MADRID 18 May. (EUROPA PRESS) -
Nada volverá a ser igual tras la última entrevista de la duquesa de Alba.
Esta semana, Cayetana se asoma a la portada de la revista 'Vanity Fair' con esta sorprendente declaración: "Toda gran historia de amor debe acabar en boda". Cayetana lo tiene muy claro: los sentimientos de su novio Alfonso Díez son sinceros y si la gente habla es- según ella- por envidia. Porque no tienen un hombre tan guapo y simpático como él a su lado.
"Es cariñoso y desprendido, y está muy enamorado de mí-añade la duquesa-. Yo también de él, y me ha dicho la siguiente frase: "Me moriría si no estuvieses a mi lado". Y, emocionada, apostilla: "El amor en la madurez, en el fondo, se parece al de la juventud".
Doña Cayetana viste de rosa, el color de la ilusión, luce una gargantilla de piedras preciosas a conjunto con los pendientes y aparece perfectamente maquillada. Se le ve radiante, tal vez porque es la primera vez que Alfonso le acompaña en un reportaje. Y así abre las puertas de su sevillano palacio de Las Dueñas y las cámaras se pasean por sus magníficos jardines, por sus salones con puertas artesonadas en forma de arco ojival y paredes recubiertas de mosaicos o con muebles de estilo y magníficos cuadros colgados de sus paredes. El reportaje de la revista se cuela hasta en la cocina de la duquesa. Sin embargo, no se acerca, aunque habla de ello, a la habitación propia de que dispone Alfonso en lo que llaman 'La Casita', construcción anexa al palacio.
En otras imágenes vemos a la duquesa posando en el jardin y luciendo un precioso vestido de gasa verde, combinado con rosa y con una horquilla de plumas en el pelo, a juego, que resalta su coquetería. Entonces se acerca Alfonso, mira, observa y da su opinión según relata el redactor de la publicación y, al final, le convencen para que pose por primera vez junto a su amada. Imagino que el equipo de la revista no tuvo que insistir para que el funcionario posase porque se le ve perfectamente trajeado en gris, con corbata a juego. Justo precisamente cuando su novia lleva un vestido de estampado animal, también en tonos blancos y grises. Todo muy aconjuntado.
Después de que el funcionario acudiera el pasado fin de semana a la boda del nieto de Cayetana, Jacobo, celebrada en el palacio madrileño de Liria, la pareja habla para 'Vanity Fair' sin tapujos, después de superar todo tipo de obstáculos, en su primera entrevista conjunta. "Sólo una vez estuve a punto de casarme, estaba muy enamorado" -comenta Alfonso- "pero siempre me ha gustado querer desde la libertad, poderme retirar a mis cuarteles de invierno. Y si me casaba, no había vuelta atrás. Si quiero soy muy tremendo".
De la duquesa dice que es incansable y que no se nota la diferencia de edad. "A mí no me gusta lo pretencioso ni casarme para obtener un estatus. De hacerlo tiene que ser algo natural. Cayetana es mi presente absoluto, y el futuro, Dios dirá", añade el funcionario.
Y sobre los hijos de la duquesa, Alfonso mantiene la discreción que siempre le ha caracterizado. Sobre todo ahora, que tras los últimos encuentros familiares, ellos y él parecen haber acercado posturas. O tal vez porque Cayetana se ha cuadrado, ha defendido a Alfonso a capa y espada y a ellos no les ha quedado más remedio que resignarse y doblegarse a los deseos de su madre. Sólo hay que fijarse en el cambio de actitud de Eugenia, la hija pequeña de la duquesa y la más dicharachera (últimamente, desde que no tiene novio, está más simpática y habladora que nunca). Hace un año no quería ni hablar ni oír hablar del novio de su madre, pero desde que lo conoció en Semana Santa, hasta parece que le cae simpático. Sobre todo sabe que hace feliz a Cayetana y eso, para la duquesa de Montoro es lo que realmente importa.
Cayetana es una mujer de carácter y eso se refleja en la entrevista. Para quien se quiera dar por aludido dice que todo sería mucho más agradable si sus hijos aceptasen a Alfonso. "A mí me ha aconsejado mi padre de pequeña -dice la duquesa refiriéndose a su prole- y después de él, nadie". Más claro, agua.
Hace tres años, sin embargo, en una entrevista que concedía a la revista 'Hola' la propia Cayetana declaraba que había tenido la idea de casarse, pero sus hijos no la comprendían y, lamentándose, confesaba que había desistido de la idea. Entonces, la duquesa de Alba aludía a la ilusión que le hacía a ella y a su novio Alfonso de pasar por la vicaría, pero ambos habían llegado a la conclusión de que no podían forzar la situación familiar y se resignaban a seguir como pareja.
Es más, hace tres años nadie daba un duro por Alfonso y la mayoría de los periodistas pensábamos que podía ser un aprovechado y que desaparecería de la vida de Cayetana después de esa negativa a una ceremonia de compromiso. Pero el tiempo ha pasado y hemos podido comprobar que el amor de la pareja ha ido unido a la persistencia de ambos para convencer a los hijos de Cayetana. Sin prisa pero sin pausa.
La duquesa está acostumbrada a hacer de su capa un sayo. "Como no hago mal a nadie, sencillamente, vivo a mi aire" declaraba la de Alba hace unos meses. Y, ahora, sus vástagos así lo aceptan y se han convertido en toros mansos.
En la entrevista, Alfonso asegura que casarse sería poner la guinda a su historia de amor. Y Cayetana recalca que toda gran historia de amor debe acabar en boda. Y la suya lo es porque llevan juntos más de tres años defendiéndola y, por lo que parece, no van a parar hasta dar el sí quiero.
Cayetana quiere boda y habrá boda. La duquesa dixit.