MADRID, 4 Mar. (CHANCE) -
Decenas de coronas han llegado a la capilla ardiente de Fernando Ónega en Madrid, muchas de los medios de comunicación en los que trabajó a lo largo de su trayectoria profesional, pero una de ellas ha llamado especialmente la atención: la que enviaba el Rey Juan Carlos I. Un operario portaba un gran centro de rosas rojas y amarillas, los colores de la bandera de España, junto a una banda con los mismos tonos en la que se leía el nombre de 'S.M. (Su Majestad) el Rey Juan Carlos'.
Aunque el emérito no ha podido desplazarse desde Abu Dabi, donde permanece alojado en un hotel mientras dura la reforma de su residencia y en pleno clima de tensión en la región, su gesto ha estado muy presente en la Casa de Galicia.
El periodista asumió el reto de perfilar a una figura tan expuesta como Juan Carlos I y lo hizo desde una óptica especialmente íntima en su obra "Juan Carlos I, el hombre que pudo reinar", donde se adentra en el carácter del monarca y trata de mostrar al hombre detrás de la Corona. Años después, en la capilla ardiente de Ónega, el propio rey al que dedicó aquel retrato ha querido tener un gesto de despedida enviando esa corona de flores en su memoria.
La representación institucional de la Casa Real en la capilla ardiente ha corrido a cargo de la Reina Letizia, que ha acudido sobre todo en calidad de amiga de Sonsoles Ónega. Vestida de riguroso luto y acompañada por su jefa de Secretaría, Marta Carazo, la Reina ha explicado a los medios que "vengo a darle un abrazo a mi amiga", subrayando tanto el cariño personal que la une a la presentadora desde que coincidieron en CNN+ como la admiración profesional hacia Fernando Ónega, al que ha definido como un "artesano del periodismo".