MADRID 24 Ene. (EUROPA PRESS) -
El Rey don Juan Carlos ha recibido al cuerpo diplomático acreditado en España para celebrar su tradicional recepción anual en el Salón del Trono del Palacio Real de Madrid. Este año ha sido un acto más austero y breve de lo habitual, para ahorrar presupuesto y tiempo, ya que el monarca no puede pasar demasiadas horas de pie.
Don Juan Carlos todavía se recupera de su última operación de cadera al aque fue sometido en el mes de diciembre, pero sí ha querido reaparecer en esta recepción, aunque se ha apoyado con muletas.
Este año la tradicional recepción ha sido más corta y con menor número de invitados. Solo ha acudido un diplomático por país junto a su acompañante, en total fueron 150 invitados. Su majestad ha agradecido este gesto en el discurso que ofreció ante los presentes.
En el acto se encontraban además, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy junto a su mujer, Elvira Fernández, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, y el Secretario General Iberoamericano, Enrique Iglesias.
El objetivo de la recepción de este año era ahorrar dinero y que el acto finalice antes de tiempo ya que el monarca le gusta hablar con todos los invitados y su salud no le permite estar muchas horas de pie.
El acto se desarrolló con normalidad. Primeramente los invitados un grupo restringido de quince personas han saludado a su majestad y ya una vez en el Salón ha intervenido en un discurso el Nuncio Renzo Fratini y terminando este, se ha levantado el Rey para ofrecer su discurso.
Por su parte la Reina doña Sofía y la Princesa Letizia volvieron a convertirse en el centro de todas las miradas. Su Majestad ha elegido en esta ocasión un elegante y vaporoso vestido de seda verde agua marina con cuello de barco y drapeado en cintura y puños. Y en cuanto a la Princesa ha vuelto a apostar una vez más por su color fetiche, el rojo. Se trataba de un precioso y entallado vestido, con detalles de encaje en las mangas y alrededor de su fina cintura y una transparencia a modo de camafeo.