LA AUTORA ESPAÑOLA DE NOVELA HISTÓRICA MÁS LEÍDA EN NUESTRO PAÍS ES UNA ESPECIALISTA EN PERSONAJES FEMENINOS: AHORA PUBLICA SU NUEVA OBRA: "EL DESAFÍO DE LAS DAMAS"
Almudena de Arteaga, historiadora y abogado, es la autora española de novela histórica más leída en nuestro país. Su primera obra, La princesa de Éboli , alcanzó un gran éxito de crítica y público. Al igual que éste, el resto de sus libros ha sido reeditado y traducido a diferentes idiomas. Ahora nos presenta su nueva novela: El desafío de las damas , donde relata la venganza de seis mujeres contra el conde duque de Olivares.
¿Por qué se ha animado a escribir sobre esta época de la historia?
Me apetecía mucho la época de los Austria, de Felipe IV. Hemos visto últimamente la película Alatriste , pero no lo hice a propósito, no sabía ni siquiera que se estaba rodando esa película cuando yo empecé la novela. A mí, El conde de Montecristo2, de Dumas, siempre me ha impactado, desde que era muy joven, cuando leí la primera novela y luego vi las películas posteriores. Esa idea de la venganza donde el conde de Montecristo tiene tanta paciencia y es tan enrevesado para actuar en cada una de sus venganzas. Una vez que supe que me centraría en la época de Felipe IV, sabía de dos ó tres mujeres que habían sido como todas mis protagonistas: unas olvidadas de la historia, no se les había dado su importancia. Sin embargo, habían compartido con el conde duque de Olivares ese periodo. Y pensé: ¿Por qué no podemos tramar una venganza? , y ahí es donde entra la ficción de la novela. En principio, yo tenía tres mujeres en mente: Sor María de Agreda una monja que está en un convento de clausura, que escribe unas cartas al rey que son determinantes-, tenía a la reina, y a la Calderona famosa comediante y madre del único bastardo reconocido de los múltiples que tuvo el rey-. De repente, comenzaron a aparecer muchas más. Empecé a investigar y surgieron otros personajes que son de diferentes estratos sociales, que a mí me impresionaban mucho. Ana de Guevara, por ejemplo, es una nodriza de palacio que termina en las calles de Madrid. Era un personaje que me servía para ambientar de verdad la novela, porque en Madrid había mesones, mancebías, un millón de sitios que no eran palacios.
Suele moverse entre los siglos XV y XVI. ¿Es la época de la historia que más le atrae?
Si, pero también traté a Eugenia de Montijo que es posterior, murió en 1920 y casi es contemporánea nuestra, pero quizá sea la más moderna. Trato mucho la época de La Beltraneja, también la de los Reyes Católicos, pero el siglo XVI es apasionante, cuando empieza el declive de lo que es el Imperio español, que pasa directamente a Francia, y como esos claroscuros que hay, la decadencia pura y absoluta de todo. Hay desde personas que viven muy bien y que todo es frivolidad, hasta personas que se buscan la vida como sea. En Madrid en esa época se pagaba a un mercenario con un mendrugo de pan para que matase a alguien. Con eso lo digo todo.
¿Por qué siempre mujeres?
Porque quiero hacerlas honor. Cuando leo crónicas antiguas veo que siempre se le da más importancia al hombre, la mujer sale en la sombra. Por ejemplo, cuando yo gané el Alfonso X El Sabio con María de Molina , me decía la gente: ¿Por qué María de Molina? , yo decía: Pues porque podéis leer ensayos históricos que hablan de los tres reinados en los que ella fue reina o regente, y hablan más del niño que de la madre, que era la que estaba gobernando en ese momento . Hay que hacer justicia. En este caso son personajes todos secundarios, menos la reina, María de Agreda y el conde duque de Olivares, el resto son secundarios. Pero todas ellas existieron, hasta la Margaritona, una bruja que visitaba todo el mundo en Madrid, a la que acaban condenando y es detenida por la Inquisición.
¿Cuánto tiempo le lleva la búsqueda de tanta documentación?
Con esta he tardado más porque al principio creía que iba a tratar a tres mujeres, quería que fueran de diferentes edades, caracteres, estratos sociales. Y de repente se me convirtieron en seis. He tardado mucho más, porque no solamente es investigar al personaje, su época, las costumbres del momento... Yo en este libro hablo de cada falda que se pone una mujer, cada corsé, las medias, formas de maquillarse, qué tipo de polvos utilizaban. He tardado más que en los otros, porque el libro de Leonor, la parte histórica la escribí yo ( Leonor. Ha nacido una reina ), y me cortó precisamente esta novela. Pero yo calculo que ha sido casi un año y medio.
En esta obra, ¿cuánto hay de novela y cuánto de historia?
De ficción: la conjura, el desafío de todas las damas, como se van conociendo unas a otras... pero es una ficción entre comillas porque probablemente pudieron conocerse, es muy posible. A la Margaritona acudían todas las personas de la Corte, la Corte no era muy grande, Ana de Guevara seguramente también coincidió con Ana de Mendoza. Ellas son reales, los momentos son reales, los escenarios y los capítulos están ambientados en sitios reales: corridas de toros en la Plaza Mayor, aparecen hasta los precios de los diferentes sitios en los que te sientas; corralas, la corrala de la cruz es totalmente real, y lo que yo explico en esa corrala, la cazuela, el degüelladero, cada parte de la corrala es real. Los personajes son todos reales. Y lo que es ficción es la conjura entre todas, como termina. Lo que sí es cierto, cuando echan después de 22 años al Conde Duque de Olivares es un gran alivio para todas las personas que están en la Corte.
¿Qué tipo de literatura le gusta a usted para leer?
De todo. La poesía la suelo tener en la mesilla de noche. Yo siempre hablo de Donde el corazón te lleve , de Susana Tamaro, que fue un libro que me impresionó. Depende del momento de mi vida. Novela histórica, todo. Devoro la novela histórica. Cuando estoy escribiendo sobre un libro, leo ensayo porque se necesita documentarse, y procuro no leer nada que esté fuera de ese momento histórico, porque hablamos de los plagios hoy en día. No llega a ser plagio, pero sí estás constantemente... un escritor no escribe solamente cuando está en un ordenador, escribe en todo momento. Yo voy en coche conduciendo y estoy pensando cómo terminará el primer capítulo y cómo voy a empezar el siguiente.
¿Cree que la historia y los errores de ésta se repiten?
Siempre. En este libro hay muchísimos paralelismos. Desde políticos, que España se separa constantemente. Es más, hay algún personaje que dice: Volvemos al reino de taifas . Hace muy poco relativamente que han terminado con los Reyes Católicos la unificación, y no tenemos que olvidar que en ese periodo que cubre veinticinco años (1621-1645), Portugal se independiza, en realidad era un reino separado, pero bueno, se independiza de España para siempre. Cataluña llega a preferir al rey de Francia que a Felipe IV, al español. Con lo cual, hombre... Yo creo que cada uno saque sus propias conclusiones, pero creo que en este momento en España no es que estemos en un momento similar, pero puede haber algo parecido. Y luego, según las reacciones de las personas, yo creo que también hay paralelismos. Siempre un gobernante posterior intenta desacreditar al anterior, como pasó con Lerma y con el conde duque de Olivares, eso pasará a lo largo de toda la historia. Las reacciones de ellas también pueden ser parecidas.
¿Cuándo descubrió que su vocación era la literatura?
Pues yo era abogado, trabajaba en un despacho de civil en ese momento, cuando me llaman parar proponerme el libro de la princesa de Éboli. Yo de Éboli ya tenía mucho, estaban buscando un target: una escritora joven, desconocida, que tuviese que ver algo con el personaje que iba a tratar. Yo desciendo de ella, y bueno, pues eso, un producto para vender, que es una tristeza. Me llamaron, me lo propusieron, me hicieron unas pruebas literarias. Y era una ilusión que tenía de siempre, pero como el que pinta acuarelas o cuadros en su casa como hobby. Yo creo que no he tirado más papel en toda mi vida... Este es ya el décimo hijo literario que tengo.
La princesa de Éboli terminó siendo un éxito de ventas...
Sí, pero nunca lo pensamos. Yo era la primera que nunca me lo imaginé. Era el primer libro que yo publicaba. Se hicieron hasta traducciones al griego, al truco... Es increíble. La gente no lo sabe, pero hay unas traducciones en unos países asombrosos. En Turquía por ejemplo cambiaron la portada porque no pegaba nada, su país es básicamente musulmán, y pusieron a una geisha en vez de a una señora castellana con su parche.
¿Hay algún personaje histórico que haya sido injustamente tratado por los libros?
El problema es que hay personajes que no han sido tratados. Lo de María de Molina ha sido increíble. Tuve que rehacer toda su historia con sus contemporáneos hombres, porque sobre ella, por ejemplo, De la Fuente, que sabemos que tiene treinta tomos de la historia de España, dedicaba exactamente un párrafo. Es un ejemplo. Yo creo que cuanto más contemporáneos son, más reconocidas son las mujeres, eso es algo que indudablemente estamos ganando. Por ejemplo, Catalina de Aragón, la primera mujer de Enrique VIII, en Inglaterra prácticamente no se sabe de ella, y yo empecé a contabilizar, y Enrique VIII estuvo casada con ella el doble que con todo el resto de sus mujeres. Y sin embar4go oímos hablar de Ana Bolena que duró cuatro años en su vida.
¿Tiene algún tipo de manía a la hora de escribir?
Yo la verdad es que soy un poco como Delibes, que decía que un día se fue y no oía los gritos de sus niños por la casa y tuvo que volver a casa. Yo soy exactamente igual. Hombre, hay veces que cuando estoy muy concentrada, que voy muy rápido, que es verdad que esa musa que yo no creo demasiado en ella- puedo cortar un poco. Mis hijas me respetan, son ya mayores, pero no me importa nada. Menos una taladradora, puedo aguantarlo todo.
Alguna de sus hijas, ¿muestra interés por la literatura?
Sí, tengo una que escribe, es muy artista. He tenido mucha suerte, porque tengo una que es de lo más yupi, economista y demás, y otra que es mucho más artista. Yo las respeto también a ellas, cada una que se dedique a lo que quiera. La segunda, que tiene diecisiete años escribe de vez en cuando, hace sus pinitos, pero como yo los hacía sin pensar que iba a dedicarme a ello profesionalmente.
¿Qué estilo literario muestra su hija?
Buena, es muy buena. ¡Soy su madre! Pero es que sí que es buena. Suele hacer cuentos cortos, los trabajos y redacciones del colegio. Redacta muy bien, con un estilo propio y es muy sensitiva. Pero yo no soy objetiva (risas), soy su madre...
Usted, ¿seguirá ejerciendo la abogacía?
No. Lo dejé. Yo trabajaba en un despacho de civil que pertenecía a una familia. Éramos otros cinco abogados que no pertenecíamos a esa familia. Y coincidió que yo ya me estaba cansando... Porque yo hice derecho como mucha gente joven que no sabe qué estudiar y se mete en derecho. No era vocación, ni mucho menos. Si alguna vez tengo que volver a ejercer la abogacía seguramente sufriré, me entrarán casi depresiones, pero en cuanto vi que me podía dedicar a la literatura y a dar conferencias, porque ya sabemos que muy pocos viven sólo de la literatura, pues dejé el despacho. Y ya hace de eso nueve años.
¿Tiene una nueva idea sobre alguna futura novela?
Ideas muchas, tengo una carpeta en mi ordenador que se llama Libros inacabados , que está llena de ideas. Seguramente hablaré de otra mujer, tengo muchas a las que no se le ha dado el honor. Me encantaría volver a los Reyes Católicos. Pero tengo que seguir leyendo, porque el personaje te tiene que cautivar. Y hasta ahora ningún personaje me ha defraudado.