MADRID (CHANCE)
En plena nueva etapa de reconciliación entre Isabel Pantoja y su hijo Kiko Rivera, la familia Rivera también empieza a ver movimientos concretos en torno al legado de Paquirri. Décadas después de la muerte del torero y tras años de tensiones, las históricas cabezas de toro que le pertenecieron por testamento están más cerca de volver definitivamente a manos de los suyos, algo que Teresa Rivera, hermana del diestro, recibe con satisfacción y cierta melancolía.
Teresa se muestra feliz de que su sobrino vaya a entregar las cabezas de toro que, según recuerda, pertenecen a la familia: "Hombre, eso es lo importante, que quede en la familia como suyo que es, ¿no?". Aun así, no oculta la pena que le produce que esos y otros enseres hayan salido de Cantora, la que un día fue también su casa: "Hombre, el que salga de ahí es una pena", admite, dejando claro el vínculo emocional que aún mantiene con la finca que marcó una parte fundamental de su vida.
Sobre el contacto con Kiko, Teresa señala que lo prioritario es que su sobrino hable con su hermano: "Sobre todo que se ponga en contacto con mi hermano Antonio. Conmigo no se va a poner, pero bueno. Si lo quiere, pues también acepto". Con estas palabras, deja entrever que la comunicación directa entre ellos no es fluida, pero se muestra abierta a un posible acercamiento si se produce, siempre desde el respeto al papel de Antonio en este asunto familiar.
Preguntada por el concierto de Isabel Pantoja en Sevilla, Teresa se muestra tajante: "No", responde, dejando claro que no tiene intención de acudir. Sin embargo, sí celebra que la tonadillera haya acercado posturas con sus hijos: "Yo lo que me alegro es de que hayan hecho las paces. Yo espero que también las haga con su hija porque las madres y los hijos no deben estar enfadados nunca". Con este deseo, Teresa Rivera lanza un mensaje de reconciliación y recuerda que, por encima de los conflictos, la familia debería estar siempre por delante.