Pablo Urdangarín, en Barcelona con Johanna Zott mientras la infanta Cristina se vuelca en la Reina Sofía

Pablo Urdangarin ha acudido al cine con Johanna Zott para asistir al estreno del docmental Inside BMG
Pablo Urdangarin ha acudido al cine con Johanna Zott para asistir al estreno del docmental Inside BMG - EUROPA PRESS REPORTAJES

   MADRID, 30 Mar. (CHANCE) -

 Después de haber abandonado definitivamente la que ha sido su residencia en Ginebra en los últimos 13 años, y de haber trasladado todos sus enseres al piso de 400 metros cuadrados que adquirió en Barcelona en abril de 2024 -en el mismo edificio en el que residió al principio de su matrimonio con Iñaki Urdangarín- y que ha estado reformando y decorando a su gusto en los últimos tiempos, la infanta Cristina ha puesto rumbo a Palma de Mallorca para disfrutar de unos días de descanso en el palacio de Marivent con la Reina Sofía.

 Volcada en su madre en su primera Semana Santa sin Irene de Grecia tras el fallecimiento de su hermana el pasado 15 de enero, la hermana del Rey Felipe VI llegaba a la isla el viernes para pasar la primera parte de la Pascua con la Emérita, antes de viajar a Murcia juntas -un plan al que se incorporará también la infanta Elena- para conocer las procesiones del Jueves y Viernes Santo en la ciudad.

 Mientras tanto, Pablo Urdangarín continúa centrado en su carrera deportiva en el Fraikin BM Granollers y, sin vacaciones a la vista, ha disfrutado de un plan en Barcelona con su novia Johanna Zott, con la que ha asistido al estreno del documental sobre su equipo, 'Inside BMG', que se celebró en el Cinema Edision de la ciudad.

 

   De lo más cómplice con la que es su pareja, con la que lleva tres años de discreta relación, el nieto del Rey Juan Carlos llegaba a la presentación luciendo la mejor de las sonrisas intentando pasar desapercibido entre el resto del público. Muy sonriente con su chica, Pablo no dudó en agarrarla por el hombro como muestra de la buena sintonía que comparten y el buen momento que están viviendo juntos.

  

 Tras la proyección del documental, la pareja decidía marcharse por separado. Mientras que el joven abandonaba el lugar unos minutos antes despidiéndose de algunos conocidos con los que se encontró, Johanna lo hacía unos minutos después en compañía de una amiga con la que se mostró muy cómoda y relajada, deteniéndose a saludar a un hombre que iba en silla de ruedas con el que mostró su lado más amable.