MÓNACO 23 May. (EUROPA PRESS) -
Alberto de Mónaco y Charlenne Wittstock se casarán el próximo mes de julio, el segundo acontecimiento Real que vive Europa en 2011. Enamorados y muy cómplices, la pareja ha confesado los detalles de la boda y sus deseos de futuro.
El Palacio de Mónaco ha sido testigo de la primera entrevista oficial que Alberto de Mónaco y Charlenne Wittstock han ofrecido a la cadena alemana ZDF, donde las carismáticas miradas que los protagonistas se intercambiaron acompañaban a la perfección a sus bonitas declaraciones.
"Asumo mi inminente papel como princesa de los monegascos como algo mágico. Voy a llevarlo con calma y con cuidado", aseguró Wittstock, mientras su futuro esposo la observaba muy sonriente.
Una declaración que dejó muy buen sabor de boda, pero no la única porque Wittstock desveló un secreto futuro: "Me gustaría tener hijos pronto, no quiero esperar mucho tiempo para formar mi propia familia". Sorprendentemente Alberto de Mónaco contestó: "Estoy de acuerdo contigo".
"LA BODA REAL MONEGASCA, PASO A PASO"
En cuanto a la boda, que se convertirá en un momento histórico para la ciudadanía monegasca, la pareja confesó que será algo "simple" y "divertido", donde "no sólo asistirán miembros de la realeza y Jefes de Estado, también hemos invitado a amigos nuestros que son deportistas, músicos y actores".
La web oficial de la Casa Real Monegasca ha informado sobre las celebraciones, que empezarán el día 30 de junio con una conferencia en el Hotel Méridien para los periodistas acreditados, seguido de un concierto nocturno de Eagles para 15.000 personas.
El día 1 de julio a las 17.00h se celebrará la ceremonia civil en el Salón Trono del Palacio. A partir de ese momento, Charlenne Wittstock se convertirá oficialmente en la Princesa Consorte del Principado Monegasco.
Tras el primer enlace, los invitados disfrutaran de un buffet a base de comida mediterránea y sudafricana, antes de la recepción en el Puerto de Mónaco.
Al día siguiente, la pareja recibirá el orden sacramental en el Patio de Honor del Palacio, una ceremonia a puertas abiertas para que todos los monegascos puedan ser testigos.
Una vez finalizado el enlace religioso, la novia dejará su ramo en la Iglesia de Santa Devota, antes de pasear por las calles de Mónaco, como marido y mujer.
La velada finalizará con una cena oficial en la ópera Garnier de Montecarlo, donde los invitados disfrutaran de un catering y un gran baile.
Tras los tres días de celebraciones, Alberto y Charlenne de Mónaco viajarán hasta Sudáfrica para disfrutar de su luna de miel. Allí se producirá la última celebración: Una fiesta en Durban con 200 invitados.