MADRID 23 Sep. (EUROPA PRESS) -
Después de su gran éxito en la última edición de 'Supervivientes', la presentadora ha vuelto con un nuevo reto parecido: conducir el reality 'Acorralados'. Este trabajo ha significado una vuelta a su infancia pues ella se crió en el medio rural.
Raquel Sánchez Silva vive, sin duda, su mejor momento profesional - ya suena como la presentadora de Telecinco para las campanadas de fin de año- y también en el terreno personal, pues continua su romance con su novio italiano.
- ¿Qué tiene que tener para ti un buen reality?
- Siempre confío en que un buen reality tiene que enseñarnos lo que no nos deja ver el personaje que ellos crean a su alrededor. A veces lo que hay debajo es mucho mejor de lo que ellos muestran. Entonces yo siempre confío en que eso ocurra.
- ¿Quién crees que va a sorprender más?
- No soy una gran consumidora de televisión, estoy viajando siempre. No tengo tiempo de ver la tele. Me alegra mucho de que la mitad de los concursantes para mí sean personas desconocidas. A mí me ayuda a que sea más objetiva dentro de lo que cabe. Entraba mucho más limpia. Creo que esa es mi misión, que todos sean iguales. E intentar sacar de ellos lo mejor. Yo prefiero vivirlos como si fueran nuevos, pero soy española, vivo aquí, y cómo no iba a conocer a algunos personajes...
- ¿Quién crees que va a tener más dificultades?
- No lo sé. No tengo ni idea. Yo creo que hay que ser muy prudente. En las primeras semanas podemos irnos dando cuenta de por dónde va cada uno. Pero aún así te equivocas y luego te sorprenden para bien o para mal. Para mí la fuerza de este programa, no es que no vayan a tener nada, sino que no consiguen nada si no trabajan todos.
- ¿La casa está embrujada?
- El mundo de lo paranormal y yo no hemos encontrado un punto de encuentro, pero respeto mucho los miedos de cada uno. Sobre todo los miedos de los ancianos, y lo que puedo decir es que la gente mayor que vive en los alrededores ni se acerca. Y la casa da un poquito de mal rollo. Es un sitio que impone, tiene una atmósfera incómoda, pero de ahí a fantasmas no lo sé. Pero si yo tengo que pasar una noche sola allí, sufriría. Y he pasado noches en sitios muy chungos.
- ¿Eres más de campo o de ciudad?
- Yo me crié en el campo, pero me fui muy pequeña. Con nueve años o así me marché. Pero hasta los nueve años yo me he criado en fincas. Entonces para mí es un regreso a casa, un regreso a la infancia. Yo soy muy de campo, me encanta. Cuando me dijeron el proyecto me encantó.
- ¿Te ves como concursante de estos realities?
Para ir a "Supervivientes" hay que ser muy valiente y yo no sé si tengo ese coraje como para irme allí a pasar hambre y a sufrir como ellos. Pero sí te digo que esta experiencia me encantaría vivirla. Me encantaría llegar a un lugar y estar con toda la naturaleza a mi favor, y que sólo hagan falta mi habilidad y mis ganas de trabajar.
- ¿Con qué disfrutarías más?
- Cuidar de los animales me encantaría. Yo he dado de comer a gallinas, a cerdos... No he ordeñado vacas nunca, pero sí cabras. Montar a caballo bien, que no sé. Y me encantaría de una tierra, evidentemente si es yerma yo no tengo la experiencia para sacar algo, pero si es una tierra que te favorece, aprender a labrar, a sacar un rendimiento de la tierra. A mi me encantaría tener un huerto de verdad. Plantaría calabacines, tomates, maizales... Me encantaría ver cómo crece todo eso. Somos animales de ciudad y nos crece una plantita en casa y casi hacemos una fiesta. Imagínate poder sacar tu propio sustento de la tierra, a mi me parece apasionante.
- ¿Qué es lo que peor llevarías si tú fueras un concursante de 'Acorralados'?
- Yo creo que el encierro psicológicamente es lo más duro. Y luego las condiciones climatológicas van a ser muy duras.
- Cuando empezaste con 'Supervivientes', ¿tenías idea del éxito que iba a tener?
- Lo que pasó con 'Supervivientes' tuvo mucho que ver con muchas cosas que se juntaron. Sobre todo con el casting, con el apoyo de toda la cadena al proyecto... Luego con una dirección y un equipo joven que lanzó eso a lo bestia. Y luego ya los que andábamos por allí. Pero la televisión es la televisión, no hay que perder nunca esa referencia. Incluso haciendo el mismo "Supervivientes" que hicimos, lo haces en otro momento, en otro lugar, con otra competencia... que no te funciona. Son tantos los elementos que me parece muy arrogante pensar que cada semana íbamos a hacer un buen dato la semana siguiente. Yo me siento muy afortunada por haberlo vivido, pero yo creo que hay que ser un poquito, no humilde, sensato. Y saber que esto es un reality nuevo, que tiene que arrancar, y que hay que ir labrando el cariño y el apoyo de la gente.
- ¿Sería tu sueño volver a presentarlo?
- 'Pekín Express' es el programa de mi alma. Creo que este año ha sido durísimo. Yo siento habérmelo perdido porque me hubiera gustado estar allí. Dicho esto, si hay una fan número uno de 'Pekín Express', esa soy yo. Y lo voy a ser siempre. A mi me lo ha dado todo, y no puedo darle la espalda solamente por no haber tenido la oportunidad de seguir haciéndolo, que me hubiera encantado.
- ¿Qué queda de esa chica que presentaba en el telediario en TVE o en Telemadrid?
- Que no tenía arrugas, que mona era... (risas). Yo creo que ahora me gusta más trabajar que entonces. Creo que me lo paso bien. Antes me lo pasaba bien pero me podía la responsabilidad, era demasiado cuadriculada. Cada uno se enfrenta a la cámara como puede, hay gente a la que le ponen una cámara delante y la primera vez que se la ponen tira adelante y no tiene ningún problema. Es como si hubiera nacido delante de ella. A mí no me pasó. Yo llevo muchos años haciendo televisión, y me han tiritado las manos hasta hace cuatro días. Me ha costado mucho.
- Jorge Javier te ha ayudado un poco a dar ese paso...
- Total, porque claro, con esas preguntitas que me hacía... (risas). Yo creo que Jorge Javier, como todos los grandes comunicadores, son personas de las que hay que aprender. Fijarse mucho en cómo afrontan ellos... Yo he intentado ser un poco espejito de Jorge en el sentido de la comunicación, de seguirle en el paso de baile. Y no solamente no me ha traicionado, sino que me ha ayudado en todo.
- ¿Te imaginabas que ibais a funcionar tan bien?
- No, nunca te puedes imaginar. En un momento dado cuando se planteó la pareja, yo dije "madre mía...". Había gente que me decía que éramos como agua y aceite. Claro, yo no le conocía personalmente. Nunca había hablado con él, pero comimos y ya me fui tranquila. Pero lo que se produjo ya estando en programa fue ya mágico, que pasa pocas veces.
- Ha dicho que quiere presentar las campanadas contigo...
- (Risas). Nos queremos mucho. Él sabe que no le puedo decir que no, con todo lo que me da. Me muero de la risa porque, qué pinto yo presentando las campanadas. Hay presentadoras principales aquí que seguro que lo hacen mejor.
- ¿Qué opinabas de Jorge antes de trabajar con él?
- Yo conozco a mucha gente que de cara a la gente pone verde a un presentador como Jorge Javier, y luego cuando se va, te dice, "cuidadito, que lo que hace él no lo hace nadie". A mi esto no me parece bien. Hay que reconocer las cosas. Jorge es un gran comunicador, y es que lo es. Y maneja un plató de televisión como muy poca gente lo hace. Llevar eso no es ninguna broma. Cuando le veía como profesional, genial. Le envidiaba la capacidad de salida, de respuesta... Luego los contenidos son otra cosa. Yo no soy muy afín a ese tipo de contenidos, de hecho hago estos realities y mi papel siempre es distinto. Pero la profesionalidad y la manera de hacer televisión, es indudable. Que venga cualquiera y lo haga.