Kiko Rivera encuentra calma en Lola y su familia tras su entrevista más polémica

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   MADRID, 6 Abr. (CHANCE) -

   Kiko Rivera vive días de máxima exposición mediática tras su reveladora entrevista en el programa '¡De viernes!', donde habló sin filtros de su vida personal, su reconciliación con Isabel Pantoja y, sobre todo, de su relación con su exmujer Irene Rosales. Sus durísimas palabras hacia la madre de sus hijas, mezclando reproches personales y económicos, han provocado una auténtica oleada de críticas en redes y en los platós de televisión, colocándole en el centro de la polémica. El DJ ha prometido además volver al espacio de Telecinco para seguir explicándose y "decir todo lo que tiene que decir", alimentando aún más la expectación.

   El revuelo ha sido tal que Kiko ha tenido que emitir un larguísimo comunicado en sus redes sociales denunciando el "acoso constante" que, según él, están sufriendo tanto él como su pareja, Lola. En ese texto reconoce que en la entrevista "perdió los papeles", pero recalca que eso "no le quita razón" y asegura que lo que más le duele es que la situación esté afectando directamente a sus hijas. Aun así, insiste en que solo busca "paz mental" y que no quiere seguir en una guerra pública con Irene, aunque sus declaraciones han sido tachadas de excesivas por muchos comentaristas televisivos.

   Mientras tanto, las reacciones de su entorno no se han hecho esperar. Irene Rosales, a través de lo que han contado periodistas cercanas, se ha mostrado muy decepcionada con la actitud de su exmarido, aunque ha dejado claro que no piensa descalificar públicamente al padre de sus hijas. Su actual pareja, Guillermo, ha salido en su defensa con un mensaje contundente en redes, donde la define como una gran madre y una mujer luchadora, dejando claro que está a su lado en este complicado momento. En el otro lado, Lola García, novia de Kiko, se mantiene firme a su lado y ha enviado varios mensajes públicos de apoyo, mostrándose orgullosa de él y quitando hierro a las críticas con un "que sigan hablando".

   Pese al terremoto mediático, Kiko intenta continuar con su día a día y refugiarse en los suyos. En las últimas horas se le ha visto disfrutando de la compañía de Lola y de sus hijas, ajenos aparentemente al ruido exterior. La artista demuestra la buena relación que tiene con las niñas: juega con ellas, comparte gestos cómplices y recibe abrazos cariñosos, una imagen familiar que contrasta con el clima de tensión pública y que él presenta como su verdadero refugio en medio de la tormenta.