MADRID, 24 Mar. (CHANCE) -
'Decomasters' ha empezado la cuenta atrás para la gran final y, con solo 4 parejas todavía en juego por hacerse con la victoria de la primera edición del programa de interiorismo y decoración de TVE, Mar Flores y Carlo Costanzia; Isa Pantoja y Asraf; Los Gemeliers; y Belén López y Raquel Meroño, en la entrega de este lunes ha sido la formada por la modelo y el novio de Alejandra Rubio los que han conseguido convertirse en los primeros finalistas sin enfrentarse a la expulsión por su buen papel en la prueba, que consistía en reformar el salón de una casa de campo con solo 3.500 euros de presupuesto.
Conmovida, y sin poder contener las lágrimas, la consuegra de Terelu Campos ha confesado que "supone tener una medalla con mi hijo, que no nos ha tratado la vida muy bien. Es muy emocionante este momento". "El premio está en haber compartido este momento juntos. Tenemos todo el tiempo del mundo", ha añadido Carlo también muy emocionado, reconociendo que lo mejor del concurso ha sido haber participado con su madre después de muchos años distanciados.
Una programa en el que Mar ha vuelto a sincerarse sobre su faceta más personal, rememorando a corazón abierto cómo fue su ruptura con Javier Merino, del que se separó en 2016 tras 15 años de matrimonio y cuatro hijos en común: Mauro (22), Beltrán (20), y los mellizos Bruno y Darío (14).
"Yo no me esperaba que me iba a separar. Sabía que las cosas estaban mal, pero pensaba que la situación se iba a reconducir", ha confesado, revelando que fue el empresario quien dio el primer paso para poner punto y final a su relación: "Cuando se toma la decisión, la toma él. La crisis de 2008 fue horrorosa para todos los empresarios y le ahogó. Él lo sufrió mucho y yo tampoco supe gestionarlo bien y tener la madurez porque acababa de dar a luz", ha expresado.
Sin embargo, ambos decidieron que lo harían de manera amistosa porque lo primordial era el bienestar de sus pequeños. "No hubo peleas, no hubo abogados, no discutimos por dinero... El esfuerzo lo hemos hecho los adultos. Compartimos custodia y que la familia siguiera teniendo relación. Mis hijos no lo han sentido. Los más pequeños han vivido que sus padres, a veces están juntos y otras no, pero ellos viven en la casa familiar", ha contado a sus compañeras, desvelando así que el domicilio conyugal pasó a ser la 'casa nido' y que son Javier o ella los que se van en función de cuando les toque estar con los niños. "Ellos tienen su casa familiar y los que nos vamos saliendo somos nosotros. El trauma lo tengo yo cuando tengo que abandonar mi casa cada semana" ha reconocido.
"Eso solo se puede hacer si tienes buen rollo con tu expareja, si no es imposible. Y como nos llevamos como mejores amigos, mis hijos no han notado que nos hayamos separado", ha reflexionado, confesando que aunque "fue muy duro volver a empezar", lo "único que me llevé fue tiempo para poder trabajar. Y lo que hice fue crear mi marca".