Julián Contreras, de trabajar en un bingo a coach contra el coronavirus

Julián Contreras
Julián Contreras - JOSEFINA BLANCO - Archivo
Europa Press Chance
Publicado: jueves, 2 abril 2020 6:29

   MADRID, 2 Abr. (CHANCE) -

   Igual que muchos españoles, los famosos también ha visto paralizada su actividad laboral por culpa de la grave crisis sanitaria que asola a nuestro país en relación al COVID-19. Es precisamente lo que le ha pasado a Julián Contreras, ya que ha cerrado el bingo donde lleva trabajando los últimos años.

   Pero lejos de quedarse parado, el hijo de Carmina Ordónez ha sabido reinventarse y explotar su faceta como coach para ayudar a otras personas ante las situaciones de angustia o ansiedad producidas por el confinamiento obligatorio. El mismo nos lo cuenta.

   "Es muy importante mantener la calma, estos días mi actividad en el Bingo se ha visto interrumpida por el decreto con lo cual ahora tengo más actividad en la vertiente del coach, hay muchas personas solas y no saben cómo gestionar. Lo que más me estoy encontrando en ese sector es esto, personas que de pronto se enfrentan a una cantidad de pensamientos y reflexiones que aunque estén ahí el filtro del día a día les impide que llegue a ellos. Cuando todo eso desaparece y hay muchas horas en las que te encuentras contigo mismo, o tienes una cantidad ingente de series, películas y libros que leer que no reparas en el tiempo o te acaba comiendo", nos explica Julián.

   Además, el hermano de Cayetano Rivera también está aprovechando este tiempo para dedicarse a una de sus grandes pasiones, escribir: "Es de lo que mejor me está viniendo estos días. Al principio no tenía claro completamente la metodología ni el tiempo, no sé cuánto tiempo va a durar y no me puedo organizar bien. Me está viniendo muy bien este tiempo para esto. Calculando que esto por desgracia va para largo, los contagios aumentan de 10.000 en 10.000 por días pues a ver cómo puedo contribuir de alguna forma con eso, a ver si escribo algunas cosas en Instagram, a la gente parece que le gusta así que lleno de gozo", reconoce.

   "Me gusta mucho, es algo que me permite trasmitir y hablar de una forma que creo que no consigo con las palabras, creo que tiene un efecto diferente. Cuando uno lee una cosa la está mecanizando de manera diferente a cuando la escucha verbalmente, es una comunicación más íntima con mis lectores, menos masiva. Tú puedes estar en una sala escuchado un discurso de fondo pero para leer una cosa tienes que querer, dedicarle una atención y eso permite una conexión diferente", asegura el joven escritor, que por ahora descarta escribir sus propias memorias: "No lo sé, siempre tengo ahí una especia de coraza que me obliga a pensar que lo mío suele importar menos", asegura.

   Una coraza que como el mismo explica es: "un poco fruto de cuando uno intenta diferentes cuestiones pero al final siempre acaba primando e interesando lo mismo o lo de siempre. Haces un pequeño razonamiento simplista de que si lo único que interesa es esto es porque no interesa todo lo demás. Igual lo sano y equilibrado es decir que interesa todo pero eso más".

   Un motivo por el que también se ha decidido alejar de los platós de televisión, aunque no descarta volver: "No, quizás lo haría con otra filosofía, con otro punto de vista. Yo me he hecho mucho daño a mí mismo con las opiniones de las personas que no conozco y no voy a conocer en mi vida, que no sé cómo son sus vidas, sin embargo a mí la opinión de cualquier ajeno y anónimo me afectaba muchísimo. Esa gestión yo la hubiese hecho de otra manera. No podemos andar preocupándonos mucho por la gente que nos rodea, tenemos que preocuparnos más por ellos que por su opinión", asegura.

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