La infanta Elena, apoyo incondicional del Rey Juan Carlos, esquiva con una sonrisa su posible vuelta a España

La infanta Elena, sonriente tras su estancia en Sevilla junto a su padre, el Rey Juan Carlos
La infanta Elena, sonriente tras su estancia en Sevilla junto a su padre, el Rey Juan Carlos - EUROPA PRESS

   MADRID, 6 Abr. (CHANCE) -

   El Rey Juan Carlos ha abandonado ya España después de su viaje relámpago a Sevilla, donde ha protagonizado su primera visita a nuestro país en 2026 para asistir a la tradicional corrida del Domingo de Resurrección en La Maestranza, una cita muy especial marcada por la reaparición de Morante de la Puebla. El Emérito, que aterrizó en la capital hispalense el domingo al mediodía para pasar solo una noche en el exclusivo Hotel Vincci La Rábida, en pleno barrio del Arenal, ha disfrutado de una estancia intensa en la que ha combinado su pasión por la tauromaquia con el contacto directo con el público sevillano, que le ha dedicado vítores y aplausos pidiéndole su regreso definitivo a España.

   No ha estado solo en esta breve escapada, ya que a su lado ha vuelto a ejercer de gran apoyo la infanta Elena, que le acompañó tanto en su llegada al hotel como en la tarde de toros en La Maestranza, donde también estuvieron presentes sus nietos Froilán y Victoria Federica, además del novio de esta, Jorge Navalpotro. Durante su estancia, el Rey Emérito también ha tenido ocasión de reencontrarse con amigos muy cercanos como su biógrafa Laurence Debray, el armador Pedro Campos o el marqués de Murrieta, Vicente Dalmau, conformando un círculo reducido y muy fiel en torno a él.

   A pesar de lo breve del viaje, Don Juan Carlos ha confesado que se lo ha pasado "fenomenal" en Sevilla, aunque ha reconocido que "no he tenido tiempo" de disfrutar de la ciudad porque "he venido a la corrida", antes de prometer, con una amplia sonrisa, que volverá "prontísimo", dejando la puerta abierta a nuevas visitas a España en los próximos meses. Tras despedirse en la puerta del hotel y, ya en el aeropuerto, subir con cierta dificultad la escalerilla de su avión privado, el monarca ponía rumbo de nuevo a Abu Dabi, donde mantiene su residencia desde hace casi seis años.

   Horas después de la marcha del Rey, la infanta Elena abandonaba el hotel sevillano en el que se ha alojado junto a su padre, manteniendo la discreción que la caracteriza. Sonriente, con gesto relajado y saludando con la mano a los reporteros allí congregados, la hija mayor del Rey Juan Carlos evitaba hacer declaraciones y, en especial, eludía desvelar si el Emérito cumplirá pronto su promesa de regresar a España, dejando en el aire la gran incógnita sobre la próxima visita del monarca.