Las joyas de la reina Letizia en la cumbre Iberoamericana tienen historia: une a la princesa Leonor y al rey Felipe

Las joyas de la reina Letizia en la cumbre Iberoamericana tienen historia: une a la princesa Leonor y al rey Felipe
Las joyas de la reina Letizia en la cumbre Iberoamericana tienen historia: une a la princesa Leonor y al rey Felipe - RICARDO RUBIO / EUROPA PRESS

   MADRID, 5 Nov. (CHANCE) -

La Reina Letizia recuperaba este miércoles 4 de noviembre uno de sus vestidos más especiales de su armario: el diseño de 'Delpozo', diseñado por Josep Font para la colección PreFall 2017 de color azul oscuro con una flor tridimensional en relieve en la parte superior derecha con mangas tres cuartos y falda de tubo.

NI SU VESTIDO DE DELPOZO NI SUS ZAPATOS: LAS JOYAS DE LA REINA LETIZIA QUE ACAPARAN TODAS LAS MIRADAS

Se trata de un modelo que fascina a Doña Letizia por su peculiar escote bardot que deja al descubierto los hombros y por sus mangas, que estilizan su silueta al máximo. Un vestido perfecto para la inauguración de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que combinaba con zapatos destalonados y una cartera de mano de Magrit en azul marino.

Sin embargo, fueron los complementos los que terminaron de elevar su estilismo y acapararon buena parte de las miradas. Entre las joyas elegidas destacaban unos pendientes de aguamarinas de Bvlgari, que ya hemos visto lucir a la princesa Leonor; su emblemática pulsera de zafiros y diamantes, y el anillo de Coreterno.

LA JOYA DE LA REINA LETIZIA QUE COMPARTE CON LEONOR Y QUE TIENE UNA HISTORIA DE AMOR DETRÁS

Una selección de piezas con un marcado valor sentimental y una cuidada combinación de elegancia y sofisticación. La pulsera de aguamarinas, que estrenó en 2019, encontró en el vestido azul a su mejor aliada, creando una armonía cromática especialmente favorecedora. Los pendientes, por su parte, escondían un guiño a la princesa Leonor, que los llevó durante la 43ª edición de los Premios Princesa de Asturias.

Los pendientes pertenecen a la colección personal de la Reina, que llegó a su joyero con motivo del nacimiento de la heredera al trono. Fue entonces cuando el príncipe Felipe se los regaló, convirtiéndolos en una pieza cargada de significado familiar que, años después, ha pasado a formar parte también del estilismo de la Princesa.