MADRID (CHANCE)
Gustavo Guillermo, el que fuera chófer, hombre de máxima confianza y casi sombra de María Teresa Campos durante años, sigue marcando claramente sus límites tras la muerte de la presentadora. Su vínculo con la veterana comunicadora fue tan estrecho que llegó a convertirse en uno de los pilares de su día a día, dentro y fuera de cámaras. Sin embargo, lejos de alimentar el ruido mediático en torno al clan Campos, ha optado por tomar su propio camino y distanciarse por completo de las polémicas que rodean a Terelu Campos y Carmen Borrego, así como de todo lo que tenga que ver con el relato póstumo sobre la vida de su amiga.
En sus últimas declaraciones, Gustavo subraya que no quiere mantener ningún tipo de relación con ambas hermanas y que su decisión es firme. "Bueno, se toman caminos diferentes, yo lo he tomado e insisto, no quiero entrar en polémica, siempre lo digo, me va muy bien, bien donde estoy ahora mismo y no quiero, no quiero, es que no quiero ni bueno ni malo, no quiero nada. No, no, no, te lo estoy diciendo claramente, no quiero ni bueno ni malo, quiero seguir por donde estoy y ya está", asegura, dejando claro que no hay posibilidad, al menos por ahora, de un acercamiento. Su mensaje es tajante: prefiere mantenerse al margen y seguir con su vida lejos del foco.
Uno de los asuntos sobre los que se le ha preguntado es el libro de Edmundo Arrocet, el humorista chileno que mantuvo una larga relación con María Teresa Campos y que lleva tiempo prometiendo unas memorias en las que desvelaría detalles de esa convivencia. Gustavo, sin embargo, se muestra escéptico y crítico. "Yo solo sé que no he visto absolutamente nada. Se habló de una portada que me pareció vergonzoso y ya en el fondo creo que no va a escribir nada", comenta, restando credibilidad al proyecto editorial y cuestionando el modo en que se ha manejado públicamente.
Preguntado por la actitud del humorista, va un paso más allá y lanza un mensaje directo, sin nombrarlo, pero dejándolo todo muy claro. "Realmente. Bueno, esa pregunta sobra. Todo el mundo sabe cómo se pone. Insisto, si la quieres tanto, déjala tranquila", afirma, en alusión a María Teresa. Y añade: "Bueno, que él cuente, pues os digo, él está en su derecho de escribir un libro, pero que la deje tranquila. Pero creo que lo que no se puede hacer es darle tanto bombo a este señor para que cuente lo que cuenta. Porque luego va a los platós y no cuenta nada". Unas palabras que evidencian su hartazgo ante el uso del nombre de la presentadora para generar contenido sin aportar nada realmente relevante.
Gustavo considera especialmente reprobable la idea de airear cuestiones íntimas de la vida de María Teresa Campos cuando ella ya no está para defenderse. "Bueno, me parece feo que se iba a sacar cosas privadas, ¿no? Yo digo que el mejor homenaje que se puede hacer a María Teresa es dejándola tranquila, descansando en paz, que no todo el mundo vaya a hablar cosas. Por favor, dejarla tranquila, que es la manera", subraya, reivindicando el respeto y la discreción como la verdadera forma de honrar la memoria de la periodista.
En medio de este momento tan serio, se produce incluso una escena curiosa: Luitingo irrumpe en pleno total, pero al ver que Gustavo está hablando muy en serio y con evidente emoción, el cantante opta por retirarse discretamente a un segundo plano, sin interrumpir ni restar importancia a sus palabras. Un gesto que refleja el tono del momento: lejos del espectáculo, Gustavo Guillermo ha querido dejar un mensaje claro, dolido y contundente en defensa de la memoria de María Teresa Campos y de su derecho a descansar en paz, sin más controversias públicas alrededor de su nombre.