MADRID, 26 Mar. (CHANCE) -
Ultimando los detalles de su mudanza a Barcelona, la infanta Cristina vivía el pasado 8 de marzo una de sus tardes más complicadas al coincidir por sorpresa en uno de los partidos del equipo de balonmano en el que juega su hijo Pablo Urdangarín, el Fraikin BM Granollers, con Iñaki Urdangarín y la actual novia de su exmarido, Ainhoa Armentia.
Un encuentro -el primero (por lo menos públicamente) desde que los exduques de Palma anunciaron su separación en enero de 2022 después de salir a la luz la historia de amor que el exdeportista mantenía con la administrativa vitoriana- marcado por la tensión y en el que, a pesar de encontrarse en puntos opuestos del pabellón, a nadie pasó por alto el disgusto y la incomodidad de la hermana del Rey Felipe VI al ver a Iñaki con su nueva pareja, a los que no saludó ni tampoco dirigió una sola mirada durante todo el encuentro.
Testigo de esta incómoda coincidencia -que habría molestado mucho a doña Cristina, ya que habría llegado al acuerdo con su exmarido de turnarse para animar a su hijo en sus partidos que en esta ocasión él no habría respetado, presentándose con Ainhoa-, Pablo, que fiel a su discreción no ha querido pronunciarse sobre este tema en su reaparición ante las cámaras.
Muy serio, el nieto del Rey Juan Carlos ha hecho oídos sordos a las preguntas de la prensa y no ha querido revelar qué hay de cierto en que su madre no esperaba ver a su padre y a su novia y se habría llevado un gran disgusto por este primer encuenro con Armentia 4 años después de su separación.
Esquivo, Pablo tampoco ha querido pronunciarse sobre la mudanza de doña Cristina a Barcelona -al parecer, vivirá con ella en el piso que adquirió la exduquesa de Palma y que ha estado reformando el último año-, ni desvelar cómo se encuentra Iñaki ante el escaso éxito de ventas que está teniendo su libro de memorias. El momento, ¡en el siguiente vídeo!