MADRID 21 Dic. (EUROPA PRESS) -
"Somos una familia normal. Brad es un gran padre y yo espero ser una buena madre". Con esa frase aterrizaba en la capital el glamour de Hollywood. Primero la Jolie, su chico y su prole de seis niños. Luego Johnny Deep, vestido como si fuese al rodaje de su próxima película. Y para rematar el fin de semana, la siempre diva, grotesca y divertida Paris Hilton. Vamos, que Madrid parecía Los Angeles y la Gran Vía, el Sunset Boulevard.
Hoy veo la portada de la revista 'Vanity Fair' española del mes de enero y ahí está ella otra vez, la frágil, la etérea Angelina, hablando una vez más de sus multiétnicos hijos: el camboyano Maddox, el vietnamita Pax (del que sabemos que le encantan las matemáticas), de la etíope Zahara ("tiene una voz extraordinaria y una exquisita elegancia") y los tres pequeños, Shiloh ("graciosísima y una de las personas más divertidas y traviesas que conozco") y los gemelos Knox y Vivienne, que son hijos biológicos de la pareja.
La revista se ha ido a la mansión que la actriz y Brad Pitt compraron en Venecia mientras ella rodaba 'The tourist' con Johnny Deep y que presentaron en Madrid la semana pasada. Y cuando leo que le encanta dormir con todos los miembros de su familia y que quiere construirse una habitación lo suficientemente amplia para poder darse ese capricho, me da la sensación de que ese ser angelical no es el mismo que he visto hace unos días.
En la entrevista asegura que su vida junto a Pitt está llena de aventuras porque en eso consiste formar una familia como la que ellos han montado. Pero durante el posado en España tuve ocasión de verla de cerca y Angelina me pareció una mujer preciosa, pero tremendamente fría. Y esa impresión se ve confirmada por el personal del hotel Villa Magna, donde los Brangelinos ocuparon la suite presidencial, que cuesta 4.000 euros.
En cambio, coinciden en afirmar que Brad es muy campechano, mucho menos divo que su pareja y se relaciona con mucha más naturalidad que Angelina con las cinco niñeras, dos asistentes personales y el maquillador y peluquero que les acompañaban por su periplo europeo. Pero la pareja apenas se dejó ver en los salones del hotel y rechazó la cena que les había ofrecido en su honor la productora en el Lando, el famoso restaurante del hotel. Prefirieron comida japonesa y buen vino en su propia suite.
El sábado pasado, cuando la pareja y sus hijos estaban en Madrid, coincidió que era el cumpleaños de Brad Pitt. Ella le regaló un anillo de 400.000 dólares y como el presente no es una bagatela, todos creían que el anillo en cuestión es el que utilizarían para su próxima boda. Hasta se llegó a decir que la ceremonia tendría lugar en la India, como la de Katy Perry y Rusell Brand... Pero Angelina se encargó de desmentirlo rotundamente.
Entre los planes de la pareja estaba prevista la visita a algún museo, disfrutar de la gastronomía española, que les encanta, según los propios protagonistas y hasta visitar la Sagrada Familia, en Barcelona. Pero, al final, se fueron el mismo sábado de la misma forma que llegaron. Y que yo sepa, los niños apenas salieron del hotel. Allí les montaron una macrofiesta, con payasos incluidos y punto final. ¡¡¡¡Menuda aventura!!!!
A la gala del estreno, como era de esperar, la actriz, que está considerada como una de las mujeres más guapas del mundo del cine, apareció espectacular. Lució un conjunto de Versace, compuesto de falda de terciopelo negro y top bordado con piedras de Swarosvki. Y, por supuesto, eclipsó a su 'partenaire' Johnny Deep, que con sus gafas ahumadas, su sombrero y su 'look' boho-chic, desplegó amabilidad y sonrisas a doquier.
Deep nos habló de Penélope y Javier Bardem y de cómo va a convertirse en tío con el niño que dará a luz en breve la de Alcobendas. Y él sí visitó museos y concretamente disfrutó del 'Guernica', guiado por un experto que llevaba coleta larga, para no desentonar con el atuendo del actor. Y también se dio un homenaje de vinito y de jamón ibérico... Vamos, que el más excéntrico de los actores resultó el más normal.
Y como colofón de personajes curiosos venidos allende los mares y que han disfrutado del Madrid la nuit, esta semana, tenemos a la multimillonaria y 'numerera' Paris Hilton, esa chica rubio platino que a veces parece una porno-chacha, pero que siempre es capaz de multiplicar sus ingresos montando 'shows' que se basan en su propia persona.
Lo de Paris es increíble. La veía enfundada en un 'maillot' rosa, de lentejuelas y con un escote de vértigo, en medio de un grupo de ejecutivos y corredores de motos, presentando su nuevo equipo de motos que disputarán el mundial de 125 c.c. el año próximo y no daba crédito a mis ojos. Ella, contoneándose como si se tratara de un juego, pero consciente de que todas las miradas se concentraban en ella. Y la cohorte de hombres, que por no mirar al escote de la bella, no sabían adónde dirigir la vista.
Ahora, si algo sabe hacer bien la diva norteamericana es divertirse y, además, hacer negocio mientras se va de 'marcha'. Porque aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, la Hilton se montó un fiestorro discotequero por todo lo alto, con plumas, sofás giratorios, travestis, fuegos artificiales y ella en medio, bailando embutida en una mini vestido y un abrigo de leopardo. Y hasta se atrevía a echar piropos a los chicos españoles: "Porque son muy sexys y apasionados".
¡Ella fue la estrella absoluta del sábado noche en Madrid!