MADRID, 8 Mar. (CHANCE) -
Gloria Camila vuelve poco a poco a la normalidad después de varias semanas en el ojo del huracán por su vida sentimental, marcada por las acusaciones de "triángulo amoroso" y de que su novio, el cantante Álvaro García, habría jugado "a dos bandas" durante los carnavales de Cádiz. Mientras en los platós se ha analizado todo tipo de testimonios sobre el supuesto comportamiento del artista cuando estaba soltero, lo cierto es que la hija de Ortega Cano parece haber pasado página y disfruta de una reconciliación que, a juzgar por las imágenes recientes con el joven, estaría completamente encauzada.
En este contexto, la opinión de Rocío Flores resulta especialmente llamativa, porque esta vez prefiere mantenerse al margen del ruido mediático y evita posicionarse sobre la situación actual de su tía con el cantante: "Yo lo siento muchísimo, pero yo prefiero no pronunciarme de nada. Gloria es Gloria, ella tiene boca, ella se pronuncia de lo que ella considera y ya está". Pese a su prudencia, no cierra la puerta a alegrarse por la felicidad de los demás: "Yo me alegro de todo el mundo".
Más allá de esto, Rocío también ha sorprendido posicionándose por una vez del lado de su madre, Rocío Carrasco, en lo que respecta a la faceta literaria de Alejandra Rubio, que acaba de debutar como escritora. Sin rencores, lanza un mensaje conciliador hacia la hija de Terelu Campos: "No voy a ser una hater de la vida. Si ella ha escrito un libro yo me alegro por ella y ojalá que le vaya muy bien. Nada más".
Donde sí marca límites es en la guerra familiar que enfrenta a Alejandra, Carlo Costanzia y Laura Matamoros, un conflicto que no quiere avivar pero en el que empatiza claramente con Laura por su experiencia personal. Contundente, Ro zanja así su postura: "No tengo nada que opinar de eso, yo ya dije que empatizaba con Laura porque puedo entender el dolor que ella puede tener y poco más, la verdad".