MADRID 19 Oct. (EUROPA PRESS) -
La han descrito como el acontecimiento social del año. Y es muy posible que así sea dada la cantidad de pamelas que se concentraron en el enlace de Rafael Medina y Laura Vecino, que tuvo lugar el sábado y cuya exclusiva publica la revista Hola, dedicándole 95 páginas y la portada.
La novia estaba preciosa y sencilla, con un maquillaje natural y un moño nada impostado, pero con un vestido de Gianbatista Valli, de línea princesa, escote bañera, cuerpo en raso cubierto de tul*y una espectacular sobrefalda de brocado en seda natural, inspirado en un traje de la reina María Antonieta. Y para completar el conjunto, una gran corona de perlas y diamantes formando hojas de acanto, que pertenecía a la duquesa de Medinaceli.
Al novio, como es tan guapo, todo le sienta bien y esa forma tan especial que tiene de combinar el chaqué le da un aire moderno a una pieza clásica. El marco, el renacentista palacio de Tavera, en Toledo y la madrina, Nati Abascal, que lucía un vestido largo de alta costura de su amigo Valentino, en verde agua y una mantilla antigua de color nude, recogida en la nuca con un broche "art decó", de impresión.
Entre los invitados hubo de todo, como en botica. Pero claro, había más de setecientos. La más glamourosa, Paloma Cuevas, con un vestido en gasa rosa, con el cuerpo bordado en bieses, falda drapeada y ondas, de Belén Molinero que le quedaba como un guante y un sombrero en rafia natural, con una gran rosa en seda que realzaba su cuello y sus hombros. Estaba realmente magnífica, igual que Nieves Álvarez, elegantísima con un sencillo vestido de "tweed" rojo y negro de Chanel y un pequeño tocado de encaje y red.
Patricia Medina, la sobrina modelo de Nati, hija de su hermana gemela, fue la mujer más elegante de rojo, con un vestido de corte impecable que le favorecía mucho, cuyo autor es el mismo que diseñó el traje de la novia, Gianbatista Valli. Y también estuvo muy aparente Rosario Domecq, la esposa de "El Juli", con un diseño muy español de color rojo, de Lanvin.
También de rojo, pero en el lado opuesto a la elegancia, vimos a la duquesa de Alba, que llegó acompañada de su novio Alfonso Díez, impecable con su chaqué gris oscuro. Ya sabemos que Cayetana tiene un gusto muy particular a la hora de elegir vestuario, pero alguien debería decirle que una señora de su edad no puede "disfrazarse" de cabaretera para asistir a una boda.
Un poquito más moderada, pero que tampoco acertó en la elección de su traje, fue Carmen Martínez Bordiú, con un vestido rojo bordado a mano y cuajado de canutillos de cristal y con una chaqueta, también roja, en seda natural y con el cuello abullonado, que le hacía más rellenita todavía. Pero ella no dejaba de sonreír junto a su marido José Campos, de lo cual deduzco que se sentía estupendamente bien y además guapa.
Como guapa se siente y así lo transmite Cari Goyanes, con una sonrisa de oreja a oreja junto a su también sonriente marido Antonio Matos. La figura no le acompaña a Caritita, pero resulta mucho más fresca y más guapa que su encorsetada hermana. Carla tiene tipazo, pero su falta de naturalidad le resta puntos.
Y la que siempre va igual, embutida en los trajes como si fuese a reventar, es Vicky Martín Berrocal. El problema no es el vestido, que es bonito, en mikado rosa palo de su propia colección, sino la talla que usa, pequeña para sus senos y sus curvas generosas; en lugar de aportarle elegancia le confieren un aire "apretao".
Lo que me sorprende es el vestido largo y floreado (más propio de una fiesta hippy) que lucía la top model internacional, Eva Herzigova. Se saltó el protocolo al ir de largo, pero resultaba un poco vulgarota y su pelo revuelto daba la sensación de no haber pasado por la peluquería, ni a peinarse ni a maquillarse.
Y puestos a cotillear, qué educadas me parecieron Amanda Hearst, la nueva novia de Luis Medina y Alejandra Rojas, la antigua novia. Se saludaron y hasta compartieron risas. El hermano pequeño de los Medina me parece muy guapo pero algo soso, aunque nadie le puede negar su buen gusto a la hora de elegir pareja.
¡Y esa mirada seductora de Rafael a su ya esposa mientras le coge la mano...! Los gestos de cariño entre los novios fueron continuos, pero también los mimos que la pareja dieron a sus padres en repetidas ocasiones. Se ve a Laura abrazando con ternura a su madre y a su padre y al duque de Feria que toma de la mano a su madre, muy emocionada al ver casado a su hijo mayor.
En fin, Nati ha cumplido su objetivo y se le veía feliz rodeada de amigos tan entrañables como Valentino (con el que se marcó un baile) o Cari Lapique, con la que aparece charlando mano a mano. Sólo faltó Oscar de la Renta, que no pudo ir por motivos personales, a pesar de que era uno de los testigos del novio.