En las nubes

LOS REGALOS Y LOS PERSONAJES PÚBLICOS

MADRID 10 Ago. (EUROPA PRESS) -

¿Es soborno que personajes públicos acepten regalos? Ésa es la pregunta que en estos momentos está revolucionando Suecia al saltar la noticia de que la princesa Victoria y su recién estrenado marido han sido denunciados ante la fiscalía anticorrupción por haber aceptado que un millonario sueco les pagase todos los gastos de su viaje de luna de miel.

El tema lo lanzó la semana pasada un diario sueco -el Dagens Nyheter- y otro periódico del país- el Aftonbladet- ha calculado que el viaje de los príncipes Victoria y Daniel a los Mares del Sur, Brasil y Estados Unidos de casi mes y medio de duración (del 19 de junio al 2 de agosto) ha costado la friolera de un millón de euros, pagado íntegramente por el empresario Bertil Hult, que hizo su fortuna organizando viajes para aprender idiomas.

Esos cálculos incluyen un avión privado que voló desde Estocolmo hasta Tahití, más los desplazamientos desde la Polinesia francesa hasta Brasil y Estados Unidos y cuyo monto asciende a 250.000 euros. La estancia en el yate de lujo 'Erika XII', también propiedad de Bertil Hult, que supondría unos 300.000 euros más. Y la estancia en Boston de la pareja, en la exclusiva zona alpina de Beaver Creek, en Colorado, donde Victoria y su marido se alojaron en la lujosa mansión, también propiedad del millonario sueco. Lo que supone 25.000 euros más.

Además hay que sumar los gastos de estancia de los recién casados en Brasil, los de seguridad, los de transporte interno y hasta el salario del cocinero exclusivo que les acompañó durante varias semanas. Un viaje de novios a todo trapo que, en total, habría ascendido a alrededor de un millón de euros que habría pagado Hult. Y aunque sea amigo personal del rey Gustavo de Suecia, nadie cree que el regalo sea por nada a cambio.

Precisamente es lo que tendrá que juzgar el fiscal anticorrupción ante las denuncias que se han presentado. En primer lugar, si los regalos en cuestión pueden considerarse un soborno o tan sólo un regalo de boda de un amigo de la familia, como han declarado desde la Casa Real Sueca. Y en caso de que sea considerado un soborno, si la princesa Victoria de Suecia, que como princesa heredera sustituye a su padre el Rey, goza de inmunidad y no podría ser juzgada por quebrantamiento de la ley.

Sea como sea, lo cierto es que los súbditos suecos empiezan a recelar del lujo ostentoso de que han gozado Victoria y Daniel cuando el país anda sumido en la crisis que afecta a todo el mundo. Muchos ciudadanos ya se opusieron a pagar parte de la boda Real con los impuestos que salen de sus bolsillos y ahora se permiten opinar que nadie da algo a cambio de nada y no acaban de creer que Bertil Hult sea tan sólo un amigo generoso del monarca.

De hecho, la imagen que tienen los ciudadanos de sus dirigentes en tiempos difíciles, no se circunscribe al país nórdico. Baste mirar las críticas desaforadas que han lanzado algunos diarios estadounidenses sobre el viaje de vacaciones privado que ha traído a la primera dama, Michelle Obama y a su hija Sasha a tierras marbellíes. ¿Quién ha pagado ese viaje? ¿Cuánto ha costado? ¿Era necesario alojarse en un hotel de cinco estrellas? ¿Es recomendable en tiempo de crisis viajar con 40 amigos y reservar 60 habitaciones en la Costa del Sol?

Las respuestas, evidentemente, varían si habla el portavoz de la Casa Blanca, quien se limita a valorar que el viaje ha sido privado y punto o si opinan los responsables de turismo de la zona, que están encantados de que Marbella sea catalogada en Washington como zona 'vip y chic' de la costa española. Todo ayuda para que la Costa del Sol vuelva a brillar con el esplendor de antaño, cuando Mallorca todavía no se había revelado como el refugio de la 'crême de la crême' nacional e internacional.

En nuestra casa, sin ir más lejos, hace cuatro días se discutía sobre los trajes de Camps, el regalo en obras de Porcelanosa a la hípica propiedad de José Bono, el caballo que Gadafi regaló a José María Aznar cuando era presidente, el reloj de dos millones de Luis Ramallo o el Jaguar de José Mohedano. Porque la polémica del cohecho sigue ahí y nadie se cree que no hay contraprestación a regalos muy caros. Otra cosa es que pueda demostrarse a través del código penal.

Ni siquiera la diosa de ébano, la súper modelo Naomi Campbell ha podido salir indemne del juicio que le hace la opinión pública ante el "diamante enorme" que le regaló el entonces presidente liberiano Charles Taylor (acusado de cambiar "diamantes de sangre" extraídos ilegalmente para financiar grupos armados y guerras). Ésa, la del "diamante enorme" es la versión de la actriz Mia Farrow y de la ex agente de Naomi Campbell, porque según la modelo eran dos o tres "piedras pequeñas que parecían sucias".

Aunque los personajes públicos sean variopintos y de muy distinto calibre los regalos que han recibido, lo que está claro es que la sensibilidad del ciudadano está cada día más a flor de piel. La crisis económica influye, sin duda alguna, pero también ayuda el hartazgo que tenemos al comprobar que los "listillos" son cada vez más numerosos. Y que aquellos que deberían servir de ejemplo se venden por cuatro perras o por cuatro millones.

La máxima de que "la mujer del César no sólo tiene que ser honrada sino parecerlo", cada día está más en boga.