su ex Jessica Bueno en términos nada amables, la modelo ha roto su silencio en El tiempo justo. Lejos de subir el tono, Jessica ha querido aclarar en 'El tiempo justo' cómo vivió ese inesperado episodio y poner límites al tipo de relación que mantiene actualmente con el padre de su hijo.
"Lo poco que he podido ver es porque me etiquetaban en vídeos", cuenta con serenidad, explicando que se encontraba en Huelva, disfrutando de la Semana Santa con sus hijos, cuando empezaron a llegarle mensajes y opiniones en redes sobre lo dicho por Kiko. "Estaba en la hamaca tan tranquila y veo los mensajes de Instagram y todo el mundo diciéndome su opinión. No le dejaban muy bien parado", recuerda. Al comprobar las imágenes, confiesa haberse quedado "un poco sin entender nada".
La modelo, que siempre ha mantenido un perfil discreto respecto a su relación, recuerda que la única comunicación que mantiene con el hijo de Paquirri es "cordial y exclusivamente relacionada con nuestro hijo". "No tenemos una relación personal de hablar de nuestras vidas, nada más. Nuestro hijo tiene trece años, ya no hace falta ni hablar por teléfono ni vernos", puntualiza con firmeza.
"No me merezco que se refiera a mí de manera despectiva", dice, reconociendo haber sentido decepción por la forma en que Kiko habló de ella, asegurando que ese tono "no venía a cuento". "Nosotros no somos familia, solo nos une nuestro hijo. Me preocupa verle hablando tan enfadado, porque creo que solo se perjudica a sí mismo", explica. Aun así, defendió la cordialidad y el respeto como base de cualquier relación parental: "Yo nunca voy a hablar mal del padre de mi hijo ni tener una guerra pública con él".
La modelo confirma que, tras el revuelo, habló directamente con Kiko Rivera el sábado para expresarle su malestar. "Le dije: 'Kiko, tú entiendes que también me expones a mí cuando hablas en esos términos, ¿verdad?' Me entendió... en parte", relata. Según Jessica, la conversación fue conciliadora y ella solo espera que el artista "considere el impacto de sus palabras en su hijo".
Jessica también ha defendido el papel de Irene Rosales en toda esta historia, tras ser mencionada repetidamente por Kiko. "No creo que Kiko esté siendo justo con ella", señala. Para ella, más allá de las diferencias, Irene merece respeto "por ser la madre de sus hijas". "Solo por los años que se han dedicado el uno al otro hay que guardar respeto público, porque hay unas niñas", reflexiona.
Acerca de Lola, la hija menor de Rivera y Rosales, Jessica valoró que sea "adorable y buena con los niños", destacando que eso es lo que realmente importa cuando se forma una nueva familia: "Los que somos padres lo único que valoramos es que la persona que entra en la vida de nuestros hijos sea buena y les trate con cariño".
"Estoy curada de espanto" Serena, coherente y con tono conciliador, Jessica reconoció estar "curada de espanto". No busca disculpas públicas, solo que el padre de su hijo sea consciente de cómo sus palabras pueden afectar al menor. "A mí me da igual lo que haga con su vida. Yo sé cuidarme sola, no necesito que nadie se preocupe por mí", sentenció la modelo, reafirmando su deseo de cerrar este capítulo sin polémicas.