El que fuera último secretario personal de Camilo José Cela, Gaspar Sánchez Salas, descubre algunas de las anécdotas más íntimas de su maestro: escapadas clandestinas, mentiras, lágrimas, mujeres, que conoció de boca del Nobel de Literatura con quien compartió una relación profesional y de amistad desde 1995, en 'El coño de Don Camilo y otras anécdotas inéditas' (Espejo de Tinta).
"El mismo Cela me dijo que hay que anotar todo y que hay que escribir", dijo en la presentación del libro hoy en Madrid el que se convirtió en 1995 en un testigo privilegiado del autor de 'La Colmena' cuando éste le pidió que fuera su secretario. Siguiendo el consejo de su maestro, Sánchez Salas anotaba diariamente en un diario las conversaciones que mantuvo con Cela durante sus últimos años. Lo que recogió en ese diario ha servido de materia prima para elaborar este anecdotario.
'El coño de Don Camilo' recoge las anécdotas de la etapa "más humana" del escritor y del Cela "campechano de las escapadas y las cervezas". Su hijo, que también estuvo presente en la presentación, apuntó que este Cela se alejaba mucho de la "figura hermética metida en la torre de marfil" que había sido su padre. "Él decía que era un sentimental al que habían educado en lo contrario y que estaba recuperando el tiempo perdido", señaló Camilo José Cela Conde.
Entre las anécdotas que recoge, Sánchez Salas destacó la "anécdota por excelencia" del que fue senador por designación Real. "El entonces presidente del Senado, Antonio Fontán, sorprendió al senador echándose una cabezadita y dijo en alto que estaba dormido. Con gran ingenio, Cela respondió que no estaba dormido sino durmiendo, que no es lo mismo apuntó, como no lo es estar jodido que jodiendo" contó.
INCLUYÓ "COÑO" EN EL DICCIONARIO.
Junto a este episodio, el autor recalcó la anécdota que da nombre al libro. Sánchez Salas recordó al Cela de los que muchos no olvidan sus "poco delicadas maneras" y quien defendía que las cosas había que llamarlas por su nombre. En esta línea explicó cómo debemos a su maestro la inclusión de la voz "coño" en el Diccionario de la Real Academia.
Sánchez Salas recordó lo que le imponía la figura de Cela cuando ese 13 de septiembre de 1995 empezó a trabajar con él, y confesó que aunque fue perdiéndole miedo, nunca dejó de tener respeto al que siempre llamó "Don Camilo".
De una relación que empezó siendo profesional pero que tornó en una amistad, el secretario dijo que cada día aprendía algo nuevo. "Aprendí muchísimo de él. En la medida que puedo intento poner en práctica sus dos grandes consejos: 'Enfréntate a las cosas sin red, si te estrellas mala suerte'; y 'antes muerto que mediocre'", comentó.
'Cela: mi derecho a contar la verdad' y 'La mujer del héroe' son otros de los títulos que Sánchez Salas ha escrito del Nobel de Literatura. Habrá más porque, a juicio del autor, "es el deber del discípulo escribir del maestro". "Cela me enseñó que hay que escribir hasta que no quede nada que escribir. Y todavía me queda mucho que contar", concluyó.