ROBERTO ÁLVAREZ ANALIZA EL FRACASO DE LA SERIE DE ANA OBREGÓN: "ELLAS Y EL SEXO DÉBIL"

ROBERTO ÁLVAREZ ANALIZA EL FRACASO DE LA SERIE DE ANA OBREGÓN: "ELLAS Y EL SEXO DÉBIL"

EL ACTOR ACABA DE ESTRENAR "LOS BORGIA" Y ESTÁ PREPARANDO SU PRÓXIMA PELÍCULA, "EL MENOR DE LOS MALES"

Nunca participó en el teatro del colegio, ni siquiera leyó ningún texto en público. Tampoco tenía costumbre de disfrazarse, y por si fuera poco, en la Universidad se decantó por una ingeniería. Lo que no sabía Roberto Álvarez es que su trayectoria profesional sufriría un cambio radical nada esperado. En la Universidad, animado por su grupo de amigos, se interesó por el mundo del arte y de la creatividad. Escribió poesías y entró a formar parte de una compañía de teatro. Desde entonces, su carrera no ha parado de crecer, siempre de una forma cíclica: primero en teatro ( El enfermo imaginario , Al fin solos ), luego en el cine ( Hable con ella , Nos miran , Juana la Loca ), en la televisión ( Ana y los siete ), y de nuevo ha regresado al cine, donde ha estrenado Los Borgia mientras prepara El menor de los males .

¿Cómo es tu personaje en Los Borgia ?

Es el secretario del Papa, el notario de la época, porque escribió muchísimos folios sobre la vida tanto personal como oficial del Papa. Perduró en la historia durante cuatro Papas, es decir, que supo mantener su cuello en su sitio, ya que si llevaba la contraria en algo le cortaban la cabeza, y ese era su valor. Para eso, lo orientamos Antonio (Hernández) y yo como un personaje que mezcla las figuras de los tres monos místicos: no ve, no oye y no habla. Es un personaje que está siempre en la sombra, precisamente para que no le corten la cabeza. Tenía también su personalidad y su punto, pero siempre en un plano de no complicarse la vida. Así es Burkard.

Entonces, no os parecéis nada tu personaje y tú...

No, porque yo soy un bocazas, con lo cual, me contarían la cabeza con facilidad... (risas). Soy todo lo contrario. Éste es un personaje muy contenido, muy hierático, muy sombrío de alguna manera, y Roberto es todo lo contrario.

¿Qué ha supuesto para ti trabajar en una súper producción de estas características?

Es un nuevo aire en el cine español. Los que sustentan parte de la economía en el cine hacen una nueva apuesta por grandes producciones para contestar en taquilla al cine americano, que es quien predomina estadísticamente. Los Borgia son españoles, concretamente valencianos, fueron unas figuras muy relevantes en la historia. Alatriste es una historia novelada de otra parte de nuestra historia. Esto hay que celebrarlo, apoyarlo y desear que genere nuevos recursos para el cine español y que cree una industria más potente. Hay que esperar que tanto Alatriste como Los Borgia como las que vengan tengan mucho éxito.

¿Qué sientes al formar parte de un reparto de lujo como es el de esta película?

Es un orgullo que me hayan llamado, que me hayan considerado un elemento más en este reparto, que me hayan distinguido con esa llamada de participación; y luego un placer. Es muy bonito, veo a grandes actores haciendo magníficos trabajos y eso me anima a superarme a mí mismo y a estar a la altura. Ese es el reto. Ahora vengo de hacer otra película, El menor de los males , dirigida también por Antonio y con un reparto muy bueno, pero más pequeña en medios. No es lo mismo estar en Roma, tener veinte personas de vestuario, caravanas por todas partes... son experiencias diferentes, cada una con su interés propio.

Te hemos visto trabajar en cine, televisión y teatro. ¿En qué medio te sientes más cómodo?

La mayor parte de mi vida la he pasado haciendo teatro con mi compañía Teatro de la Danza durante muchos años. Luego me vino un periodo de cine, hice unas catorce películas, después llegó Ana y los siete , que fue mi incursión en el mundo de la televisión. Y ahora parece ser que viene todo cine otra vez. Yo no elijo, me eligen las circunstancias, y en cualquier situación estoy muy cómodo. Con Ana y los siete me lo pasé pipa, significaba ir a trabajar todos los días, resolver mi economía de una manera diferente, algo que es importante para estar más tranquilo. Y de repente vienen grandes películas y proyectos, así que encantado de la vida.

Estudiaste una ingeniería, sin embargo te decantaste por algo totalmente distinto como es la interpretación.

Al estar estudiando Ingeniería veía que todos mis amigos, aquellos con los que yo me quería relacionar, hacían cine, tocaban la guitarra, escribían poesía... en aquella época recuerdo que me presentaba a muchos concursos de poesía. Parece ser que mi espíritu real estaba más cerca de algo creativo o artístico, que algo técnico o práctico, que también tengo esa parte. En algún momento determinado, por las circunstancias, me puse a dar unas clases de teatro como hobby, de ese grupo surgió una primera propuesta de teatro en el Centro Dramático: Fausto , de Goethe. A partir de ahí no fui eligiendo yo realmente, sino que fue algo que me fue sucediendo, hasta que ya era imposible volver atrás.

Realmente de niño, ¿qué soñabas ser?

De niño yo quería ser cura, como todos, creo, motorista de tráfico, no me disfrazaba de nada porque era muy tímido, y es más, en el colegio nunca me llamaron para hacer ninguna obra de teatro ni nada, no me llamaban ni para leer en la Primera Comunión el texto que había que leer, porque lo hacía mal. Era muy tímido.

¿Sigues siendo tímido?

Sigo siendo tímido en el fondo y un cantamañanas impresionante en la forma. He aprendido a superar mi timidez a base de hacer el gamberro continuamente, pero en el fondo supongo que soy igual.

¿Qué sueles hacer en tu tiempo libre?

Tengo tres obsesiones: clases de solfeo, clases de canto, que voy a empezar este año, y clases de inglés. Y llevo un año haciendo pilates. O sea, estudiar y hacer gimnasia son mis mayores aficiones.

Trabajas, haces deporte, estudias, y encima eres padre. ¿Cómo está tu hijo?

Va a la Universidad ya... (risas). Tiene tres años y medio y está pensando lo que quiere ser en la vida, está muy mayor y muy guapo. Le adoro.

¿Tiene dotes de actor?

Sí, sí, ese sí que se disfraza todos los días. Cuando vengo del rodaje de una película en no sé dónde, lo único que pregunta es qué le he traído, qué disfraz le he traído, si el de Peter Pan, el de Gruñón...

¿Qué otros proyectos tienes entre manos?

Tengo proyectos de televisión y de cine, pero lo que acabo de hacer es El menor de los males , con Verónica Echegui, Carmen Maura, Marta Berenguer...

Has trabajado mucho tiempo junto a Ana Obregón, ¿qué te ha parecido que se haya finalizado la emisión de Ellas y el sexo débil ?

No tengo nada que opinar sobre el asunto. Sólo tengo que decir que en ese equipo de gente no sólo estaba Ana Obregón, era un producto en el que participaba muchísima gente, maquilladoras, vestuario, iluminación, cámaras... que lo deben de estar pasando mal porque no les ha funcionado la cosa. Primero, hay que tener respeto hacia ellos.

¿Llegaste a ver algún capítulo?

No he visto la serie, pero aunque la hubiera visto no opinaría porque yo no me dedico a opinar sobre las cosas de los demás. Ha pasado lo que le podía ocurrir a cualquiera.

Sí, pero Ana Obregón es un personaje que atrae al público...

Ana Obregón ha hecho la idea, los guiones, dice ella que lo ha hecho. Tenía unas expectativas de público, no se han cumplido, así que los que creyeron en esa idea son a los que les corresponde reflexionar. Tienen que ver qué ha pasado y por qué no ha gustado, porque no ha gustado. El público al final es el que decide. No por tener a una actriz determinada es garantía absolutamente de nada. La idea es importante, la resolución de la misma, cómo se ha hecho. Reflexiona y crece.

¿Cuál es el secreto para llegar al público?

El otro día vi un documental de actores y productores americanos a los que se les preguntaba qué pasa con el éxito en el cine americano. Me sorprendió que todos hablaban de cómo gestionar el fracaso. Es decir, son muchas más las series, películas, u obras de teatro que fracasan que las que triunfan. Eso significa que no hay secreto, porque el que lo conociera acertaría siempre.