MADRID, 18 May. (CHANCE) -
La separación de Paz Vega y Orson Salazar, tras 25 años de matrimonio y tres hijos en común, sigue generando titulares tras su sonada separación. Mientras la actriz ha optado desde el principio por la discreción, pidiendo respeto en un momento que ella misma definió como "difícil", el venezolano ha decidido romper su silencio para defender su papel en la gestión de la economía familiar. En una conversación telefónica con la periodista María Eugenia Yagüe, Orson ha asegurado que "la economía familiar estaba consensuada entre los dos" y que no hay "una sola mancha" en su trayectoria profesional, tratando así de desmentir las informaciones que apuntan a supuestos problemas económicos y deudas a su nombre.
Estas declaraciones llegaban después de que varios medios publicaran que Paz habría perdido la confianza en su marido por cuestiones relacionadas con negocios comunes, deudas y propiedades, hasta el punto de tener que vender parte de su patrimonio y enfrentarse a embargos. Frente a ese relato, Salazar se ha presentado como un padre volcado en sus hijos y ha insistido en que las decisiones económicas se tomaban de mutuo acuerdo, intentando frenar el deterioro de su imagen pública en plena tormenta mediática.
En este contexto, las cámaras han vuelto a encontrarse con la actriz para preguntarle directamente por las palabras de su exmarido. La reacción de la actriz al escuchar que le mencionaban las declaraciones de Orson es inmediata: "Ay, es que no". Con gesto de incomodidad, zanja el tema con un rotundo "No puedo decir nada, de verdad", dejando claro que no está dispuesta a alimentar el cruce de versiones ni a entrar en un rifirrafe público con el padre de sus hijos. Con pocas palabras, pero muy significativas, Paz marca una línea roja y evita pronunciarse sobre lo que él ha dicho.
A pesar de esa negativa a hablar, la intérprete sí ha querido mandar un mensaje más general sobre cómo se encuentra en este momento tan delicado. Ante las cámaras de Europa Press, asegura que está "todo fenomenal, gracias. Muchas gracias", intentando transmitir calma y normalidad dentro de la complicada situación personal por la que atraviesa. Esa breve frase, repetida con educación pero sin abrir la puerta a más preguntas, refleja su voluntad de mantener su vida privada al margen y de proteger tanto a sus hijos como a sí misma de un escrutinio mediático que no deja de crecer.
Con esta actitud, Paz Vega mantiene la misma línea de discreción que ha mostrado desde que se hizo pública la ruptura, evitando responder a las insinuaciones o matices que llegan desde el entorno de Orson Salazar. Mientras él se esfuerza en defender que la economía familiar "estaba consensuada entre los dos", ella opta por el silencio, por no entrar en detalles y por enviar un único mensaje: que, al menos hacia afuera, "todo va fenomenal" y que no está dispuesta a convertir su separación en un espectáculo.