En las nubes

Tita y su hijo Borja, ni contigo ni sin ti

MADRID 8 Oct. (EUROPA PRESS) -

La relación de amor-odio que mantienen Tita Cervera y su hijo Borja va camino de convertirse en un culebrón en toda regla, al estilo de aquella famosa serie venezolana que triunfó en España por los años 90 que se llamaba Cristal. ¿Se acuerdan?

El galán (en este caso Borja), algo simplón pero con buen corazón, se deja querer por dos lobas hambrientas de notoriedad (la baronesa y su nuera, Blanca Cuesta), que no se resignan a perder influencia sobre su preciado tesoro. ¿Quién ganará? ¿Llegará la sangre al río? ¿Habrá pleitos para conseguir la preciada herencia del barón Thyssen?

Parece que no. Tita despotrica contra su hijo una y otra vez, por su vida holgazana, sin oficio ni beneficio, pero a la hora de la verdad, da marcha atrás y lo que de verdad reclama son los abrazos de su hijo mayor, al que echa en falta.

No en vano, la baronesa luchó denonadamente para conseguir que su entonces marido, Heini, que se había convertido en padre adoptador de Borja por voluntad propia, tuviera en cuenta a su cachorro en la inmensa fortuna que debía compartir con sus otros cuatro hermanos. Tita no consiguió que su hijo pudiera disfrutar de una parte de los más de 3 mil millones de euros, en que estaba valorada la fortuna del barón Thyssen: por el bien de la familia renunció a que Borja cobrara la legítima, en beneficio de sus hermanastros por parte de padre. Eso sí, ya se encargó ella de que Heini dejara a su amado Borja una muy jugosa herencia personal de 15 millones de euros, además de una cantidad que debería ir cobrando cada año, hasta cumplir los 30.

¿Por qué se pelean entonces madre e hijo? se preguntarán ustedes. ¿Por qué Borja podría plantearse demandar a su madre y llevarla a los tribunales pidiendo su parte de la herencia del barón?

¿No tiene suficiente dinero este chico para vivir confortablemente, sin dar palo al agua, junto a su esposa Blanca y su hijo Sacha? ¿Necesita realmente que su madre le pase más dinero cada mes como si fuera un estudiante sin recursos?

Pues parece que así es: Borja y Blanca se quejan a sus allegados de que la baronesa no les ayuda económicamente y que sus deudas están aumentando peligrosamente hasta rondar el monto de los tres millones de euros.

Su desenfrenado ritmo de vida, manteniendo varias casas, un montón de guardias de seguridad y adquiriendo toda clase de lujosos caprichos les ha llevado a tener que poner en venta su finca de Ibiza... y a amenazar a Tita con reclamar la mejora de la herencia del barón.

Carmen Cervera, aunque temperamental, es al fin y al cabo, una madraza. Y en lugar de responder con una contrademanda contra su hijo, por presunta sustracción de importantes documentos en los que se especificaría los bienes en común que heredaron Tita y Borja y que son administrados por los abogados de ésta, ha decidido poner buena cara al mal tiempo.

La pelea entre madre e hijo viene de lejos, concretamente desde que Blanca Cuesta se quedó embarazada. Porque la baronesa tiene genio y figura y lo mismo se coge una rabieta morrocotuda, que se le cae la lágrima añorando las caricias de su primogénito.

Primero fue la negativa de la baronesa a ir a la boda de su hijo el 9 de octubre del 2007; después asistió a regañadientes al bautizo del pequeño Sacha y más tarde exigió que su hijo se sometiese a las pruebas de paternidad, dejando a su nuera con "el culo al aire".

Y con todo ese guirigay montado, surge la polémica a raíz de la publicación de las memorias de Tita, en las que se atribuyen a Borja la paternidad de las gemelas adoptadas por Carmen (vía semen, que Borja habría donado voluntariamente). Mientras él lo negaba tajantemente, la baronesa guardaba silencio...

Y así seguimos con el culebrón: en estos momentos, madre e hijo sólo se comunican por la prensa. Ahora que Borja y Blanca se quejan de Tita y la tachan de egoísta, mala madre y peor abuela; ahora que ella hace ver que no se fía ni un pelo de su nuera y que "teme" que su hijo se haya dejado gobernar por esa chica (además, mucho mayor que él), que no le fomenta el sentido de la responsabilidad para trabajar y hacerse un hombre de provecho.

Pero de repente, Tita, que es más lista que el hambre, vuelve a echar piropos a su hijo (siempre a través de la prensa) y dice que Borja es un buen chico, que le hace sufrir porque es joven (como ella hizo sufrir a su madre cuando era joven), pero que es un chico muy preparado, que además de capitán de barco y comandante de helicóptero (¡madre mía, qué pijerío!), Borja conoce muy bien la colección Thyssen y que en un futuro no muy lejano entrará en el Patronato que ella preside porque es un chico que conoce a fondo el mundo del arte.

En fin, que madre e hijo están condenados a entenderse. La baronesa, porque quiere a su hijo (aunque no puede ver ni en pintura a su nuera) y no reconocerá jamás que ha luchado a brazo partido durante toda su vida para estár en una posición privilegiada y su hijo podría echarle por tierra todos sus planes.

Y Borja, porque a pesar de todos sus títulos (tan mal utilizados por otra parte) es un niño bien que no ha pegado palo al agua en su vida y está acostumbrado a vivir a todo trapo. Y para eso, necesita a mamá o mejor dicho, su dinero.

Y Blanca Cuesta, ¿qué papel juega en todo esta trama? ¿Acabará siendo tan lista como Tita?... El tiempo lo dirá.