En las nubes

Isabel Pantoja, virgen... puede, pero no mártir

MADRID 17 Nov. (EUROPA PRESS) -

Radio, televisión, prensa escrita... Hace una semana que el nombre de Isabel Pantoja está en el disparadero. Y aunque ella intenta pasar desapercibida, no la dejan. El juicio sobre el caso Malaya está a punto de caramelo.

Julián Muñoz repite actuación, semana tras semana, en la cadena amiga. Primero hablando de sus sentimientos hacia la folclórica, más tarde, poniéndola a caldo y lanzando dardos envenenados del tipo "yo abandoné todo, incluso a mis hijas, por Isabel" o "si quieres guerra, tendrás guerra".

Mayte Zaldívar arremete también contra Isabel y ahora apoya incondicionalmente a su ex marido y padre de sus hijas, aunque Julián la dejó tirada, después de ponerle los cuernos con la tonadillera, tal y como él mismo ha confesado.

Y como no hay dos sin tres, ha aparecido en escena un tal Fosky, el chófer y hombre de confianza de la cantante, pero que estaba a las órdenes de Julián durante todo el tiempo que él vivió en 'Mi gitana', en la urbanización marbellí de La Pera, después de salir de la cárcel. Él creía que era su amigo y ahora ha descubierto que es más amigo todavía de Isabel...

Son momentos delicados... Isabel está nerviosa, pero prefiere centrarse en su profesión, cantando y actuando allende los mares, refugiándose en sus hijos y siguiendo las instrucciones de sus abogados: nada de comentarios e intentar paralizar la emisión de reportajes que puedan implicar a la folclórica en el caso Malaya. En esta ocasión le tocó al programa 'La Noria', que intentaba aclarar todas las claves sobre el origen y estado de las cuentas de la cantante. Pero como el caso está bajo secreto de sumario... la Pantoja consiguió su objetivo, de momento.

Ella asegura que quiere colaborar con la Justicia, pero no soporta someterse a un juicio popular otra vez antes de pasar por el verdadero proceso judicial. Lo pasó francamente mal las diecinueve horas que permaneció detenida en una comisaría de Málaga por este caso, en el año 2007.

¿Por qué se defiende con uñas y dientes entonces?, ¿qué tiene que ocultar? se preguntan sus detractores. ¿Se dejó embaucar por el alcalde marbellí, al enamorarse? ¿De verdad puede acabar en la cárcel?, preocupa a sus seguidores.

La gravedad del asunto al que se enfrenta la Pantoja no es baladí. Malaya es el nombre que recibe una operación contra la corrupción urbanística en España, dirigida por el juez Miguel Ángel Torres y la Fiscalía Anticorrupción, cuyas primeras investigaciones se remontan a noviembre de 2005 y que en la actualidad está desarrollando su tercera fase.

Tiene como objetivo destapar un entramado de asociaciones que encubre numerosas actividades delictivas (cohecho, malversación de caudales públicos, prevaricación, tráfico de influencias, blanqueamiento de dinero, etc.) llevadas a cabo, entre otros, por dirigentes del Ayuntamiento de Marbella, importantes empresarios y abogados. Y, por supuesto, el entonces alcalde de la localidad, Julián Muñoz, su entonces esposa, Mayte Zaldívar y la que fue novia del alcalde, la Pantoja.

Isabel fue imputada por blanqueo de capitales y delito a la Hacienda Pública y quedó en libertad bajo fianza de 90.000 euros. Ahora debe justificar 1.200.000 euros de origen desconocido que estaban en sus cuentas entre el año 2003 y el 2007, además de ingresos diarios de tres mil euros entre el 7 y el 22 de abril de hace seis años.

Además, la intérprete de 'Hoy quiero confesar' o 'Se me enamora el alma' debe dar cuentas a la justicia de cómo consiguió acumular tal patrimonio inmobiliario: un apartamento de 180 metros cuadrados totalmente amueblado en el lujoso hotel Guadalpín, la mansión de La Pera (valorada en 3,6 millones de euros pero por la que se pagó 1,9 millones), millonarias obras de remodelación en el restaurante Cantora y la discoteca Cantora Kopas y la compra de ganado para la finca heredada de Paquirri.

Isabel siempre ha asegurado que ignoraba la procedencia de ese dinero y que 'La gitana' se la regaló 'Cachuli'. Es posible, no lo niego, que una mujer se enamore a los cuarenta y muchos años de un hombre no muy agraciado y con los pantalones que le llegan al sobaco, que se líe con su amante cuando todavía está casado, que hagan público su romance con un apasionado beso en plena romería de El Rocío, que se vayan a vivir juntos... e incluso que se deje seducir por costosos regalos como una mansión de mil metros cuadrados construídos y rodeada de una espléndido jardín de 3.500 metros cuadrados es posible, no lo niego.

Todavía recuerdo cómo la Pantoja utilizó su virginidad durante todo el noviazgo con el malogrado Paquirri, como si ello constituyese un trofeo. No tengo motivos para dudar de su presunta ingenuidad o de sus ideas trasnochadas... Pero vamos, que una mujer hecha y derecha, que ha conquistado a medio mundo con sus canciones, que ha criado ella solita a dos hijos y que ha hecho y deshecho lo que le ha venido en gana pretenda que nos creamos que no se había fijado en lo abultada que estaban sus cuentas corrientes... precisamente en el momento que vivía su amor con el alcalde de Marbella (y para mayor Inri, del GIL)...

Por ahí no paso. Lo siento. Virgen, puede, pero ¡¡¡¡ mártirrrr!!!