BEATRIZ ARIÑO: "RECUERDO A LETIZIA ORTIZ COMO UNA PERSONA MUY AGRADABLE, TRABAJADORA Y MUY PERFECCIONISTA"

BEATRIZ ARIÑO: "RECUERDO A LETIZIA ORTIZ COMO UNA PERSONA MUY AGRADABLE, TRABAJADORA Y MUY PERFECCIONISTA"

PRESENTA DESDE HACE DOS AÑOS "INFORME SEMANAL", EL PROGRAMA MÁS VETERANO (33 AÑOS) DE LA TELE

Beatriz Ariño es la presentadora desde hace dos años del programa de reportajes de actualidad Informe semanal , un espacio de Televisión Española que después de treinta y tres años de emisión continua no necesita presentación. Cada sábado la presentadora aragonesa se asoma a la pequeña pantalla para mostrarnos el resultado final de un equipo humano formado por más de treinta personas.

Presume de curriculum privilegiado y con razón. Comenzó en Radio Nacional, pero Beatriz Ariño ha desarrollado la mayor parte de su carrera en los servicios informativos de TVE. Primero en el territorial de Madrid, más adelante en La 2 Noticias y de allí a Informe Semanal, donde también elabora reportajes.

Pegada a la actualidad, la periodista muestra una gran sensibilidad hacia los temas que afectan a los más débiles, los retos de futuro de la sociedad española y sobre todo un tema que ella vive de primera mano: la conciliación de la vida profesional y personal.

- Es la presentadora del programa insignia de TVE, ¿no tiene mucha responsabilidad?

- Soy la última parte visible del trabajo que se ha elaborado durante la última semana o a veces durante más tiempo si es un reportaje diseñado con anticipación. El sábado por la noche se encienden las cámaras, aparece la cabecera y entregamos el trabajo de la semana. Tengo que procurar que la gente se quede con nosotros porque a veces en poco más que horas tenemos que contar la actualidad de la semana más allá de la noticia del telediario. Es decir, simplificando, contextualizando y analizando la información. Damos al espectador las claves para comprender mejor las noticias que se cuentan de forma muy rápida en los informativos.

Un trabajo de equipo

- ¿Cómo funciona la redacción de Informe Semanal?

- El lunes tenemos una reunión en la que cada uno aporta sus ideas y se analizan las previsiones de la semana, el martes se vuelven a plantear los temas y se diseña el programa de sábado, el viernes es el día de visionado y escritura de guión y el sábado por la mañana se montan los reportajes.

- ¿Propone temas que le preocupan a sí misma?

- Sí, aunque estamos muy limitados porque sólo se elaboran cuatro temas a la semana que deben estar muy pegamos a la actualidad. Por ejemplo, el drama de la violencia nos preocupa, por lo que hay que explicar por qué se produce y cuales son las soluciones posibles. A mí me preocupan todos los temas que no nos dejan avanzar como sociedad y eso ocurre con la violencia contra los débiles en general. Me preocupan también los desafíos con los que nos vamos a encontrar: qué hacemos con nuestros mayores o con los colectivos más desfavorecidos.

- ¿Cuánto tiempo lleva trabajando en el programa?

- Dos años. Estaba en La 2 Noticias de editora adjunta. En los últimos dos meses estuve presentando el informativo, pero lo tuve que dejar un poco antes por baja maternal. Cuando volví me ofrecieron incorporarme a Informe. No me lo pensé. He tenido la suerte de trabajar en los programas de TVE que más reconocimientos y premios han tenido. Mi curriculum es privilegiado.

- Volcada en el trabajo de Informativos ¿cuál ha sido el peor día de su carrera laboral?

- El 11-M fue un día muy duro para todos porque compartimos el dolor y el impacto con muchísima más gente, pero también cualquier atentando terrorista. Me afecta mucho también cuando veo el sufrimiento de los niños, un sufrimiento crónico al que no se le pone solución. Las imágenes de las sucesivas de la guerra de los Balcanes fueron muy difíciles de asimilar, al igual que la de los inmigrantes intentando saltar la valla. Estas personas tienen su historia detrás y sus expectativas de vida, cuando todo en un momento determinado se frustra o a veces ni eso porque no tienen ningún tipo de expectativas. Todo esto es un poso que se suma y aunque mi trabajo es mostrarlo, las imágenes te acaban afectando.

- ¿Cómo desconecta de tanto sufrimiento?

- Lo verbalizas con la gente que tienes al lado. Al final llegas a casa y desconectas, aunque al día siguiente vuelves a hacer un informativo y te vuelven a impactar. He puesto de ejemplo los Balcanes, pero ocurre con todos los grandes movimientos de refugiados.

- En cuanto al estilismo, ¿se cuida ese aspecto en Informe Semanal?

- Sí, pero no es algo que nos preocupe. Yo tenía un defecto: me preocupaba relativamente poco del estilismo. Me obsesionaba tanto en hacer bien el reportaje que le quitaba tiempo a la maquilladora. El trabajo es un conjunto, hay que hacer cada paso lo mejor que se pueda. Hay un tiempo para el reportaje y para redactar la presentación, pero también hay otro para sentarse relajadamente y ponerse en manos de las compañeras. La estética se cuida hasta el punto de que tú imagen no puede distraer de lo que se está produciendo. No puedo salir vestida llamativamente ni con elementos que distraigan. El estilo debe ser sobrio porque lo importante es el reportaje que presento.

Prefiere el periodismo de calle

- ¿Con qué aspecto disfruta más de su profesión?

- Me gustan mucho los rodajes porque es periodismo de tú a tú. No hay ningún intermediario entre la noticia y yo. Lidio directamente con la información y eso me parece muy interesante. Me permite conocer a mucha gente que de otra forma no conocería. A veces hago entrevistas muy enriquecedoras a nivel personal y profesional. También disfruto mucho dando forma y guionizando los reportajes.

- ¿Cuál ha sido su entrevista favorita?

- A la actual mujer de Nelson Mandela en un reportaje que hice en Mozambique. Me gusta mucho entrevistar a gente anónima que me cuentan vivencias personales. No me gusta poner nombres porque va en el personaje.

- ¿Es muy perfeccionista?

- Muchísimo. Hay un dicho que dice que la perfección es enemigo de lo bueno. A veces por intentar ser tan perfeccionista cometemos errores. Soy muy crítica con mi propio trabajo, mucho más que con el de los demás. Por supuesto, quiero hacerlo lo mejor posible, bien sea un gran reportaje como una entrevista pequeñita.

- ¿Trabajó con Letizia Ortiz?

- Coincidimos en el tiempo, pero no en el espacio. La recuerdo como una persona muy agradable, trabajadora y muy perfeccionista. La volví a ver en los premios Príncipe de Asturias. Aquello sí que fue una sorpresa porque la dejamos en la redacción como redactora y luego la vimos como Princesa de Asturias en un entorno que a ella le gusta especialmente. No trabajé con ella directamente porque cuando Letizia estaba en La Primera yo estaba en La 2 Noticias.

- ¿Cómo fueron sus comienzos?

- Empecé en Radio Nacional y en la agencia EFE. Después entré en TVE. Primero en el informativo territorial de Madrid y después en Nacional, donde hacía información política y dispositivos espaciales, como directos, hasta que llegué a La 2.

Una vocación tardía

- ¿Se dedica alguien de su familia al periodismo?

- No. De hecho, yo no lo tenía claro cuando decidí la carrera. Lo digo muchas veces, yo no soy periodista vocacional. No quería ser periodista desde pequeña, la vocación me ha llegado después. Ha ido creciendo con mi carrera.

- ¿De dónde es?

- Nací en Huesca, pero criada en Pamplona. Tengo el corazón partido, como Alejandro Sanz. Me vine a Madrid con una beca y al final me quedé. En vacaciones procuro ir a los dos sitios.

- Un informativo diario tiene tras sí mucha más presión, ¿echa de menos ese aspecto de la profesión?

- A mí me presiona lo mismo un espectador que un millón. Un informativo diario tiene mucha trascendencia porque te ve más gente, pero se debe afrontar el trabajo de la misma manera. Me gusta mucho la información diaria, además rindo más cuando trabajo con un poco de presión, aunque el resultado final no es el mismo si se hacen las cosas con prisas. Al mismo tiempo darle muchas vueltas a un tema no es productivo.

- ¿Qué opina de la reforma de RTVE?

- Espero que salga una televisión con ganas y que encuentre un lugar definido dentro del panorama televisivo. Era necesario reformar el medio. Me preocupa que al aplicar un criterio de edad, mayores de cincuenta y dos años, se quede mucha experiencia detrás. Nosotros, como profesionales de la comunicación, tenemos que buscar el equilibrio entre la experiencia de unos y las ideas innovadoras de la gente joven que viene empujando.

- ¿Cómo compagina la vida laboral y personal?

- Hago encaje de bolillos, al igual que millones de mujeres de este país. A veces parece que el día tiene más horas de las que verdaderamente tiene y además tengo la suerte de contar con apoyos vitales, de lo contrario no podría. Es muy complicado porque esta profesión tiene horarios muy desordenados y además con dos niños pequeños.

- ¿Qué le dicen sus hijos cuando la ven en la televisión?

- El pequeño, de dos años, sólo me ha visto una vez y se asombró porque no sabía que estaba pasando. Al mayor, de seis, le hace gracia que su madre salga en la televisión. El no ve Informe Semanal, es más si ve la televisión lo hace supervisado o por su padre o por mí. A veces le deja que vea la presentación y luego cambia de canal para que vea un poco el fútbol porque el domingo no hay colegio.

- ¿Su hijo presume de madre?

- Cambio mucho de estar maquillada y peinada a no estarla, por lo que la gente de la calle no me ubica. Si me preguntan en la calle: ¿de qué la conozco a usted? Mi hijo contesta: presenta Informe Semanal. Lo dice muy orgulloso, pero porque es un trabajo público. Le hace gracia que no ver a su madre los sábados por la noche en casa y sí en la televisión.

- Está muy delgada después de dos partos, ¿cómo se cuida?

- Desgraciadamente no tengo tiempo para cuidarme. El año pasado me apunté a clases de Pilates un día a la semana. Faltaba tanto que dejé de ir. Estoy en un programa en el que los horarios son muy elásticos, colocas las entrevistas y los rodajes en función de la disponibilidad de los personajes. Me cuido en el sentido que me gusta comer bien, pero no voy al gimnasio.

- ¿Cómo es su día a día?

- Trato de conciliar mi vida profesional y personal porque el trabajo marca la pauta del día. Hay veces que a las seis de la tarde estoy libre y otros en los que llego a las nueve en casa y sigo leyendo para preparar el trabajo del día siguiente.

- En el poco tiempo libre que le queda, ¿qué le gusta hacer?

- Viajar conociendo. Es decir, aprender del lugar en el propio lugar, mezclándome con la gente que vive allí.