Actualizado 04/12/2014 23:29 CET

Exclusiva: Iñaki Urdangarín: La imputación de la Infanta Cristina le pasa factura

Qué pasó con Iñaki Urdangarín como montañero indigente
Foto: EUROPA PRESS 

MADRID, 14 Ene. (CHANCE) -

Desde que se conociera la nueva imputación de la Infanta Cristina, los movimientos han sido de lo más rápidos entre los Duques de Palma, sus abogados y Casa Real. De nuevo, como cuando se conoció la primera imputación de la Infanta, replegaron filas y enseguida el Rey conseguía que Miquel Roca fuera el abogado de su hija y que se la desimputara.

   Las pasadas Navidades, volvía a cernirse la sombra de la imputación, por unos gastillos pagados de las cuentas de Aizoon -viajes, juegos para la play, viajes, cosas de casas, clases de baile- que acabaron siendo blanqueo de capital y fraude fiscal. La "reimputación", por parte del juez Castro, llegaba comido el roscón este 7 de enero.

   Los Duques se hicieron invisibles en Ginebra, los niños justo se encontraban semana de vacaciones aunque tenían unas actividades deportivas y la pequeña Irene salió más tarde que sus hermanos con una maleta paqueña. Las medidas de seguridad se incrementaron y la policía y los escoltas comenzaron a pedir documentación a los periodistas apostados allí.

  Cristina viajó a España el 8 directa a Barcelona, se reunió el mismo 8 y el 9 con sus abogados Roca y Silva, para preparar todo. Esa tarde del jueves, ella viajaba a Zarzuela y el viernes se volvían a reunir en el Palacio del Pardo, incluida su defensa. Si en un principio se valoraba si recurrir dicha imputación, al final la decisión sería clave: Cristina declarará voluntariamente y si se podía se adelantaría la fecha, algo a lo que el juez Castro quiso poner la guinda explicando: "La Infanta no declara voluntariamente". Y es que en juego estaban muchas cosas como el desgaste en la Corona por lo que califican desde la Casa del Rey como martirio. Afrontar un nuevo recurso y ralentizar el proceso no parece lo mejor por el bien de la Institución. Además hay que añadir que la hija pequeña del Rey está convencida de su inocencia, y que realmente no hay mal que hiciera.

   De hecho su abogado Miquel Roca también lo expresaba así tras conocer la imputación: "No veo por ninguna parte donde pudo haber enriquecimiento ilícito de la hija del Rey en los hechos del Caso Nóos por los que ha sido imputada. Además su abogado en algo en lo que incidía era en: "Yo intentaré que en lo que proceda se respete su calificación de no imputada, recuerden que les he distinguido antes. No discuto su calidad de testigo o no testigo. Discutimos su calidad de imputada".

   Ya lo decía también el abogado de su marido Mario Pascual Vives que ese dinero en ocho años... son cantidades ridículas.

   Pero, ¿qué ha pasado con Iñaki durante estos días del que no se ha hablado ni sabido nada? Ese hombre del que la Infanta está tan enamorada como ya sabemos y como argumentaba su abogado penalista, Jesús María Silva: "Absolutamente convencido de la inocencia de la Infanta, y esa inocencia pasa obviamente por su fe en el matrimonio y el amor por su marido". Una inocencia, de la que la propia Infanta también está convencida. Y añadía: "Cuando una persona está enamorada de otra, confía, ha confiado y seguirá confiando contra viento y marea en esa persona: Amor, matrimonio y desconfianza son absolutamente incompatibles".

   Por lo general, cuando uno de los dos -Iñaki o Cristina- falta en casa, el otro se queda con los pequeños. Hoy 13 de enero hemos podido ver a Iñaki Urdangarín, por primera vez tras la imputación de la Infanta Cristina. Después de varios días sin ningún rastro de los Duques de Palma en Ginebra, Iñaki ha salido de su domicilio cuando aún no había amanecido y al detectar la presencia de periodistas ha girado rápido sobre sus pasos y ha vuelto a entrar en su casa.

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   El Duque de Palma no ha querido responder ni si confían en la justicia ni como se encuentra su mujer. El año pasado justo para su cumpleaños, ya se podía ver al apuesto marido de la Infanta, que esta situación le pasaba factura, luciendo más delgado, más demacrado y podría sufrir alopecia areata, provocada en muchos casos por grandes situaciones de estrés.

   Llama la atención la imagen del que fuera deportista de elite y que ahora parece un remedo de sí mismo: camuflado bajo un gorro de lana, con abrigo de plumas y dos grandes bolsas de tela a modo de hatillo que recuerdan más a un mendigo que a un Duque.

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