LYDIA LOZANO Y KIKO HERNÁNDEZ/ TWITTER TELECINCO
MADRID, 19 Abr. (CHANCE) -
Kiko Hernández ha regresado a Sálvame tres meses después de abandonar el plató apresuradamente para volar a Los Ángeles a conocer a sus hijas. El colaborador se ha reencontrado con sus compañeros y para no perder las costumbres ha protagonizado un gran enfrentamiento con la que fue su amiga Lydia Lozano, quien ha terminado llorando.
KIKO H ENTRA CON JORGE JAVIER PASEANDO LOS CARRITOS DE SUS GEMELAS
Jorge Javier ha salido hasta las inmediaciones de Mediaset para recibir a Kiko Hernández y los dos han entrado paseando el carro de las gemelas mientras Kiko confesaba como ha vivido su reciente paternidad. "He visto a mucha gente que dice que te cambia la vida, pero a mejor, no hay nada malo..." confesaba el colaborador, recordando que lo han pasado muy mal pero que repetiría la experiencia el año que viene sin dudarlo.
En cuanto a porque sale poco de casa con sus hijas ha reconocido: "Nacieron con 6 meses y 3 semanas, hace dos semanas que tenían que haber nacido, así que imagínate..." relataba emocionado asegurando que "esto es lo más bonito que ha hecho en su vida".
PUNTO Y FINAL EN SU RELACIÓN CON LYDIA LOZANO
Pero la emoción y el buen rollo han llegado a su final cuando han llegado a Mediaset y para sorpresa de Kiko se ha encontrado con Lydia Lozano caracterizada como Mary Poppins para ejercer de la niñera de sus hijas. Lejos de continuar con la broma Kiko ha decidido ponerse serio: "Me gustaría que se quitará la peluca y el gorrito y hablar con Lydia Lozano, una conversación que no hemos tenido nunca. ¿Puede ser?". La cara de Lydia empezaba a cambiar mientras se vaticinaba el enfrentamiento, "Estaba intranquila. Mandé un mensaje a Kiko porque iba a 'Sábado Deluxe' y le dije: 'Me muero por ver a las niñas'. Empezaste que si las mechas, que si no había ido a ver a las niñas. Yo pensé, '¿qué necesidad?'" se justificaba Lydia, que reconoce que ha llorado porque no quería disfrazarse ya que sabía lo que iba a pasar.
En su turno Kiko ha querido aprovechar para explicar su versión: "Voy a explicar lo que he sentido, lo que he reclamado de ti, porque ya no reclamo nada y contarte lo que va a ser a partir de ahora nuestro viaje juntos en este programa. Por supuesto que me has mandado mensajes, tampoco tienes la obligación, pero sí después de contar la experiencia que yo he vivido" le recriminaba Kiko, que no le perdona que no se pusiera en contacto con él después de saber que estuvo a punto de perder a una de sus hijas.
"Me demostraste que solo te quieres a ti misma, a tu trabajo, que por eso lo haces tan bien, y a tu familia. Se acabaron las bromas, se lo digo a los compañeros, yo lo importante sé dónde lo tengo, quién es importante en ese plató y lo importante lo tengo en mi casa... La gente que se ha preocupado, sé quiénes son y tú no estás en esa lista. Cuídate mucho y sé feliz" le espetaba Kiko Hernández poniendo así punto y final a la intermitente que han mantenido durante años.
Lydia ha respondido saliendo llorando de la sala en la que se encontraban y asegurando mientras la seguía el presentador: "No tengo nada que decir... No esperaba esto, para nada, esperaba no sé... pensé que venía cambiado, pero no... Sabía que lo estaba pasando mal, pero si yo en mi casa me reboto por eso es porque me duele... ya no, punto, se acabó. Ya no se puede solucionar. Siempre la fastidio con Kiko. ¿Que no lo he hecho bien? Pues ya está. Viene aquí, habla de sus cosas, pues punto. Nunca sabes con Kiko, si digo, si hago... da igual", mientras su compañero le echaba en cara que él si ha estado a su lado en sus momentos complicados.
EMOCIÓN EN EL PLATÓ Y CON EL RESTO DE SUS COMPAÑEROS
El reencuentro con el resto de sus compañeros nada ha tenido que ver con el que ha tenido con Lydia. Emoción y abrazos al volver a verse con Mila Ximénez, Terelu, Chelo o Kiko Matamoros, quienes le han recibido con los brazos abiertos y asegurando que el "eje del mal" vuelve a estar más fuerte que nunca.
Por su parte Chelo García Cortes no ha podido contener la emoción y ha querido demostrar lo orgullosa que está de su compañero fundiéndose en un emotivo abrazo, dejando así a un lado todas las rencillas del pasado.