MADRID, 28 Ago. (CHANCE) -
Tras unos meses especialmente complicados por el fallecimiento de su madre, Goyi Arévalo, el pasado 12 de abril, Sara Carbonero ha recuperado la sonrisa en un verano tan intenso como especial en el que ha disfrutado de momentos inolvidables con sus hijos Martín y Lucas -fruto de su relación con Iker Casillas-, y con su novio Jota Cabrera, en los que se han convertido en dos sus 'refugios seguros': la isla canaria de La Graciosa y la costa de Cádiz, y en el que tampoco han faltado sus tradicionales vacaciones familiares en su pueblo natal de Corral de Almoguer (Toledo), y un viaje inolvidable a Colombia y Galápagos con su chico que parece haber marcado un antes y un después para la popular periodista.
Contando los días para volver a la rutina, Sara ha echado la vista atrás para rescatar una significativa imagen de este verano que ahora ha compartido en Instagram lanzando un mensaje de aceptación al mostrar por primera vez las cicatrices que recorren su abdomen y de las que ha presumido orgullosa para recordar a sus seguidores que lo verdaderamente importante no está en el exterior.

Una preciosa instantánea en la que, a la orilla del mar gaditano al atardecer, luce un top bohemio de escote halter que deja a la vista gran parte de su tripa y las 'heridas de guerra' que le recuerdan los problemas de salud que ha atravesado en los últimos años y que ha acompañado de unas poderosas palabras: "Qué alivio cuando dejamos de ser solo lo que nos pasó" ha escrito junto a los hashtags "verano 2026", "Cai" y "mi estrella".
En 2019, cuando residía en Oporto con Iker Casillas, Sara fue diagnosticada de un tumor maligno de ovario por el que tuvo que pasar por quirófano y recibir quimioterapia y radioterapia. En 2021, sufría una recaída en su enfermedad y tenía que ser intervenida en Madrid, y en enero de este año sufría un nuevo revés de salud cuando era ingresada de urgencia en Lanzarote a causa de un fuerte dolor abdominal mientras disfrutaba de unas vacaciones en La Graciosa con Jota y su íntima amiga Isabel Jiménez. Un bache del que no ha trascendido ningún detalle -fiel a la discreción con la que la manchega siempre ha llevado lo relativo a su intimidad- que no tendría nada que ver con su enfermedad y por el que permanecía ingresada 11 días.
Y aunque no es la primera vez que Sara enseña públicamente sus cicatrices, puesto que en 2022 compartió una imagen mostrando la que recorría su abdomen hasta debajo del ombligo confesando que "me miro en el espejo y me gusta lo que veo mientras abrazo la imperfección. Mi cuerpo es otra forma de recordar el camino. El tiempo y sus costuras. No tengo ningún problema en seguir coleccionando marcas que cuenten historias con final feliz", esta nueva instantánea refleja con naturalidad lo orgullosa que está de estas señales físicas que le recuerdan lo vivido.
