En las nubes

La otra cara de Sofía Loren

MADRID 2 Feb. (EUROPA PRESS) -

Es uno de los mitos del séptimo arte. Y hasta una de las últimas leyendas supervivientes del cine clásico de Hollywood. Pero detrás de esa bomba sexual, de esos pechos generosos aún ahora que tiene 76 años y de esa sonrisa eterna, se esconde la dura vida de una hija ilegítima y muy pobre, que soñaba con ser artista de cine y lo consiguió gracias al productor Carlo Ponti.

De esa vida, de cómo se convierte una joven napolitana en actriz, mito erótico y esposa de uno de los mejores directores de cine italiano, habla el libro 'Sofía Loren, una vida de novela', que acaba de publicar la escritora Silvana Giacobini. Y en ella, que cuenta con el beneplácito de la diva, se desvelan los triunfos pero también las miserias de la gran 'mamma italiana' y su hermética vida privada durante medio siglo con su descubridor, que acabó convirtiéndose en su marido.

El libro arranca con su vida en los suburbios de Nápoles, marcada por las penurias y abandonada por su padre, Ricardo Scicolone. Una vida llena de sacrificios, pero con una madre y una abuela que le marcan a fuego. Es su propia madre, Romilda Villani, la que reconoce que su cachorro se ha convertido en una adolescente preciosa y decide presentarla al concurso de La Reina del Mar, confiando en que su físico pueda sacarles de la pobreza.

Pero como no tenían dinero suficiente para un traje decente, la abuela decide sacrificar unas cortinas para confeccionar el vestido que la convertiría en la segunda Reina del Mar. Curiosamente, tres años después se presentó a Miss Roma, en 1957 y también quedó en segunda posición, pero allí conoció a Carlo Ponti, el hombre que cambió su vida. Ella tenía 17 años y él 39 y no se separaron hasta el año 2007, cuando él falleció.

Ponti estaba casado y sin posibilidad de divorcio en aquella Italia de posguerra y ella era una adolescente. ¡Estaba condenada a ser la eterna amante! Sofía Loren, la que ahora representa mejor que nadie esa estupenda 'mamma' italiana que todos hubiéramos querido tener. Fiel esposa y más fiel todavía madre de sus también guapísimos hijos, Eduardo y Carlo.

Pero todo cambió y hubo boda nueve años más tarde, en 1966, aunque ya habían contraído matrimonio por poderes en México, cuando se conocieron, provocando un gran escándalo porque él seguía casado. Tuvieron que anularla para que no acusaran a Carlo Ponti de bígamo.

La Loren siempre halló en su marido la protección del padre que la había abandonado cuando era niña. Tal vez fuera la diferencia de edad que había entre ellos, o que Sofía empezó su carrera profesional con la llegada del productor a su vida. Fue él quien la colocó en el centro de las grandes producciones italianas, el que se encargó de que aprendiera idiomas, el que la pulió como actriz y proyectó su carrera internacional. En definitiva, fue Carlo Ponti el que se convirtió en su Pigmalión.

La biografía cuenta también cómo la actriz tuvo algún momento de debilidad con el actor Cary Grant, que estaba perdidamente enamorado de ella y enseguida desplegó sus dotes de seductor para evitar que Sofía se casara con Ponti. Pero si éste acababa de quedarse libre de su primer matrimonio, el actor de origen inglés ya iba por su tercer divorcio. Y aún así le decía: "Eres tan hermosa, Sofía, y tan fiel. ¿No comprendes que te arruinas la vida? En Hollywood te arrancarán la piel, serás siempre la puta de Ponti...".

Finalmente, la actriz se decidió por el productor y acabó convirtiéndose en gran amiga de Grant. Como gran amiga fue de Marcelo Mastroianni, con el que muchos le atribuyeron una historia de amor, que ella ha negado siempre.

Otras anécdotas que narra el libro es la indiferencia, rayando en antipatía que la Loren tuvo con otro gran mito de Hollywood, amén de gran seductor: Marlon Brando, con el que compartió protagonismo en 'La condesa de Hong Kong', en 1967. O la pasión que la atractiva napolitana desató en el actor Peter Sellers durante el rodaje de 'La Millonaria', en 1960. Él se quedó prendado de Sofía, pero ella lo mantuvo siempre a raya.

Sofía Loren se ganó el respeto de la audiencia por su participación en todo tipo de dramas y comedias, pero si con un papel brilla con luz propia, ése es el que le dio el Oscar. En "Dos mujeres" se narraban las penurias de una madre y su hija durante la II Guerra Mundial. De Sica había pensado dar el papel de madre a Anna Magnani y el de hija a Sofía.

La primera rehusó aparecer como madre de la otra y desafió al director para que le diera su papel a la Loren. De Sica y Sofía aceptaron el reto y aquel año la Loren se llevó la estatuilla dorada frente a Audrey Hepburn o Natalie Wood.

"Yo nací vieja y en el seno de mi madre aprendí a afrontar las dificultades de la vida", afirma rotunda la italiana. Pero cuando se le pregunta cómo es posible que a sus 76 años esté espléndida, Sofía sonríe pícaramente y apunta: "Todo lo que ven se lo debo a los spaghetti".