El 16 de noviembre de 1939 nueve bombas incendiarias cayeron sobre el Museo del Prado. Sólo fue destruido un alto relieve, pero el Gobierno de la República decidió evacuar las piezas más destacadas de nuestro patrimonio artístico. Así comienza la mayor "empresa de salvamento y traslado de obras de arte de toda la historia", contada ahora por Arturo Colorado Castellary en su libro 'Éxodo y exilio del arte. La odisea del Prado durante la Guerra Civil'. El libro, editado por Cátedra, incluye el documental 'Salvemos el Prado', realizado por Alfonso Arteseros con declaraciones de testigos de esta singular empresa, muchos de ellos hoy desaparecidos.
"Es una historia sorprendente y a la vez desconocida por la mayoría de los españoles", subrayó Arturo Colorado, quien ha buceado en los archivos del Ejército del Aire, Naciones Unidas, Ginebra, Asuntos Exteriores, y por su puesto, del Prado, para relatar el éxodo "milagroso" que sufrieron más de un millar de obras de arte, que salieron de Madrid al comenzar la Guerra y que terminaron su periplo en Ginebra en 1939.
El autor, profesor de Historia y Análisis de Arte Visual de la Universidad Complutense, reivindicó el papel de la Junta Central del Tesoro Artístico y el Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros españoles' constituido por los dirigente de los países democráticos, como los verdaderos "salvadores" de nuestras obras de arte y subrayó también la labor de muchos milicianos anónimos que contribuyeron a salvar estas piezas de los bombardeos del ejército de Franco.
AL AMPARO DE NACIONES UNIDAS
"Bajo el amparo de la Sociedad de Naciones y el Gobierno republicano, centenares de obra salieron del Museo del Prado y de lugares como El Escorial, El Palacio Real, Las Descalzas Reales o el Palacio de Liria en un periplo que tuvo tres etapas y cuyo primer destino fue Valencia", explicó Arturo Colorado.
En la primera etapa, "un periodo confuso y muy poco organizado", según el autor, participó Rafael Alberti y su esposa Maria Teresa León y se trasladaron un centenar de obras del Museo del Prado, "las más importantes", matizó el autor.
Alberti comentaba a sus amigos y conocidos cómo tuvo que dejar el cuadro de la 'Las Meninas' de Velázquez en la puerta de la sede de la Alianza de Intelectuales, el Palacio de Linares (hoy Casa América) porque comenzaban los bombardeos.
En este sentido, Colorado Castellary denunció los bombardeos indiscriminados del ejército de Franco, cuyo único fin era "ganar la guerra" y "desmoralizar a la población civil".
Desde Valencia y presionados por el ejército franquista, que avanzaba posiciones hacia el Mediterráneo, el Gobierno republicano decidió enviar las obras de arte a Cataluña y fueron depositadas en el Castillo de Peralada, en el Castillo de Figueras e incluso en una mina, con ascensor incluido y que el autor ha plasmado en este libro, que incluye un importante material gráfico de todo el proceso.
Avanza la guerra y los bombardeos sistemáticos son cada vez más habituales, en este momento el Gobierno de la República, que ya no tiene condiciones ni infraestructura para evacuar los cuadros, recibe la visita del Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros españoles', quien insta a sacar los cuadros del país.
ACUERDO DE FIGUERAS, DOCUMENTO INÉDITO
En este momento se firma 'El acuerdo de Figueras', un documento "inédito", localizado por Colorado Castellary firmado por Álvarez del Vayo para trasladar los cuadros a Francia, en donde se especificaba que los cuadros eran patrimonio del pueblo español y que, terminada la guerra y ganara quien ganara, debían retornar a nuestro país.
"Durante cuatro días, los camiones realizan 71 viajes para cruzar la frontera con Francia y evacuar parte del importante de nuestro patrimonio", explica este autor, que reivindica también "el carácter español" de la evacuación en este momento, ya que los nombres de los conductores y ayudantes, e incluso de las matriculas de los camiones "no dejan lugar a duda sobre ese punto".
A expensas incluso del pillaje y asalto de los propios soldados republicanos, este convoy de camiones pasa la frontera, donde les esperaban los miembros del Comité Internacional. Pero su depósito en Francia era sólo la antesala para su envió inmediato a Ginebra; así lo establecía el Acuerdo de Figueras. Dos días antes de terminar la Guerra Civil, las obras regresan a España.
Para Arturo Colorado Castellary, lo importante de todo este intricado periplo que relata en su libro, es conseguir que el lector y el visitante del Prado y otros Museos vea en estas obras "un valor añadido" y sepa los avatares que sufrieron y quienes fueron los verdaderos protagonistas de esta historia, que sigue repitiéndose en el siglo XXI.
"El modelo español de evacuación de obras de arte fue seguido por todos los países amenazados por el saqueo nazi", advirtió el autor, quien recordó también la "incautación" de bienes por parte del ejército americano en Irak, que hoy "se comercializan en el mercado negro del arte". "Estos temas siguen siendo de absoluta y rabiosa actualidad", concluyó el autor.