En las nubes

Guerra sucia entre Rafa Camino y su ex

MADRID 10 Nov. (EUROPA PRESS) -

Éramos pocos y se ha metido uno más en el circo mediático: me refiero al hermano del torero Rafael Camino, Paco, cuyas declaraciones a favor del diestro han encendido más, si cabe, la polémica con la madre de su hijo, Natalia Álvarez.

El cruce de acusaciones entre la pareja va subiendo de tono desde que empezó su proceso de divorcio, siempre a través de los medios de comunicación, , al igual que las demandas en los juzgados. Las únicas que mantienen la prudencia son la madre de Rafa y su hermana Marián, exquisitamente amables con la prensa, pero sin pronunciarse.

Primero, Natalia acusó a su ex marido de presunto maltrato psicológico y de perseguirla y amenazarla, vía móvil, y de tener problemas con la bebida. Ellos ni se ven ni se hablan, todo lo resuelven o lo enredan más, según se mire, a través de sus abogados.

Rafael aseguraba en sus primeras declaraciones que no sabía de qué se le acusaba ni entendía porqué se comportaba así la mujer con la que había convivido durante casi ocho años. Después empezó a sentirse dolido porque le acusase de maltrato ya que, según sus declaraciones, "nunca jamás ha levantado una mano a un hombre y muchísimo menos a una mujer". Más tarde pasó a acusar a la asturiana de haberle sido infiel cuando todavía estaban juntos y a su vez de haber sido agresiva contra él en más de una ocasión.

Ahora, ella, a través de su abogada Teresa Bueyes, ha demandado al torero por intromisión al derecho al honor (niega tajantemente que le haya sido infiel y pide a Rafi que demuestre sus acusaciones), pero pretende ampliar esta demanda por las declaraciones que el diestro ha hecho en el programa televisivo ¿Dónde estás corazón?. Y, además va a incluir una demanda por injurias contra su ex cuñado, Paco Camino, por otras declaraciones en las que le acusa de mentirosa y de hacer este tipo de demandas para conseguir dinero.

"Lo que tiene que hacer Natalia es trabajar -afirmaba Paco delante de los micrófonos- porque ella no ha trabajado en su vida. Y que deje de mentir". Lo que no dice Paco es que la joven estudió Dirección de Empresa y trabajó como auxiliar de vuelo hasta que conoció al torero y dejó de trabajar fuera de casa porque la pareja llegó a ese acuerdo. Siete años después, cuando el pequeño Rafa cumplió cinco años, volvía al mundo profesional en la empresa de un amigo que se dedica a la organización de eventos y como estilista de moda.

Ante las preguntas de los periodistas sobre si es verdad o no que Rafa consume excesivo alcohol, Paco se explayaba con un: "la que bebe es ella, que ya la he visto varias veces... Vamos, que no hable mucho, que no tiene nada que hablar. La diferencia es que nosotros somos unos caballeros..."

Con estas duras palabras se despachaba la familia de Rafa en un intento de ayudar al diestro y de estar a su lado en los momentos difíciles. Pero si estas palabras van a complicar todavía más la situación de la pareja, que se encuentra en trámite de divorcio, lo que nadie puede negar es que su madre, Mari Ángeles Sanz es la discreción personificada. Porque a ella lo que más les preocupa de toda esta historia es que su nieto salga bien parado. "Estoy muy sorprendida, pero la justicia dirá la última palabra. Yo sólo espero que todo salga bien por el bien de mi nieto".

Mientras tanto, los reproches entre la ex pareja no cesan. Cada uno defiende su verdad, pero de momento, ya hay dos demandas en los juzgados y una tercera por injurias que pensaba presentarse ya mismo. Y todo para lograr divorciarse de una vez y saber qué pensión tendrá que pasarle Rafa a Natalia por el cuidado del pequeño. El torero tiene muy claro que es la madre la que se queda con la custodia del pequeño. Y ella dice que lo único que quiere es que la deje en paz de una vez.

Ante tan patético espectáculo, deberían intentar llegar a un acuerdo en serena conversación privada y dejar de airear sus cuitas en público, aunque sólo sea por el bien de su hijo. Los dimes y diretes, las denuncias y las consiguientes revanchas les están colocando en un camino sin retorno del que es difícil salir airoso.